Como no ser estafado por tu compañía telefónica y no morir en el intento

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Lo de las compañías telefónicas en España no tiene nombre. Hoy es uno de esos días en que me he despertado con ganas de reducir gastos y he hecho un par de llamadas. La primera a Telefónica. Marco el 1004 y contesta una ecuatoriana que habla como un robot. Le digo que quiero que me den de baja la línea y el ADSL. Me pone en espera y me pasa con el departamento de bajas. Sale una española con acento madrileño y le expongo mi caso. Me pregunta el motivo y le digo que estoy harto de pagar 60 € por un servicio que Vodafone ofrece por 40. Me intenta engañar alegando que la línea seguiríamos pagándosela a ellos hasta que se da cuenta de que esa estupidez no cuela. Decide pasarme con el departamento de calidad. Contesta otra mujer que hablaba como si me conociera de toda la vida. Una vez al día de la situación me ofrece 10 Mb a 19,95 durante un año, sin compromiso de permanencia (alquiler de línea no incluido). Acepto la oferta y me ahorro 25€ + IVA mensuales. De vergüenza.

Segunda llamada: Vodafone. Marco el 123 y contesta otra ecuatoriana (se ve que están de oferta). Le digo que quiero un Nokia N85 gratis (para un regalo). Me pregunta mi nombre, DNI, número de teléfono, dirección y banco en el que tengo domiciliado el pago. Una vez aprobado el test me dice que con los puntos acumulados se me queda en 159 €. La mando sutilmente a donde picó el pollo y pido la baja. Me pasa con el departamento de bajas y sale otra española con acento del norte, posiblemente cántabra. Vuelvo a exponerle el caso y mejora la oferta de la ecuatoriana: 69 €. Le respondo que eso es mas caro que gratis y que quiero la baja. Intenta convencerme pero termina por desistir y tramitarla. Cuelgo y a las dos horas Vodafone me devuelve la llamada: N85 gratis en 72 horas en mi casa y un 25% de descuento en la factura los próximos seis meses.

Queda claro que el que no llora, no mama. En España las compañías telefónicas viven en un oligopolio de oferta en el que la competencia y la guerra de precios es brutal. El gran beneficiado de esta situación es el consumidor, sin duda, pero para ello le obligan a jugar sucio. Aún nos encontramos a años luz del resto de Europa tanto en servicios como en precios. En fin, qué le vamos a pedir a un país en el que casi la mitad de los españoles mayores de 25 años no saben usar un ordenador y en el que uno de cada tres pcs tiene virus.

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