• Suena el despertador. Es lunes. Usted desearía seguir en la cama, pero finalmente hace un esfuerzo, se levanta y se va a trabajar.
  • Un chico cualquiera de cualquiera de nuestras ciudades dedica el fin de semana a trabajar en una ONG, en vez de salir con sus amigos.
  • Tiene usted abierta una posición corta en acciones de Telefónica. El precio se ha dado la vuelta, pero usted está convencido de tener razón, así que sube su stop en contra de las reglas de su sistema.
  • Un empresario dedica muchas horas de su trabajo a hablar con diferentes personas buscando la mejor oportunidad para ampliar su negocio. Finalmente, se decide por una, traza su Plan de Negocio y lo pone en marcha.
  • Está usted leyendo este artículo.

 

¿Qué tienen en común todas estas acciones?

Siguiendo el modelo de Mises (que introdujimos en el artículo anterior), todas ellas verifican los siguientes elementos:

Son conductas deliberadas que pretenden alcanzar determinados fines dotados de un valor subjetivo para el actor. Es decir, éste aspira a sustituir su estado actual por otro que juzga más satisfactorioNo le dé más vueltas: si los lunes usted se levanta para ir a trabajar, es porque valora más, subjetivamente, no jugarse su trabajo (estado más satisfactorio) que quedarse en la cama (estado actual)


Para alcanzar esto fines, el actor emplea unos medios (tiempo, trabajo, recursos), a los que da una apreciación, también subjetiva y que llamamos utilidad, en función del valor del fin que pretende alcanzar. El chico de la ONG emplea su tiempo, su trabajo y sus recursos (aunque sólo sea pagarse el transporte) para alcanzar el fin que persigue. En ese sentido tiempo, trabajo y recursos tienen una utilidad para él.


Fines y medios jamás están dados, sino que, por el contrario, son el resultado de la esencial actividad empresarial que consiste precisamente en crear, descubrir o, simplemente, darse cuenta de cuáles son los fines y medios relevantes para el actor en cada circunstancia de su vida. En este sentido, toda acción humana tiene un componente empresarial y especulativo.Todos los actores mencionados “acometen una empresa” de mayor o menor calado, de la que han especulado (especular = meditar, reflexionar con hondura, teorizar) que obtendrían algo valioso.

Una vez que el actor cree haber descubierto cuáles son los fines que le merecen la pena y los medios que cree que se encuentran a su alcance para lograrlos, los, casi siempre de forma implícita, en un plan de actuaciónque se emprende y lleva a la práctica como consecuencia de un acto personal de voluntad. Se ve claramente en el caso del empresario, pero los otros también llevan esto a cabo. En el caso del trader se observa que cualquier plan puede ser modificado en función de su desarrollo, si se observan cambios en el valor del fin perseguido en el coste de los medios empleados, o si se encuentran fines más valiosos.


Los medios que el actor destina a conseguir determinado fin podrían haber sido destinados a otros fines distintos, a los que renuncia por tener un valor menor para él. Al valor subjetivo de estos fines a los que renuncia lo llamaremos coste. La diferencia entre el valor subjetivo asignado al fin elegido y el coste de los fines a los que se renuncia es el beneficio que el actor espera lograr y constituye el incentivo que le mueve a actuar. El valor subjetivo que usted asigne a permanecer en la cama o el que asigne el chico de la ONG a salir con sus amigos son, al renunciar a ellos, el coste de actuar como han elegido: yendo a trabajar o a pasar el fin de semana en la ONG.


A priori, el actor siempre busca y selecciona los medios que cree más adecuados para alcanzar los fines que considera valiosos. Puede suceder que, a posteriori, el actor descubra que cometió un error empresarial, es decir, que incurra en pérdidas empresariales, al elegir determinados fines o medios sin darse cuenta de que existían otros para él de más valor. Es el caso del trader. Por otro lado, usted ha comenzado a leer este artículo esperando obtener un beneficio y renunciando a otras cosas que podría estar haciendo en este mismo instante. Si ahora, al terminarlo, juzga usted que ha valido la pena, habrá obtenido un beneficio; si se da cuenta, por el contrario, de que hubiera estado mejor haciendo cualquier otra cosa, habrá incurrido en pérdidas (espero que no sea el caso…)

 

Artículo propiedad de NIVEL4 Learning Trading Systems, S.L.

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