No comparto casi ninguna de las propuestas de Pau y creo que él tampoco las compartiría si se pusiese en el lugar de la entidad acreedora.
Supongamos que de repente se ha hecho rico riquísimo y ha montado una pequeña entidad financiera cuyo negocio van a ser los créditos hipotecarios. ¿Qué pensaría entonces de ese marco legal que ahora propone, con esa obligación de comerse el bien aunque ahora valga la mitad o de compartir un incierto futuro beneficio o la obligación de alquilarlo al moroso con obligación de vendérselo si le cambia la situación?
Nunca vi tanta inseguridad jurídica y económica en una sola propuesta. Yo saldría corriendo de semejante país.