Medidas extraordinarias en China para solventar un problema habitual

Ayer por la noche, China decidió rebajar sus tipos de interés veinticinco puntos básicos. Lo decimos en plural porque aquí sigue habiendo dos tipos distintos, uno de crédito y otro para los depósitos, y esto es probable que explique también el problema de sobreinversión que afecta a China desde hace al menos tres décadas. 

 
 

 
¿Cómo es posible invertir un 55% del PIB y crecer solamente cinco puntos porcentuales?
 
Se preguntan inversores y gestores como los usuarios de Rankia. La respuesta, a priori, es muy sencilla: gran parte de las inversiones son burbujas. Hablamos de burbujas como esta última en las bolsas, dónde hemos pasado de dos a cinco mil puntos en menos de un año y recorrido el camino contrario en tan sólo tres meses de verano. Hablamos de burbujas cuando, por ejemplo, el metro cuadrado de una vivienda media en Pekín puede llegar a costar aproximadamente seis mil euros. Y hablamos de burbujas cuando nos referimos al exceso de capacidad en algunos sectores, como el acerero, donde cientos de empresas al margen no tienen ninguna posibilidad de ser rentables. Sin embargo, y esto conviene tenerlo muy presente para diferenciar conceptos, lo que China se come con estas burbujas es su propio ahorro.
 
China no necesita de ninguna troika que le preste dinero, entre otras cosas, porque es uno de los mayores contribuyentes dentro del Fondo Monetario Internacional o FMI. Pero el ahorro que se comen las burbujas, aún siendo una proporción menor en comparación con las ingentes reservas que este país tiene (entre dólares, activos privatizables y depósitos bancarios equivalentes al PIB de Estados Unidos); es algo que sigue doliendo entre los inversores chinos. A nadie le gusta arruinarse en bolsa. A nadie le gusta arruinarse especulando con el ladrillo. Y a nadie le gusta no poder prestar su dinero a PYMES dinámicas sin acceso al crédito, apenas, porque aquí el mercado de bonos tan sólo representa un 4% del sistema financiero (controlado aún por los bancos estatales que son quienes deciden, con un 65% de los fondos financieros del país disponibles, cómo y a quién prestar). Han bajado los tipos, y el ratio sobre reservas bancarias, para salir de una burbuja y entrar en otra.
 
Lo que China necesita, y comentamos en nuestro programa, es una reforma integral del sistema financiero. Por ejemplo, dar más peso a unos mercados de acciones y bonos que causan más temor de lo que realmente representan. 
 
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