Esa es la clave. El Estado, nosotros, hemos decidido vincular nuestra suerte a la de las (algunas) empresas. Aún recuerdo las declaraciones de Corbacho diciendo que había dudas, pero que el estado había intervenido y que con eso se solucionaba todo. Por Dios, ¿no tenía nadie de su gabinete de prensa que le recordase que la Economía no era precisamente lo suyo?
Respecto a lo que señalas sobre por donde puede ir la reforma, a mi también me huele algo similar, en plan cosmético para quedar ben en los medios (total, muchas entidades, por un 10% más o menos no van a piar, tal como están las cosas. Otra cosa bien distinta puede ser la opinión de sus acreedores internacionales)