Máximos históricos en los índices americanos

Máximos históricos en los índices americanos

Los índices americanos han subido un nuevo escalón técnico, hasta situar al Dow Jones y al S&P en máximos desde el 2008, al Nasdaq en máximos desde el 2001, y al Russel 2000, que agrupa a las compañías de pequeña y mediana capitalización, en máximos históricos.

La pértiga sobre la que se ha proyectado este último salto han sido las declaraciones de Bernanke de ayer, tras la finalización de la reunión de dos días de los miembros del FOMC. Pese a que no ha avanzado ninguna idea estratégica nueva, todos los matices de su discurso han tenido un sesgo positivo. Se pueden resumir en tres puntos:

  1. Revisión moderada a la baja de las perspectivas de crecimiento y al alza de las de inflación, sin que ninguna de las dos revisiones sea preocupante.
  2. Tipos de interés bajos a largo plazo (al contrario que el BCE, la FED reconoce que la subida de la inflación está principalmente ligada a un factor exógeno como el crudo).
  3. Cumplimiento íntegro del QE2 (del que se ensalzan sus virtudes), pero sin proyección de un QE3 (más allá de la reinversión de los intereses generados con anterioridad).

Pero lo más destacable fue escuchar a Bernanke afirmar que no cree que los mercados vayan a reaccionar al fin de los estímulos y de las inyecciones masivas. Algo muy discutible, sobre todo si miramos al pasado más reciente.

Durante la primera fase del Programa de Estímulos de la FED (QE1), que empezó en marzo de 2009 y concluyó en octubre de ese mismo año, el S&P500 se anotó una subida superior al 30%. Tras la finalización del QE1, y hasta el lanzamiento del QE2 en agosto de 2010, el índice apenas subió un 1%. Posteriormente, en lo que ha durado el QE2 hasta el día de hoy, el S&P500 se anota un 25%.

De esta manera, los mercados están lejos de descontar el fin de las inyecciones públicas de la FED, que se han realizado en su segunda ronda a un ritmo de 6.000 millones de dólares al día. Y el escenario más probable es que finalizado el mes de junio, tan sólo se sigan reinvirtiendo los intereses generados, y el FOMC se tome un plazo para estudiar la marcha de la economía sin ayudas. Un escenario muy distinto al actual.

En Europa, tenemos además otra divergencia. La cotización de los bonos griegos anticipa que la reestructuración de su deuda tiene muchas posibilidades de ser cierta (con el bono griego a dos años pagando una rentabilidad del 25%), situación en absoluto recogida por las cotizaciones de los bancos europeos en bolsa. No existen estudios que cuantifiquen cuál sería el impacto de la reestructuración para los bancos europeos (ya que éste dependería de la modalidad de haircut elegida), pero la extensión del pánico resulta previsible (González Páramo, del BCE, comentó que tendría un efecto similar a la quiebra de Lehman Brothers).

Con todo, el optimismo en el corto plazo se sitúa en máximos, pese a que la temporada de presentación de resultados en Wall Street está resultando menos positiva que las anteriores (con un 5% menos de empresas superando expectativas).

El dato del preliminar del PIB del Primer Trimestre conocido hoy ha sido decepcionante (1,8% frente al 2% esperado), con una disminución del consumo y los gastos de negocios, y un importante aumento de los inventarios.  Dato que incrementa más aún las dudas sobre la sostenibilidad de la economía americana sin esas ayudas que tocan a su fin.

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