Buenas tardes.

En el artículo de hoy, no vamos a hablar de derivados, aunque lo que se va a ver, tiene incidencia en ciertas operativas que veremos dentro de dos artículos. En este artículo, hablaremos de índices, en el próximo de volatilidad, y en el siguiente, explicaré una operativa que llevo realizando en mi cartera desde hace varios meses, con resultados muy satisfactorios, a pesar de que, en ocasiones (como la que estamos viviendo en la actualidad), pueden hacer sudar e incluso puede llegar a hacerse imposible no perder dinero.

Pero es evidente, y nunca me cansaré de decirlo, que garantía de beneficios no existe. Ni siquiera garantía de rentabilidades aceptables, al menos en el corto plazo. Se haga lo que se haga, cuando especulamos en el mercado corremos riesgos, que se pueden traducir en pérdidas, y cuando invertimos, aunque sea a largo plazo, corremos riesgos también.

Introducción.

Todo el mundo que haya leído u oído hablar de bolsa, conoce lo que es un índice. Prácticamente todos los españoles saben que hay una cosa que se llama Ibex 35. Algunos más avezados, saben también que hay otra cosa llamada DAX, Eurostoxx 50, Dow Jones, S&P 500, Nasdaq y tantos otros. Pero en realidad, no todo el mundo sabe exactamente en qué consiste un índice, ni cómo se construye, ni las implicaciones que tiene. Para todos aquellos que no lo sepan, y para sentar las bases de lo que se hablará en próximos artículos, vamos a hablar de todo ello.

¿Qué es un índice?

Un índice no es más que una fórmula matemática. Un índice no es una empresa, ni un activo. No es algo concreto. No se puede comprar. Para negociar un índice, es necesario hacerlo mediante derivados cuyo subyacente sea ese índice.

Tan sólo con esta primera consideración, ya podemos sacar una conclusión inmediata: si no se puede negociar directamente, no se puede entregar. Y si no se puede entregar, aquellos derivados cuyo subyacente sea un índice, sólo podrán ser liquidados por diferencias, nunca por entrega. ¿Cómo se va a entregar algo que no existe?

Esto tiene especial relevancia cuando se trabaja con opciones: si no hay posible entrega, no hay posible ejercicio de la opción, y por tanto, toda opción cuyo subyacente sea un índice, será de tipo europeo: no podrá ser ejercida, y la 'entrega' se hará por diferencias de precios, el día del vencimiento, nunca antes.

Esto hace de los índices un producto idóneo para llevar a cabo estrategias que deseamos llevar a vencimiento.


Ponderación.

A la hora de operar con índices, tenemos que tener en cuenta cómo se construyen. La mayoría de los índices bursátiles, como el Ibex 35, el DAX, el Eurostoxx, el S&P 500, etc, son índices ponderados por capitalización bursátil. El Dow Jones, es un caso especial, ya que la ponderación no es por capitalización bursátil sino por el precio de sus acciones.

Centrémonos pues, en los índices ponderados por capitalización bursátil, ya que son los más interesantes en cuanto a las conclusiones que se pueden sacar.


Ponderación por capitalización bursátil.

Un índice ponderado por capitalización, es una fórmula matemática consistente en la media ponderada de las respectivas capitalizaciones de los valores que lo conforman.

Una media aritmética, se construye sumando el valor de cada uno de sus componentes, y dividiendo el resultado por el número de componentes. Una media ponderada, es el resultado de sumar los productos de cada componente por su ponderación, y el resultado dividirlo por el número de componentes.

La capitalización bursátil de una empresa es el producto de su cotización por el número de acciones en las que está dividida dicha empresa. Cuanto mayor sea el valor de esa capitalización, mayor será su incidencia en la fórmula matemática del índice al que pertenece. Por el contrario, cuanto menor sea su capitalización, menor incidirá en ese resultado. Veámoslo con un ejemplo:

Consideremos un índice compuesto por 3 valores, A, B, y C. A tiene 10 acciones que cotizan a 10 euros. B tiene 20 acciones que cotizan a 9 euros, y C tiene 5 acciones que cotizan a 5 euros.

