Desde luego, hay que ser un banco. No sé si te acordarás, Fernando, una vez que hablamos en tu blog o en el mío (no lo recuerdo, creo que fue en el tuyo ¿?) sobre el Santander.
Un banco que sus clientes detestan, que cobra comisiones hasta por respirar, con una red comercial poco formada, con empleados en ventanilla poco eficientes y poco amables (aunque en mi actual sucursal son muy simpáticos, pero he pasado por 4 sucursales y es la primera vez que me pasa), con una directiva muy agresiva, unos fondos que dan pena (el Supergestión, que tenía unos anuncios en la TV que molaban mucho, es la peor mierda en la que se puede invertir), que cobran unas comisiones de impresión en sus fondos... Y así un largo etcétera de "puntos negros" y, sin embargo, recaudan lo que quieren, nos cobran lo que quieren y todos mantenemos ahí nuestra cuenta.
Es de vergüenza, sí, pero esto indica que los clientes estamos en el Santander a cualquier precio. VENTAJA COMPETITIVA EVIDENTE.
Como dice Pedro y dices tú, hay que ser un banco. Como todos los balances son igual de opacos, yo sería el Santander. ¿Por qué? Por todo lo anterior.
El lujo es leerte a tí y todos estos comentarios. :)
Un abrazo!