Tristán el subasteroInformación y opiniones sobre el mundo de las Subastas Judiciales desde la mirada de un subastero. Yo he visto cosas que vosotros no creeríais... Atacar naves en llamas más allá de Orión, he visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la puerta Tannhaüser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Etiquetas
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Ventas Desesperadas Susto en subastas
24 de febrero de 2009
Voy a contaros una anécdota, que hoy simplemente es eso, pero en su día supuso un pequeño susto. Os pongo en situación, hace un par de años fui a una subasta de una buhardilla en el Casco Antiguo de Bilbao. Dicho inmueble tenía una inquilina, con un contrato de alquiler, situación que todos los licitadores teníamos en cuenta. Me la adjudiqué. Al día siguiente acabé de pagar todo el importe de la adjudicación. Aquella buhardilla aparte de la inquilina, tenía cargas, una hipoteca.
Bueno deciros que yo andaba al tanto de todas las subastas de la zona, o eso pensaba. En los juzgados de Bilbao, ya no dejan leer los procedimientos, te dan unas hojitas incompletas en el Decano y arréglate como puedas. La cuestión es que por razones que me son ajenas, o que me puedo imaginar, un tanto por ciento de las propiedades no aparece en esas hojas. Ni que decir tiene que los tablones del los juzgados de Primera Instancia están al aire, osease, que cualquiera se puede acercar, quitar la chincheta e irse tan campante por la puerta con el papelito. Cada cual que saque sus propias conclusiones.
La cuestión es que fui a dialogar con mi inquilina, para ver si llegábamos a un acuerdo económico. En la primera toma de contacto, acordamos que se quedaría de momento pagando la renta. Agradecido estoy de esas reuniones con ella, porque pasada una semana, me comentó: ¿no te habías adjudicado el piso ya? Han venido del juzgado de Bilbao y que en tres días sale a Subasta.
Tengo que decir que yo me lo adjudiqué en el juzgado de Barakaldo.
Tras recuperarme del soponcio fui corriendo al juzgado a ver que pasaba. Cierto era que en tres días subastaban la vivienda que me acababa de adjudicar en otra subasta. Las cargas anteriores habían llevado un procedimiento paralelo en juzgados de Bilbao, y aquello en los juzgados de Barakaldo no les constaba, ni el los de Bilbao que se acababa de subastar el bien. Falta de coordinación. Pero lo peor es que en las hojas no venía tampoco la subasta. Arte de Magia. Así que tuve que cancelar la subasta. Tengo que decir que el abogado del banco, un sinvergüenza que no respondió a mis llamadas para pagarles directamente a ellos, tuve que liquidarlo todo en el juzgado. Pero no acabo ahí la agonía, metí los asientos en el registro, pero como todo el procedimiento de la cancelación de la subasta se demoró mucho se caducaron los asientos, y entró un embargo, que luego el registrador denegó.
Decir también que en todo aquello el secretario judicial tenía los papeles en la mesa, pero no firmaba, entre otras cosas porque me querían cobrar doble las minutas del procurador etc., revisé las cuentas y observé que en el sobrante se habían colado por 3000 euros. Curioso. Al final después de una reunión un poco tensa con el firmó. Las cuentas son las cuentas, es lo bueno de las matemáticas. 2+2 no son 8.
Al final llegué a un acuerdo económico con la inquilina, no sin antes haberle encontrado un trabajo.
DRACO
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