Así lo veo yo. Hay recursos públicos de los que las élites no piensan hacer uso: los sistemas nacionales de salud, de educación, de protección social.
Las élites no van a hospitales públicos sino privados, no envían a sus hijos a colegios públicos sino privados, y no necesitan para nada el sistema de protección social.
Pero estos sistemas no han salido de la nada, se han creado con el trabajo nuestro, de nuestros padres y abuelos. Por tanto, los españoles somos herederos de ellos. Es nuestra heredad.
Por otra parte, la caída de la natalidad con el baby crunch tenia como resultado lógico una subida de los salarios (baja la oferta, aumenta el precio). Esto no podía ser tolerado por las élites, que buscan una solución y la encuentran en un tercer mundo con unas tasas de natalidad tremendas. Así pues, hay que atraer al gente del tercer mundo, y se ocupan de que haya una buena cobertura informativa en general, y televisiva en particular, que presenta una visión idílica de España.
Por otro lado ponen un sistema de control de inmigración que, de laxo, figura inexistente. Nos enseñan las pateras que entran por Gibraltar pero no los autobuses que llegan del este europeo, llenos de eslavos, indios, chinos, etc. o los aviones que llegan de Sudamérica, con miles de ciudadanos con visa de turista, pero que se quedan aquí.
Naturalmente, los inmigrantes, acostumbrados a los niveles de vida y de salario del segundo y tercer mundo, los salarios españoles les parecen estupendos. Y ademas, tienen otro “salario” incluido en el precio: las élites les conceden una porción de nuestra heredad, de la que las élites no contaban usar, y siempre es fácil regalar lo de otro.
Nos vienen con historias de que si derechos humanos, que si patatín que si patatán.
Pero están regalando a otros LO NUESTRO. Pero esto no deja de ser una transferencia del patrimonio de todos los españoles, al patrimonio de unos pocos: LAS ÉLITES, esos que viven del trabajo de todos nosotros, tanto españoles como extranjeros.