Rankia España
Acceder
blog El inversor libre

¿Ahorras lo suficiente?

¿AHORRAS LO SUFICIENTE?

 

Hoy vamos a hablar sobre una de las bases de la independencia financiera, el ahorro.

Sin ahorro viviremos toda nuestra vida en una tensión continua, a merced de cualquier imprevisto y tampoco podremos disfrutar de una jubilación cómoda y tranquila.

 

Las preguntas que deberíamos hacernos son, ¿De qué depende que seamos ahorradores o no? ¿Todos somos capaces de ahorrar? Naturalmente que somos como somos por el tipo de educación que recibimos desde pequeños, lo que nos inculcan en casa desde nuestra infancia es algo que nos acompañara el resto de nuestra vida, pero también hay algo innato en ser ahorrador, algo que es claramente visible cuando, en la misma familia, dos hermanos son completamente distintos en lo relativo al ahorro.

 

Sin duda, hay dos factores que marcan claramente el perfil del ahorrador: la educación y el tratar de imitar algún referente (amigo, famoso, etc.). Nuestros padres moldearan principalmente nuestra personalidad, si no se endeudaban y eran ahorradores, es lógico que sigamos esa costumbre.

 

¿QUÉ ES AHORRAR?

 

Ahorrar consiste en reducir nuestro gasto actual con intención de incrementarlo en un futuro. La finalidad del ahorro es poder llevar un mejor nivel de vida en el futuro, o bien porque pretendemos que ese ahorro nos proporcione mayor satisfacción en el futuro, o bien porque queramos poner a trabajar dicho ahorro para que aumente y nos permita una mayor calidad de vida a futuro.

Por ese motivo lo realmente importante no es sólo ahorrar, sino qué hacemos con ese ahorro que generamos. El enemigo al que tenemos que batir es la inflación, tenemos que conseguir no perder poder adquisitivo.

 

¿AHORRAMOS LOS ESPAÑOLES?

 

Con la explosión de la burbuja inmobiliaria y el comienzo de la crisis financiera en 2008, las familias españolas, ante la que se avecinaba, incrementaron la tasa de ahorro desde el 5.8% hasta casi el 13.5% en menos de dos años.

 

 

Actualmente, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en la primera mitad de 2018, la tasa de ahorro de las familias españolas cayó por debajo del 5%, un nivel excepcionalmente bajo si se compara con el resto de y, sobre todo, si tenemos en cuenta que en 2017 era del 5,8%.

Es decir, en cuanto que ha mejorado la situación económica, nos hemos relajado y hemos vuelto a las andadas, parece que solo nos centramos en ahorrar cuando vemos las orejas al lobo demasiado cerca.

 

 

 

 

TIPOS DE AHORRADORES

 

Hemos realizado una pequeña clasificación de los distintos perfiles de ahorrador que figuran por la red, ¿Te reconoces en alguno de ellos?

 

El tacaño

 

Lo pasa mal cada vez que tiene que realizar un gasto, le duele gastar dinero. Trata de minimizar los gastos lo máximo que puede, incluso aquellos que sean considerados como básicos, antepone el dinero a cualquier gasto.

 

 

El austero

 

Típico perfil de persona que cuando más disfruta es cuando ahorra, no porque no gaste, sino cuando porque ha conseguido comprar o disfrutar algo muy por debajo de su precio normal.

Se diferencia del tacaño porque sí disfruta consumiendo, pero siempre que sea de la forma más eficiente.

 

El Adicto a las ofertas

 

A pesar de que le gusta ahorrar no se puede resistir a la tentación de caer en las ofertas, siempre teniendo en cuenta que sus intenciones son buenas y su objetivo final es el ahorro, a veces gasta más de lo necesario o compra cosas que no necesita en ese momento.

 

El planificador

 

Persona muy disciplinada y organizada. Trabaja sobre un plan muy elaborado y estudiado, casi siempre con la ayuda de un Excel o con un programa que le ayuda a controlar los gastos y mantener un presupuesto.

Persona metódica que no deja pie a la improvisación y al que le gusta tenerlo todo bajo control.

 

 

 

 

 

El prudente

 

No tiene ningún objetivo concreto, ahorra sencillamente por precaución, para evitar quedarse sin fondos o no poder atender algún gasto imprevisto o algo que le interese a futuro. No realiza una planificación como en el caso anterior, se mueve más por impulsos que por una forma metódica o estudiada.

