CARRY TRADE, una nueva era

El “carry trade” es la práctica de endeudarse en una moneda con tipos de interés bajos, para invertir en bonos de otra moneda con tipos de interés más altos. El juego entre los tipos de interés hacía que las divisas fluctuaran con un curioso tensionamiento cuando había muchas operaciones de carry trade abiertas.

Tradicionalmente la divisa con los tipos de interés muy bajos era el yen, moneda en la cual los operadores internacionales, se endeudaban, “pedían créditos”, para comprar bonos por ejemplo norteamericanos, que les pagaban intereses en torno al 5% a 10 años. Si te endeudas al 0,5% y te pagan el 5% la operación es positiva por todos los lados. Pero... la cotización yen dólar se ve tremendamente tensionada, y el “peligro” viene de la devaluación, o perdida de valor de la divisa con mayores tipos de interés frente a la que los tiene más bajos.

A pesar de ello, las operaciones de carry trade han sido rentables durante los últimos treinta años. De hecho, en los años 80 generaron de media unos retornos anuales del 21% y hasta los 90 (en 1992 se firmó una caída del 54%) no registraron pérdidas anuales, según datos de ABN Amro publicados por Bloomberg. De nuevo, entre 2000 y 2005, las operaciones de carry trade volvieron a firmar importantes ganancias con subidas medias del 16%.

No obstante, desde 2006, cuando estalló la crisis subprime y se colapsó el mercado de crédito, especialmente en 2008, las pérdidas anuales han superado el 16%. Una situación que ha comenzado a cambiar desde el pasado mes de marzo, en el que el ABN Amro Index ha subido un 4,6%, su mejor mes desde septiembre de 2003.

Los planes de estímulo llevados a cabo por las economías desarrolladas y sus políticas monetarias están provocando un cambio en los patrones del carry trade, que comienza de nuevo a resultar interesante para los inversores, eso sí con nuevos protagonistas. Si antes era el yen la divisa que se utilizaba para financiar la compra de otras monedas más fuertes, ahora el dólar y el euro han entrado en el saco. Los continuos recortes llevados a cabo por la Reserva Federal –que ha dejado los tipos en EEUU prácticamente al 0%- y el Banco Central Europeo –hasta el 1,25%- han hecho que los inversores utilicen ahora también estas monedas para comprar, con esa financiación, activos de Brasil, Hungría, Indonesia, Sudáfrica, Nueva Zelanda y Australia.

La cotización de este grupo monetario se ha revalorizado alrededor de un 8% desde el pasado 20 de marzo, lo que supone su mayor ganancia en tres semanas desde 1999, según los datos aportados por Bloomberg.com.

Después de más de un año de verdadera aversión al riesgo, como consecuencia de la mayor crisis de liquidez desde la Gran Depresión, los mercados empiezan a ver la luz al final del túnel. Las inyecciones masivas de dinero publico por parte de los EEUU., la pasada reunión del G-20 y la incipiente presentación de resultados empresariales que parecen demostrar que en el primer trimestre del 2009 hemos visto el peor de los escenarios, abren de nuevo las puertas del apetito al riesgo de los inversores, que empiezan a estar cansador de ver como su renta fija les paga apenas el 1%.

La dotación al Fondo Monetario Internacional –quien se llevó prácticamente todos los fondos aprobados por el G-20- para ayudar a los países emergentes a sobrevivir a la crisis, sumado a tipos de interés que llegan incluso a ser un 12% superiores a los de Estados Unidos, Japón y Europa, está provocando la revalorización de las divisas de estos emergentes.

De hecho, firmas de inversión como Goldman Sachs Group o Insight Investment Management empiezan a recomendar a sus clientes carry trades. “La economía global parece haber encontrado un punto de inflexión”, explica un analista de Insight en Bloomberg, “estamos preparados para un periodo de algunas inversiones en divisas clásicas de riesgo, en las que se venden dólares frente a las monedas de países emergentes”.

Concretamente, destacan las inversiones en el dólar australiano y en el real brasileño, donde la media del precio del dinero se encuentra en el 11,25%, es decir, unos 11 puntos más caro que en Estados Unidos.

De hecho, una cartera compuesta en las mismas proporciones por lira turca, real brasileño, florín húngaro, rupia indonesia, rand sudafricano, dólares australianos y kiwis de Nueva Zelanda ha ganado un 196% entre el 2 de marzo y el 10 de abril, según los datos de la agencia, frente a las pérdidas del 41% que registró desde el pasado mes de septiembre cuando la quiebra de Lehman Brothers.


Dña. Sara Pérez-Frutos

Directora General de DraconPartners
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