Draghi no sorprende

La de hoy ha sido una de las sesiones más completas en cuanto a acontecimientos se refiere. Hemos tenido importantes datos macroeconómicos, reuniones de Bancos Centrales, subastas de deuda y declaraciones de políticos.

Empezando por estas últimas, el Presidente del Eurogrupo ha alimentado el debate generado en la campaña electoral alemana sobre un hipotético nuevo rescate a Grecia, al señalar que no es realista pensar en una tercera asistencia financiera, pese a ser evidente la necesidad de algún tipo de medida adicional al plan previsto.  Los problemas de la Europa periférica siguen siendo, junto con la política monetaria de los bancos centrales, el principal foco de preocupación de los mercados financieros, y cualquier novedad en relación a los mismos tienen un efecto bastante importante.

La rentabilidad de la deuda italiana se encuentra a una distancia de un solo dígito de la rentabilidad de la deuda española (lo que ya ocurrió tras la celebración de los comicios electorales), ante la creciente inestabilidad política generada por Berlusconi. Durante varios meses, el diferencial entre las deudas de ambos países se ha mantenido estable en el entorno de los 30 puntos básicos. Pero es probable que, durante los próximos días, la deuda española sea percibida como la más segura de entre las periféricas.  La subasta del Tesoro de hoy apoya esta posibilidad (se ha pagado la menor rentabilidad en notas a 10 años en los últimos tres años). Como de costumbre, nuestra mejor posición se debe a un empeoramiento de la posición de los demás (deuda alemana, deuda italiana).

En cualquier caso, en un contexto  de relajación como el actual, la atención sobre el  comportamiento de los mercados de deuda periféricos se está viendo reducida en favor de otras deudas, como la alemana (los bunds han superado hoy por primera vez en mucho tiempo el nivel del 2%), o americana (que se acerca al 3%, descontando claramente la reducción del QE3).

Pero el acontecimiento más importante del día estaba en la reunión del BCE (previamente, el Banco de Inglaterra ha mantenido tipos y compras). La institución europea ha mantenido los tipos, tal y como se esperaba, siendo la enésima reunión en la que no se anuncian novedades en ninguno de los frentes que el BCE lleva barajando mucho tiempo (tipos de interés, tasa de depósitos y plan de financiación de PYES).

En la rueda de prensa posterior de Draghi, el presidente del BCE ha mantenido un discurso en la línea de los últimos (inflación controlada, economía con riesgos bajistas, prolongación de la política monetaria laxa, con tipos bajos  que incluso pueden serlo  más, disponibilidad de nuevas actuaciones), reconociendo que esta vez se ha discutido una posible bajada de tipos, pese a la existencia de voces que pedían una subida de los mismos. Las cotizaciones no se han visto demasiado afectadas por las previsibles palabras de Draghi.

Así pues, es posible que en las reuniones que restan hasta que finalice el año, se mantenga esta conducta, y que el nivel actual de tipos constituya el suelo definitivo.

Más allá de Siria, el mayor catalizador planteado en estos momentos es la reunión de la FED del próximo 18 de septiembre, de la que sí cabe esperar novedades, y en caso de que las haya, serán negativas para los mercados. 

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