 

El improvisador

 

No ahorra de forma premeditada o planificada, simplemente vive al día y si al final de mes le queda algo en la cuenta lo considera como ahorrado. No lleva ningún control ni tiene ningún proyecto de ahorro, lo pasa mal cuando tiene algún gasto imprevisto y se ve forzado a realizar alguna salida de dinero extraordinaria.

 

El Ahorrador

 

Equipara los gastos con los ingresos, nunca gasta más de lo ingresado y únicamente se permite algún gasto adicional si ha conseguido ingresos adicionales o ha ahorrado más de lo esperado.

 

El Derrochador

 

Vive muy por encima de sus posibilidades, abusando del crédito, a través de préstamos o con pagos aplazados en la tarjeta de crédito. Gastos altos en lo relativo a imagen: ropa cara, coche de lujo, etc.

 

ALGUNOS TRUCOS PARA AHORRAR

 

Ahorrar una cantidad todos los meses

 

Primera regla y más básica de todas. Si todos los meses somos capaces de ahorrar algo, por poco que sea, significa que nuestros gastos son inferiores a nuestros ingresos y que podremos obtener unos mejores resultados con una buena planificación y control de gastos.

Sin embargo, si no somos capaces de ahorrar tendremos que analizar donde se nos va el dinero y planificar recortes en los gastos que no sean imprescindibles (ocio, ropa, viajes) para que el hábito del ahorro empiece a ser lo habitual en nuestra manera de consumir.

 

Realizar un presupuesto mensual

 

Es muy importante realizar un presupuesto mensual para monitorizar nuestras finanzas personales.

Apuntando cada mes nuestros ingresos vs. los gastos que realizamos, facturas que ya sabemos que serán fijas (alquiler o hipoteca, teléfono, seguro coche, etc.) más los gastos cotidianos, nos ayudara a marcarnos un objetivo de ahorro y más importante todavía a no derrochar.

 

 

 

 

No compres impulsivamente

 

Aunque esto parezca fácil, en la sociedad consumista en la que vivimos es tarea prácticamente imposible no caer en la tentación de comprar. Continuamente nos bombardean a través de la televisión o las redes sociales para que compremos.

Por este motivo es muy importante tener siempre claro el motivo por el cual vamos a comprar algo: ¿Es lo que realmente necesito? ¿Lo necesito ahora? ¿Algo más barato me serviría? ¿Qué utilidad le voy a dar? Estas son algunas preguntas que debemos respondernos cada vez que vayamos a pasar por caja.

Si nunca compras por impulso y lo haces de forma reflexionada, podrás ahorrar bastante.

 

Estudia las ofertas

 

Ligado con el apartado anterior, es muy importante consultar ofertas, promociones y rebajas antes de comprar algún producto, yaque la cantidad de dinero que nos podemos ahorrar es importante. Actualmente con la ayuda de internet es relativamente sencillo conseguir buenas ofertas, aprovecharse de los buscadores y páginas especializadas siempre está bien.

 

Persigue un objetivo a largo plazo

 

Si nos planteamos que tipo vida nos gustaría llevar una vez estemos retirados, nos resultará más fácil pensar en ahorrar a largo plazo. Actualmente, con la incertidumbre que existe sobre las pensiones públicas, está cada vez más claro, que será difícil que cuando nos jubilemos disfrutemos de una pensión que nos permita llevar el mismo nivel de vida que antes de la jubilación.

 

Por este motivo,es necesario ahorrar de cara a aportar a planes alternativos que nos permitan obtener unos ingresos adicionales que se complementen con la pensión pública para mantener un nivel de gasto lo más parecido al que llevamos actualmente.

 

 

Un blog sobre finanzas, inversión y autonomía económica en www.libreinversion.com

  1. #1

    Siames

    Lo más importante lo has dejado para el final! Sin duda el objetivo a largo plazo es el que puede hacer que una persona pase de derrochadora a ahorradora. Yo vivía al día hace muchos años simplemente porque no le veía mucho aliciente a ahorrar. Cuando empece a invertir con la finalidad de alcanzar la seguridad/libertad financiera ahorre muchísimo mas de lo que me podía imaginar y ni siquiera lo sufrí o tuve que hacer cambios radicales en mi estilo de vida. Simplemente me salia gastar menos o comprar menos cosas.


Este sitio web usa cookies para analizar la navegación del usuario. Política de cookies.
Cerrar