Primero, la excusa de que las condiciones hipotecarias cambiarían en su conjunto al alterar un par de puntos, como la prohibición de añadir clausulas de suelos o que el precio de venta del bien inmobiliario real (que es el que las entidades añaden despues en sus balances) revierta en la cancelación parcial de la deuda contraida por el hipotecado embargado, aburren por relamidas amén de inciertas. Aun no he visto números, solo hipótesis.
Segundo, ¿porqué no acudimos en masa a comprar bienes embargados?, porque la verdad es que sí son un chollo al 50% del valor de tasación actual. La razón es sencilla: Las entidades bancarias se encuentran desde 2007 denegando hipotecas a todos aquellos que lo solicitan incluso sin considerar sus bajos coeficientes de riesgo. Y de todos modos, como tú mismo bien escribes, si en realidad quisieran competencia en las subastas pedirían a los gobiernos "agilizar las subastas, favorecer el acceso a ellas de profesionales que representen a pequeños inversores, a gente interesada en adquirir su propia vivienda en las mejores condiciones." Pero la realidad es que a las entidades no les interesa conseguir esa competencia en las subastas, ya que consiguen un bien al 50% del valor de tasación actual que es el precio de salida en subasta, que inmediatamente después añaden en sus libros de cuentas al 100% de dicho valor o por encima. De momento no lo venden, paralizando el mercado, pero lo venderán a ese 100% cuando decidan mover el mercado, consiguiendo además el pago del resto de la deuda de las costillas del anteriormente hipotecado. Eso constituye un enriquecimiento ilícito y así se ha plasmado en sendas resoluciones judiciales.
Tercero:"y luego subvencionemos a los Bancos para que puedan hacer frente a sus obligaciones de pago". ¿Perdón? ¿Pero no es esto lo que venimos haciendo desde 2009? Por muchas viviendas que embarguen, si luego no las venden, no pueden hacer frente a esas obligaciones de pago, y por ese motivo nos inventamos mecanismos de rescate que salven a esas entidades financieras. De una vez, deberíamos hacer que esas entidades sufrieran su propia medicina y, si gestionaron mal su patrimonio, que ahora respondan, declarandose en concurso de acreedores, o con otros mecanismos legales que tienen a su disposición.
Cuarto: Sobre el quinto punto de Pau que tú discutes y él no acaba de apuntillar. Decirte que desde 2004 existe un mecanismo que consigue reunificar las deudas de las personas físicas, reducir en caso de insolvencia dicha deuda y paralizar de hecho los mecanismos durante un periodo máximo de un año. Vamos, lo mismo que existía antes con las personas jurídicas. Se llama concurso de acreedores.
Lo siento, pero las entidades financieras no se merecen que se las defienda hoy en día.