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I+D+i en el sector financiero
20 de Mayo de 2009
Hace cerca de dos décadas, un alto ejecutivo del sector financiero me decÃa que, en la banca de empresas, ya no se podÃa inventar nada más, y que, en la de particulares cabÃa alguna cosa pero no de calado. Creo que el tiempo ha demostrado que, al igual que en otros muchos sectores, en el financiero, cuando se ha creÃdo alcanzar un tope, cuando se ha pensado que el universo conocido se ha agotado, alguien viene y lo pone del revés. En parte puedo entender a aquel magnifico profesional. Para el mundo que el conocÃa la situación podÃa ser esa, pero como la sociedad cambia, como la economÃa real en veinte años ha experimentado transferencias radicales, las finanzas no pueden permanecer inmunes. Quien nos iba a hablar de entidades de dinero electrónico, de la web 2.0 y las comunidades financieras, de la eclosión de la titulización hipotecaria en variantes, ejem, de todos los colores, del boom de las empresas de refinanciación, de los derivados más complejos, etc.... Si, ya se que muchas de esas novedades, de esos avances pueden caer en la denostada ingenierÃa financiera. El termino me parece un tanto peyorativo, sobre todo si, como es evidente, no son más que herramientas. Pero es fantástico criticar a las herramientas y no a los seres humanos que las compran, las venden y las manejan. Por ello, y aún desconfiando de los magnÃficos financieros contra los que nos prevenÃa McCulloch, pido como mÃnimo la presunción de inocencia para los avances financieros. Ojo, presunción que no falta de crÃtica. Este post, va a ser en cierto modo, el preludio de otro un poco más personal. Y es que ahora, precisamente ahora, cuando las bayonetas cargan contra el sector financiero, siguen surgiendo propuestas, más o menos rompedoras, de por donde pueden ir los tiros en el futuro. De ello habla por ejemplo Carlos López en Euribor, en un par de posts. Me gustarÃa repasar con vosotros esas ideas que ha resumido, esbozar lo que me sugieren, y recordar alguna otra olvidada. 1. Los prestamos P2P, o préstamos entre particulares. Aquà me voy a alargar muy poco. Lo comenté hace tiempo y no encuentro nuevos elementos de juicio que me hagan cambiar de opinión: no los veo. Es más, en la práctica, creo que son toda una demostración de que el diferencial de intereses entre prestamos personales y depósitos que nos aplica un Banco en este paÃs no es nada amplio, teniendo en cuenta la ¿contraoferta? de estas entidades. pero vamos, que no voy a repetir mis argumentos (otra cosa es que abramos debate en los comentarios). 2. Los microcréditos. Ojo, que hay múltiples interpretaciones de este tipo de producto, y aquà se refieren a las del considerado padre del asunto, Yunus, economista indio fundador de Grameen Bank. Cito textualmente a Carlos: grupos de cinco individuos reciben dinero en préstamo, con muy pocos requisitos, pero el grupo entero pierde la posibilidad de nuevos créditos si uno de ellos no logra cancelar. Esto crea incentivos económicos para que el grupo actúe de forma responsable, haciendo que el banco resulte económicamente viable. Luego nos habla de que la clientela es básicamente femenina y que, de algún modo, la composición de su accionariado remite a formulas cooperativas o mutuales. Creo que o hubiese venido mal recordar que las finalidades de los microcréditos de Grameen, a diferencia de otros casos, suelen ir dirigidas a proyectos de emprendizaje, pequeñas acciones individuales o colectivas que permiten generar retornos, mejorar el nivel de vida, y buscarse la vida. Creo que este es un rasgo fundamental, junto con algunos otros de su mecánica que podéis encontrar en este post de El Blog Salmón, y que por tanto desdicen eso de que tienen pocos requisitos. Requisitos distintos a los de un banco ordinario, pero de pocos nada. El principal punto fuerte de esos microcréditos es la coerción, y viene dada por la presión a la que se ven sometidos los deudores pos sus compañeros de grupo. Ya no es sólo que el Banco te apriete. Es que tienes a 4 elementos a los que, si les haces una faena, no te van a dar las gracias precisamente. Más te vale apretar el culo. Si lo queremos ver positivamente, se establecerán lazos de colaboración que hagan que,si uno se queda atrás, los otros le ayuden. De algún modo, viene a ser como una crono por equipos. En este sentido, podemos encontrar similitudes con las formulas que nos descubre jpocalles, las denominadas Comunidades Autofinanciadas, CAFs. Evidentemente hay quien no lo ve claro. Os puedo recomendar este artÃculo de Rallo, en el que se critican las posiciones de Yunis acerca de la globalización, el presunto monopolio de fondos públicos de los paises occidentales, el uso de Graemen como herramienta de propagación de un ideario cuando menos curioso (sumamente colectivista) y ciertas reticencias sobre esas suspuestas tasas de morosidad de la entidad. Leeroslo, ya que no es fácil encontrarse por ahi con crÃticas fuertes al tema de los microcréditos. Como en el punto anterior, abrimos debate en los comentarios, si quereis. Si os puedo adelantar que creo que es posible que Rallo tenga sus partes de razón en la crÃtica, pero tambien pienso que podemos aprender, y mucho, de este tipo de experiencias. En el próximo post os explicaré en qué sentido. 