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Una de sesgos y profecías, en el trading

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Antes de nada me gustaría invitarte a un seminario que doy el martes con Ibroker, puedes apuntarte AQUÍ. No obstante, iré escribiendo algunos post sobre los visto allí. De todas formas, te espero el martes a las 19:00. 

Como decía el título del post, cuidado con lo que ves porque puede que no sea lo que esperas. Tranquilo, no te estoy llamando lunático, simplemente te animo a que desconfíes en cómo interpretas lo que ves, seguro que te ayuda en más de una ocasión. El modo en que interpretamos los datos ha sido objeto de multitud de estudios, a lo largo del tiempo, confirmando una y otra vez lo que una y otra vez (esta repetición es para añadir dramatismo) nos negamos a admitir: la realidad que creemos ver en realidad no es tal, sino ficticia y engañosa. 

Miremos por donde miremos encontramos pruebas de esto. Veamos algunos ejemplos. 

El neurólogo francés Jean-Martin Charcot ha dado nombre a un fenómeno por el cual uno causa lo que quiere ver. Contemporáneo de Freud y estudioso de la “histeria” organizaba eventos en el que describía los síntomas, de la misma, en una paciente “histérica”, avisando de los episodios que iría atravesando, para asombro de los espectadores. Lo que Charcot no sabía era que la mera descripción de los síntomas, que supuestamente tendría que ir atravesando la paciente, en realidad los estaba provocando. La paciente creía lo que oía. ¿Le engañaron sus ojos? En este caso no, pero sí la interpretación que hacía. Seguro que a más de uno le gustaría poder tener este efecto en el mercado, provocar lo que quiere ver. Por suerte o desgracia los sesgos cognitivos no llegan a tanto. Lo más parecido que tenemos a esto, en el mercado, es el efecto de la profecía autocumplida, por la cual cuando muchos participantes ven una situación de una forma determinada, esto finalmente acaba causando el efecto esperado. Por ejemplo, cuando se forman determinados niveles a partir de los cuales los participantes prefieren salir del mercado, porque se espera un movimiento de ruptura, una vez traspasado el mismo. Al colocarse un numero elevado de órdenes, en esa zona, finalmente el mercado al pasar por ahí produce el efecto esperado, en ocasiones mayor. No es raro ver esto al romper, el mercado, niveles que se han producido durante la sesión asiática. 

Otro problema que tenemos a la hora de observar algo, este si que nos afecta de lleno en el mercado, viene en la forma de ver los datos en sí y no en si los datos son reales o no, como veíamos anteriormente (en el caso del efecto Charcot lo que parecía que era algo en realidad no era nada). Es decir, en la forma de interpretar los datos. Te presento el sesgo de confirmación. Este sesgo sugiere que damos más importancia a unos datos que a otros, en función de nuestras creencias y valores. Es decir, obviaremos algunos datos porque no encajan con lo que creemos o buscamos. El gran problema es que esto se hace de una forma inconsciente, pudiendo cometer graves errores. Estudios han demostrado que este sesgo nos acompaña en toda la cadena de la toma de decisiones. Tanto en la búsqueda inicial (no veremos con objetividad todos los datos sino que con encontrar parcialmente, lo que estamos buscando, nos bastará para hacer juicios de valor equivocados) como en la interpretación de una muestra de datos neutrales (en la que seguiremos dando más peso a lo que queremos ver a pesar de que tengamos, ante nosotros, pruebas de que estamos errando). Tan apegados estamos a meter la pata que incluso este sesgo podrá hacernos recordar cosas que en realidad, nosotros mismos, no pensamos ni creímos en su momento.  

Los efectos a la hora de tomar elecciones pueden ser muchos. Uno de ellos es creer que tenemos una mejor “mano” (permíteme el término de los juegos de cartas) de la que en realidad tenemos. En su libro, Michael M. Pompian * habla tanto del sesgo de confirmación en los juegos de cartas, en los que tenemos que manejar probabilidades, como en el mercado de valores. Por ejemplo, comenta como durante la burbuja de la década de 1990 nadie hizo caso a las voces que alertaban de la burbuja tecnológica. Los inversores obviaban la información contraria a las posiciones que tenían. Un sesgo de confirmación como un piano. 

Desde luego, todos debemos familiarizarnos con nuestros puntos débiles porque solo así podremos minimizarlos. ¿Lección para nosotros hoy? Cuando creas que acabas de descubrir un sistema maravilloso, desconfía. Cuando creas haber encontrado la operación perfecta, desconfía. Cuando alguien te quiera vender algo demasiado bueno para ser verdad, desconfía. Cuando creas que después de una racha ganadora nunca más tendrás una operación negativa, desconfía. No queda otro camino. Nuestro cerebro está hecho para encontrar patrones y creer. Una difícil combinación que en los mercados financieros son el camino directo al abismo. Por eso, como decíamos al principio, cuidado con lo que ves porque puede que no sea lo que esperas.

 

(Carta del editor de edición de octubre de Hispatrading Magazine, www.hispatrading.com) 

 

*Pompian, Michael M. (2006), Behavioral finance and wealth management: how to build optimal portfolios that account for investor biases, John Wiley and Sons, pp. 187-190,

 

@deluistrading

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