Tristán el subasteroInformación y opiniones sobre el mundo de las Subastas Judiciales desde la mirada de un subastero.
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Así ganamos todos
27 de Junio de 2011
Pues si, es un acuerdo muy común en el mundo de las subastas judiciales cuando los protagonistas son gente inteligente. Nada más sencillo que acelerar todos los trámites con un acuerdo "win win" en el que ganan todas las partes. Se trata de que pocos días después de celebrada la subasta y rematado el precio, el subastero adjudicatario visite al demandado y le ofrezca una comisión o un precio cerrado a cambio de que le permita enseñar la vivienda a los clientes interesados en visitarla. Esto le permite obviar todos los trámites judiciales, de varios meses, y poner a la venta la propiedad sin tener la Posesión y, a veces, ni siquiera el Decreto de Adjudicación. El ahorro en tiempo es considerable. También tiene la virtud de que pone al demandado de su parte, impidiendo que le entre la idea de intentar retrasar judicialmente los trámites. Por su parte, el demandado se asegura una mudanza sin las manos vacías y con algo de dinero. Podrá empezar de nuevo en otro lado, esta vez con mejor pie. Yo suelo acordar una comisión o un precio cerrado junto al compromiso de abandonar la vivienda entre los dos o tres meses que transcurren entre la entrega de las arras y la firma de la escritura notarial de compra-venta, antes de la cual deben haberse ido sin excusas. Nunca reciben ni un euro mientras permanezcan en la casa. Por eso no entiendo muy bien el acuerdo al que habrá llegado mi compañero, el subastero asturiano pues, por lo que explica el remitente del mail, parece como que están intentando vender con el demandado dentro, debiendo esperar luego un tiempo a que este se marche. Yo no lo hubiera acordado así por el peligro que entraña de meter al comprador en un marrón de los gordos: En esas circunstancias podría ocurrir que, por un lado el demandado decidiera no irse de la vivienda y, por el otro lado, el juzgado se negara a entregar la Posesión del piso subastado argumentando que este ya había sido vendido a otra persona. Por otra parte, otra peculiaridad del acuerdo al que llego con los demandados es que bajo ninguna circunstancia el mismo, que siempre es verbal, implica que yo vaya a dejar de pedir al juzgado la Posesión del bien subastado, de manera que si para cuando en juzgado les va a echar de la vivienda, aún no hemos encontrado comprador, a los tipos no les queda más remedio que irse y el acuerdo queda zanjado. La explicación es obvia: hay acuerdo mientras no me queda más remedio pues su presencia en la casa me estorbaría la venta y, cuando esa situación cambia y puedo vender por mi cuenta sin el permiso de nadie, el acuerdo expira. ¿Cómo lo veis?
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