Jose llevaba un año bastante malo, por un lado su padre se habia muerto de cancer, dejandole al frente de la empresa familiar, una quesería, a la queno acababa de coger el punto, sin dudamotivado por su edad, recien entrada en la treintena, por otro la crisis estaba dando duro, ya que el precio dela leche bajaba, pero las distribuidoras apretaban con las malditas marcas blancas que les compraban por debajo del coste. Y ahora recibida carta de la Xunta de Galicia por la herencia de su padre. No entendía muy bien como le reclamaban un millón de euros, decían que eso era lo que valían los terrenos que había heredado de su padre, cuando en el mercado no los compraban ni por 100.000 euros.


Llamo a su abogado de toda la vida, D. Faustino, que si bien estaba mayor llevaba con ellos desde los años 60. Llevaba más tiempo que él en la empresa.D. Faustino contesto un poco azorado a la llamada de Jose. La respuesta fue la de siempre, ya me paso yo a recogerlo, tu tranquilo que esto no hay problema que hablo con mi amigo el que liquida sucesiones.


Paso más de un mes, y D. Faustino aun no habia pasado a recoger la notificación, y Jose se empezo a preocupar. Tenía un amigo que tenía un conocido que era abogado. Tras varios intentos consiguió que le dieran el teléfono del abogado, y tras varios intentos de localizarlo al final recibió la llamada del abogado, un tal David.


Tras comentarle el asunto, David le dijo que él no era experto en fiscal -le choco ya que D. Faustino era experto en todo- pero que tenía un colega que si, Alejandro se llamaba, pero que era caro y "un poco especial". Jose no lo dudo, lo llamo a un móvil. Le cogió a la primera. Hablaba bajito y de forma pausada. Jose le contó el caso, y tras un silencio volvio a escuchar al abogado, ahora un poco más acelerado.


-¡Mandeme urgentemente lo que ha recibido! ¡Si es una liquidación está perdido! ¡Ha pasado más de un mes desde que la recibió! ¡Enviemelo ya! Si hay posibilidades mañana le llamo.-


Le dio un correo electronico y le pidio que se lo enviará todo de forma urgente. Jose lo hizo. Y tras una muy mala noche, a primera hora de la mañana recibió la llamada del Abogado.


- Ha tenido suerte. Sólo era una propuesta de liquidación, y podemos hacer algo. Sin embargo si fuera una liquidación debería empezar a pagar-

- Si mi abogado me dijo que me tranquilizará-

- ¿Ha visto el documento?-

- ¡No!-

- Pues cambie de abogado. Sin embargo veo que el tema se solventará sin demasiados problemas-.


Jose se tranquilizo. El abogado le comento que lo que le habían realizado era una comprobación de valor. En el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones -y en Transmisiones Patrimoniales- el valor del bien (inmueble) se determina por su valor real, valor real que no se sabe muy bien cual es -ni siquiera doctrinalmente se puede determinar- lo que permite a la Administración comprobar el mismo y liquidar.
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