Hola Fernan2
Por esta vez no voy a estar de acuerdo contigo, aunque sólo en la parte final de tu artículo.
Dices que se ha prohibido construir en casi todo el campo y que sólo se debería haber restringido en las zonas protegidas; y que si se permitiese construir más libremente, bajarían los precios. Ese era el discurso del PP cuando gobernaba el PSOE de Felipe, así que cambió la Ley del Suelo precisamente para liberalizar el suelo. Con la Ley que aprobó el PP se permitió que la "iniciativa privada" elaborase proyectos de urbanización fuera de las zonas urbanas o urbanizables, presente ese proyecto al Ayuntamiento y, si no existen limitaciones medioambientales, se apruebe. Con ello se decía que se abarataría la vivienda porque se ponía mucho suelo a disposición de los constructores; a más oferta de suelo, más barato el suelo; a suelo más barato, viviendas más baratas.
La realidad fue que "la iniciativa privada" son los promotores especuladores, que empiezan a comprar fincas en las zonas que tienen menor valor (menor valor económico: las que tienen más valor medioambiental, siempre que no esté protegida -y a veces aunque lo esté, que las normas que delimitan los espacios protegidos se pueden cambiar, y se cambian para estos fines-); cuando tienen una superficie suficientemente extensa presentan su propuesta de convenio al Ayuntamiento y se ponen a edificar viviendas de lujo. No se ha visto que utilicen ese mecanismo para edificar barato; aprovechan la bajada de precio del suelo para ganar más por cada vivienda. Quien gana con la liberalización del suelo no es ni el paisano que tenía la finca rústica ni el que compra la vivienda, es sólo el promotor. Pregúntaselo a unos cuantos presidentes de clubs de fútbol, los que están comprando las eléctricas, etc.
Así que la solución es volver a la situación en que el desarrollo urbanístico sea planificado por las administraciones públicas competentes, con un sentido de utilidad pública. Para construir viviendas baratas, sobre todo para alquiler: en eso sí estoy de acuerdo contigo.
Saludos,
Consumerista.