La capitalización de A será: 10 * 10 = 100
La capitalización de B será: 20 * 9 = 180
La capitalización de C será: 5 * 5 = 25

De los 305 euros que capitalizan los 3 en total, B aporta 180, es decir, el 59,01%. Esa será su ponderación. A aporta 100, es decir el 32,78%. Esa será la ponderación de A. En cuanto a C, aporta 25, y su ponderación será, por tanto el 8,21%

El resultado de la fórmula que nos da la cotización de este índice será:

((180 * 59,1/100) + (100 * 32,78/100) + (25 * 8,21/100)) /3 = 47,02

Veamos lo que sucede si el valor B sube un 1% y el resto se queda como está:

El valor B pasará a valer 20,2. Su capitalización será ahora 20,2 * 9 = 181,8. La capitalización total de los 3 valores será 306,8, de los cuales, 181,8 serán aportados por B. Su ponderación pasará a ser por tanto el 59,25. Es decir, ha subido su cotización el 1%, y por tanto ha aumentado su ponderación sobre el índice. Los otros dos valores, que no han sufrido variación, pasarán a ponderar menos. Dejo el ejercicio del cálculo a quien quiera hacerlo, pero el índice habrá pasado a valer 47,09.

Siguiendo el mismo razonamiento, y obviando los cálculos matemáticos para no aburrir, si un valor baja, su capitalización bursátil baja también, y con ello, su ponderación sobre el índice.

Es decir, si un valor que cotiza en un índice ponderado por capitalización, sube, hará subir al índice, pero, además, aumentará su influencia en el movimiento de ese índice, porque ponderará más: los movimientos que haga, afectarán en mayor medida a la cotización del índice que otros que ponderen menos. Del mismo modo, si un valor baja, lo hará su capitalización y su ponderación, influyendo cada vez menos en la cotización del índice.


Conclusiones.

Todos hemos oído alguna vez la frase 'la bolsa a largo plazo siempre sube'. Pero eso no es del todo cierto. Cuántas empresas que existían y cotizaban en bolsa hace 50 años, han quebrado y ya no cotizan: alguien que hubiera invertido en ellas, no estaría para nada de acuerdo en que la bolsa a largo plazo siempre sube. No. Lo que sube a largo plazo siempre, por la propia forma de construirse, son los índices ponderados por capitalización bursátil.

Suben, porque no queda otro remedio: cuando la bolsa sube, hay valores que suben y valores que bajan, la mayoría suben, pero los hay que bajan. Cuando la bolsa baja, la mayoría de los valores bajan, pero también los hay que suben. La subida de un valor que pertenezca a un índice, incidirá más en la subida de este cuanto más suba, porque ponderará más. Pero además, si un valor del índice baja, aparte de tener menos impacto cada vez en la cotización del índice, en el momento en el que otro valor que cotice en el mercado, que no pertenezca a ese índice, y que se comporte bien, superará la capitalización bursátil del valor que cae, y éste será sustituído en el índice por aquel.

En otras palabras, los índices ponderados por capitalización, por su propia construcción matemática, maximizan los efectos de los valores que suben, y minimizan los efectos de los que no lo hacen o bajan. Antes de que un valor pueda quebrar, será sustituido en el índice por otro que se comporte mejor. Por eso, a largo plazo, siempre suben.

Y no menos importante resulta otro hecho: un índice ponderado por capitalización, no puede quebrar.

Ya, ya sé la siguiente pregunta: pues el Nikkei lleva más de 30 años bajando. En efecto. Pero el Nikkei no es un índice ponderado por capitalización.

Estas cuestiones, que pueden parecer obvias (en realidad lo son), nos van a proporcionar una información inestimable a la hora de utilizar determinadas estrategias con opciones.


Amenophis.
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