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La ley de Murphy siempre se cumple, y más en economía. Cuando todos los economistas, decían que era poco probable que existiera deflación (bajada continuada y generalizada de los precios de los productos y servicios), ahora va a resultar que todos veían los precios en caída.


Al igual que los gurús, que decían que los precios de los pisos no podían bajar, y mira si bajan. Lo hacen como las velas al llegar a puerto.


El que caigan los precios, tiene un efecto debastador en la economía real, paraliza el consumo, como el veneno de un escorpión. Pasamos a explicar cual es la espiral en la que nos introducimos:

Queremos comprar un simple reloj, para disfrutar de una estupenda maquinaria Suiza, me dirijo a una relojería que tengo próxima a mi casa. Pero leo antes de salir un artículo en internet, de que los precios están cayendo de forma espectacular.
El Reloj, que antes valía 15.000 Euros, ahora ya está en torno a 12.000 Euros. La previsión en los próximos meses es que sigan bajando, por lo tanto pospongo la compra, unos meses más. No vende la Relojería, con lo cual despide a su dependiente. Este pasa al paro consume menos, y además los bienes no de total necesidad no los compra.
Nos encontramos pues con un reloj sin vender, gente sin madrugar, el consumo machacado .
Luis que es el dependiente de la relojería, no consume en el ultramarinos, así como sus 5 mejores amigos y el vecindario se ve abocado al cierre de comercios. El echo de que baje el precio del reloj al final incide en el tempo de la compra. Es una cadena que va totalmente unida y si quitamos las soldaduras hace que la cadena no haga su función. pasa de ser una protección a ser trozos de acero sin función.
Eso se ve genralizado, ya que todos los consumidores, aplazan sus adquisiones, para ver si se ahorran unos Euros.
La expectativa de precios más bajos en el futuro, es lo que está provocando un desmoronamiento en el sector inmobiliario, ya que la gente no materializa la compra a tener unos precios más bajos, ya que como todo hijo de vecino, no le motiva el perder dinero.
Luego nos encontramos con una necesidad que no tenemos cubierta, que es la de comprar un reloj, añadido a un escenario de miedo escénico, añandido a que nos ponemos en la situación de que mejor ahorrar, por el "por si acaso". Luego la Joyería cerrada, no por mi decisión de esperar, sino por que van a esperar gran cantidad de vecinos.
Se teje una telaraña, que frena todo el consumo. En principio los precios más bajos son necesarios, amén de la escalada de precios sin sentido de los últimos años tenía que corregirse. Pero la espectativa de precios futuros más bajos son los que frena todo tipo de compra, consumo y decisión de adquisición.
Más vale que nos suban unos Euros el reloj, que al final nos metamos en una espiral deflacionaria, que provocará aún si cabe una parón mayor en el consumo. Y como están las cosas más vale malo conocido.
Buena semana, buen humor y buen consumo, al menos mientras se pueda.
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