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El inversor sosegado

Vendo cuando todos compran y compro cuando todos venden.

¿Qué es la inflación y cómo podemos combatirla?



¿Qué es la inflación?

La inflación consiste en un incremento del nivel medio de los precios en la economía. Un modo en que los economistas miden la inflación es haciendo un seguimiento de una "cesta de la compra tipo" de bienes y servicios. Se trata del Índice de Precios al Consumo (I.P.C.).

Es importante destacar que la inflación es una media aritmética. Algunos bienes, por ejemplo los productos electrónicos, bajan de precio incluso cuando hay inflación.

¿Por qué se produce?

No existe una causa única. Se han dado casos en la historia en los que la inflación ha sido motivada por la falta de previsión de los gobiernos, que han emitido más dinero del que el mercado podía soportar sin presentar variaciones. Al haber más dinero en circulación los precios suben.

En otras ocasiones lo que ocurre es que aumentan los costes de los empresarios (porque se produce un incremento salarial o una subida del precio de las materias primas). Las consecuencias son las mismas, al aumentar los costes de producción los precios de los productos suben.

También puede ocurrir que los empresarios busquen incrementar sus beneficios subiendo el precio de sus productos.

Como vemos, el equilibrio entre todos los factores expuestos es muy difícil. De hecho se considera lógica la existencia de inflación en las economías de mercado. El problema está cuando esta inflación crece desmesudaramente o no responde a las previsiones del Gobierno. Entonces es cuando se puede hablar de un proceso inflacionista.

¿Cuáles son sus efectos?

El primer efecto es la pérdida de poder adquisitivo de los consumidores. Con la misma cantidad de dinero se pueden comprar menos productos que en un contexto no inflacionista. Si la subida de los precios no se ve compensada por un incremento en los salarios tendremos más dificultades para llegar a fin de mes. Pero si los salarios suben se puede entrar en un círculo vicioso, ya que los empresarios para compensar este aumento venderán más caros sus productos, con lo que la inflación seguirá existiendo. Como vemos, la subida salarial no es la única solución ya que en realidad se está aumentando la cantidad de dinero en circulación.

Los préstamos, en cambio, bajarán su precio real. Si no hay un reajuste de los intereses, al reducirse el valor del dinero éstos resultarán más asequibles para los deudores. Sin embargo no hay que olvidar que nuestro poder adquisitivo baja también. Pagar el préstamo nos supone un menor esfuerzo económico pero con el aumento de los precios este beneficio no redunda de forma decisiva en nuestra economía. Los consumidores no pueden ahorrar tanto como antes. Se ven obligados a dedicar más dinero que antes a la adquisición de productos y servicios, ya que su precio ha aumentado. La capacidad de ahorro disminuye.

Los productos que más suben en épocas de inflación son los de mayor consumo, con lo que este aumento de los precios lo sufren todos los consumidores. Como podemos suponer los productos más demandados suelen ser los de primera necesidad y en estos casos resulta más difícil prescindir de ellos. Si la comida o la ropa suben de precio las economías familiares se resienten.

¿Qué pueden hacer los gobiernos para combatir la inflación?

Básicamente tienen dos vías de acción:

- Reducir la cantidad de dinero en circulación. Si se emite menos moneda se frena la devaluación del dinero. El peligro para el consumidor es que esto se suele traducir en una congelación de los sueldos y las inversiones públicas.

- Subir los tipos de interés. De esta manera se intenta fomentar el ahorro. Si los tipos de interés suben, menos gente se verá dispuesta a afrontar el coste de un préstamo, con lo que la cantidad de dinero en circulación se reducirá.

¿Qué podemos hacer los particulares para combatir la inflación?

Hay tres cosas que podemos hacer:

- Gastarnos el dinero inmediatamente. Adelantando las compras previstas evitamos el riesgo de la inflación venidera. Desafortunadamente esta estrategia esconde otros riesgos si hacemos un gasto superior al que nuestra economía puede soportar. Pero hay veces en que ahorramos más gastando el dinero ahora que esperando a hacerlo en el futuro.

- Hacer inversiones de alto rendimiento (como las acciones). Ya advertí en un post del pasado junio sobre que los depósitos y cuentas de ahorro remuneradas con intereses por debajo de la inflación son una manera garantizada de perder poder adquisitivo teniendo además en cuenta que se practica una deducción del 18% de IRPF sobre los bajos intereses obtenidos. Para incrementar el poder adquisitivo y batir la inflación es necesario invertir en activos con un alto retorno, como las acciones. Aunque invertir en acciones tiene sus propios riesgos (se puede perder todo el capital), hay estrategias para gestionar este tipo de inversión a largo plazo mediante la diversificación de la cartera.

- Colocar el dinero en depósitos y bonos indexados a la inflación. Es posible preservar el capital y ganar lo que se incremente la inflación, sin riesgo, mediante depósitos indexados a la inflación, por ejemplo La Caixa tiene un depósito de estas características llamado Depósito Inflación Plus. También se pueden obtener rendimientos superiores, aunque con un mínimo riesgo, a través de los bonos indexados a la inflación. La forma más sencilla para invertir en estos activos es a través de fondos de inversión cuyo subyacente sean estos bonos indexados a la inflación, que además tienen ventajas fiscales sobre los rendimientos de los depósitos.

¿Por qué no pueden los gobiernos hacer que haya inflación cero?

Antes que nada, yo me pregunto ¿Y por qué existe la inflación?. Esta es una pregunta controvertida. Hay por lo menos dos razones principales por las que es bueno que haya "algo" de inflación:

- La primera razón es que la inflación es mejor que la deflación, que es que los precios bajen. ¿Por qué es esto malo? la deflación hace que aumenten las obligaciones de los que tienen préstamos pendientes, al aumentar su precio real, lo cual incrementa los índices de morosidad y puede desembocar en una gran crisis crediticia. Las empresas van a la bacarrota, los trabajadores pierden su empleo y se endurece el acceso a los créditos.

- La segunda razón es que la inflación puede ser una consecuencia de políticas deseables como, por ejemplo, tener un alto índice de empleo.

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