3. La cofinanciación, denominada por Carlos préstamos solidarios. Creo que es más acertada mi denominación. No es tanto una cuestión de solidaridad como de hacer negocio por narices, y de repartirse el tema de la financiación. En resumen, el proveedor de un bien o servicio, véase un inmueble, no cobraria el 100% al contado. En su lugar, una parte la cobrarÃa al contado, vÃa fondos propios de los compradores o financiación bancaria, y otra parte la aplazarÃa del modo más light posible, sin perder de vista las garantÃas. En mi modesta opinión no es nada nuevo. Se ha usado en otros tiempos, y se esta usando hoy a mansalva en los negocios empresariales (el proveedor suele ser el financiador number one, de 30 dÃas para arriba). Es cierto que, para particulares, no se solÃa hacer, pero lógicamente tiene su explicación. Ese esfuerzo no es gratis, tiene un coste, y siempre habrá alguien que tenga que cargar con ello, y que intentará de un modo u otro resarcirse por ello. Es una salida, pero no me parece especialmente novedosa, dolorosa si (recordad algo bastante relacionado con el tema como es la propuesta de titulización de las perdidas latentes en las mortgage norteamericanas). De todos modos, Carlos cita un experimento de Krugman que revela la fragilidad de estos sistemas y que el economista solventa introduciendo una variable que, últimamente se esta poniendo de moda, incluso para ese rival al que están dispuestas a sustituir: la caducidad (acordaos de este experimento, que volveremos sobre ello en breve). Y es que, al margen de lo descrito por Carlos, existen otras muchas muestras de innovación financiera, o de recuperación de antiguas formulas reconvertidas: desde las mencionadas EDE, la compraventa de seguros de vida, el layaway, los montes de piedad electrónicos, nuevas formulas de cancelación hipotecaria que propugna algún chalado, los inversionistas en proindivisos o en nudas propiedades, las monedas virtuales, etc... De hecho, hace poco más de una semana, salÃa publicada un propuesta de Vázquez Figueroa el novelista, que no es novedosa. El decÃa haberla propuesto en los 80 en una obra suya, y yo he visto formulas similares defendidas por supuestos economistas serios: la caducidad del dinero. Vázquez Figueroa propone que los billetes tengan caducidad, que cada x tiempo, los de un color previamente establecido decaigan, se anulen, lo que obliga a su conversión por otros y a que la gente se retrate. Vamos,como lo que se vio con el paso de la pela al euro, pero con control. Vázquez Figueroa justificaba parte de la crisis financiera en las ingentes sumas de dinero B depositado en los paraÃsos fiscales. No me creo nada de ese rollo de los barcos. No niego que haya billetes ocultos, no niego que se guarden sumas en metálico, pero entre nosotros, el dinero B, negro, no declarado, etc, está diseminado a lo largo y ancho de la economÃa, ya no de esos paraÃsos fiscales, de nuestras propias sociedades, a través de inversiones mobiliarias e inmobiliarias. El queso está ahÃ, nadie se lo ha llevado, nos lo hemos comido. (por cierto, que, entre nosotros, esa proporción de cambio de 6 billetes limpios por uno sucio, que queréis que os diga, que es falso, falso, falso. Eso si, da para una novela cojonuda, supongo. Como os digo no es el único en proponer algo asÃ. Los hay más radicales. Hay economistas de modo, obamitas, que defienden que, de cara a agilizar la velocidad del dinero, a la hora de impulsar el consumo, no vendrÃa mal hacer un sorteo por el que ¿una vez al año? se eliminasen de la circulación los billetes acabados en X.(si, aquel experimento que citaba Carlos acabó en esta ¿conclusión?). Automáticamente. De ese modo, ese dinero estarÃa circulando y en ultima instancia acabarÃa en los bancos. Ya me he pasado tres pueblos de extensión este post, pero es obvio decir que no soy para nada defensor de esta caducidad del dinero, ni en la versión colorista de pase Vd.por caja ni en la del sorteo mortal. Solo de pensar en las múltiples distorsiones que supondrÃa, en el atentado contra la libertad individual que implica, en la inflación, en los arbitrajes, etc, se me ponen los pelos como escarpias. A algunos, vaya, a los de siempre, parece que no. Espero que os haya interesado el post y que de para debatir un poco, y que propongáis ideas al respecto. Mañana, o quizás pasado, colgaré una contribución personal al respecto.
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