El Blog de Consumerista

Comentarios jurídicos y reflexiones sobre consumo, responsabilidad civil, sanidad, medioambiente y ciudadanía.

viernes 12 de junio de 2009

El negocio de la morosidad

La crisis económica que casi todos sufrimos, derivada de la burbuja financiera, urbanística y consumista y relacionada con la ecológica, ha llegado al extremo de que se ha hablado de una "refundación del capitalismo", de que es necesario "un nuevo modelo de economía" o que hay que reintroducir la ética en el mundo de la economía. Lo cierto es que nadie ha dado ningún paso en cualquiera de esos sentidos. Por el contrario, se está apoyando con el dinero de todos a las mismas empresas que originaron la catástrofe.

Catástrofe que está llevando a muchas personas a perder sus empleos, a perder sus fuentes de ingresos y a muy serias complicaciones económicas y personales. A verdaderas crisis vitales. Los niveles de morosidad bancarios que publican diversas entidades multiplican varias veces los de hace un par de años. Y los multiplicarían varias veces más si no fuera por diversos artificios contables y por toda una serie de prácticas para esconder la morosidad bancaria debajo de la alfombra, o retrasar su salida a la luz del sol.

Una de las fórmulas para disimular la morosidad real aparece desvelada por el breve artículo de la redacción de la revista que edita el Colegio Notarial de Madrid, El Notario del Siglo XXI, en su edición de diciembre de 2008, que puede leerse en este enlace.

La verdad es que esto no es ninguna novedad, es una práctica que existe desde antiguo y que da lugar a enormes abusos sobre las familias que por diversas circunstancias, no siempre por su culpa, no pudieron afrontar los créditos solicitados. Ya me he referido a estos negocios, con diferentes enfoques, al menos en este artículo referente a las empresas de recobro de morosos y en este otro, relativo a diversos abusos de que son víctimas los prestatarios en apuros. Pero sí llama la atención la desfachatez, la desvergüenza, la impudicia con que ahora se ofrece participar en esas prácticas a potenciales inversores sin que previamente hubiese ningún contacto al respecto; obsérvese que la carta no está personalizada, sino dirigida a un círculo de personas no identificadas.

Hay negocio para todos: el Banco, Caja o financiera que ceden los créditos ganan por dos vías: si se ofrece una rentabilidad del 14% a los inversores, aún ganan un porcentaje importante puesto que seguramente tienen establecidos intereses de demora mucho más elevados, diez o quince puntos más, en las condiciones generales de los préstamos fallidos; los intermediarios cobran considerables comisiones; los inversores, hasta un 14% de interés sobre la cantidad por la que adquieran el crédito impagado; y los abogados que participan en la operación, vinculados al intermediario o a la entidad financiera, las costas a cargo del prestatario, por cuantía elevada con toda seguridad. Negocio lucrativo a costa de quien ha sufrido la desgracia de perder su empleo, de sufrir un accidente o enfermedad imprevista o cualquier otra desgracia; incluso de quien ha caído en la insolvencia por su excesiva alegría consumista.


Flores Jardín botánico Akureyri
Sin embargo, este negocio se puede cortar acudiendo a remedios legales. Ya he explicado anteriormente que numerosas Audiencias provinciales consideran los intereses moratorios que excedan dos veces y media el interés legal del dinero son abusivos; otras Audiencias admiten una rebaja de esos intereses moratorios considerando que constituyen una cláusula penal, que el Código Civil obliga a moderar cuando ha habido un cumplimiento parcial de la obligación. Lo malo es que no aplican esa rebaja espontáneamente sino sólo cuando el deudor moroso se lo solicita oponiéndose a la demanda de la financiera (o del "inversor" a quien ésta le cedió el crédito). Y esa oposición tiene un coste para el deudor, que bastante ahogado está ya, salvo que tenga derecho a solicitar y obtener la justicia gratuita (ingresos inferiores al doble del salario mínimo). Ya he explicado anteriormente que los jueces deberían aplicar de oficio esa rebaja, pero es muy raro que se haga; incluso muchos rechazan la petición de rebaja cuando la reclamación se hace por juicio ejecutivo, remitiendo al interesado a un juicio ordinario, incrementando así aún más sus gastos y ahogándole más.

Es urgente una reforma legislativa que prohíba los intereses moratorios abusivos que permiten estas prácticas vergonzantes y la aprobación de una vez de una Ley de sobreendeudamiento familiar (sobre la que, por cierto, en la misma Revista notarial se publican este artículo y éste otro).

Mientras tanto, hay que fomentar la conciencia de que es posible resistirse a los abusos de los bancos y demás entidades financieras; que no hay por qué someterse, sino que hay que luchar y defenderse de sus tropelías; y que en los tribunales se les puede vencer.






Etiquetas: ,

Da tuopinion sobre "El negocio de la morosidad"

Enlaces a este post

viernes 15 de mayo de 2009

Las medidas económicas del Gobierno y las de la economía ecológica

Esta semana el Presidente del Gobierno ha anunciado una batería de nuevas medidas para luchar contra la crisis económica y el creciente desempleo. Me han decepcionado profundamente. Llevamos meses hablando de que hay que cambiar el modelo económico, se ha demostrado el fracaso del actual sistema depredador de recursos naturales y que gira en torno a financieros sin escrúpulos. Y se ha demostrado que, dentro de ese esquema mundial, el sistema español es especialmente negativo porque es esencialmente dependiente de la construcción. Una vez más se demuestra que la clase política sabe hablar de grandes proyectos, de su compromiso con la sociedad y el medio ambiente, etc., etc., pero a la hora de adoptar decisiones sigue sin ideas y actuando al dictado de los mismos magnates de siempre.

Es cierto que hay algunas medidas correctas, como la limitación futura de las deducciones fiscales a la adquisición de vivienda y la equiparación fiscal de la compra y el alquiler de vivienda. Otras medidas parecen positivas aunque al examinar su cuantía y compararla con las del resto ya delatan cuáles son las preferencias del gobierno: se crea un Fondo de 20.000 millones de euros para apoyar la economía sostenible (a ver qué entienden por eso) y otro Fondo de 5.000 millones para inversión local en obras medioambientales, tecnológicas y sociales; pero junto a eso se anuncia un nuevo plan para la banca, a la que se ya destinó una cantidad mucho mayor que la indicada y a la que ya vemos que irán muchos más millones de nuestros impuestos (sí, a la misma banca que hundió la economía con sus apuestas de casino y que ahora cobra más caros los pocos créditos que concede pese a la bajada de tipos de referencia).

Se sigue apostando por la movilidad no sostenible, el transporte en automóvil y avión: subvención para quienes pueden comprarse un coche (los parados, los hipotecados, los pensionistas con ingresos de 500 euros mensuales no van a comprar) y se eliminarán tributos a las compañías aéreas que mejores su situación (el transporte aéreo, no accesible a los más pobres, es el más contaminante y el menos eficiente). Puestos a subvencionar automóviles, ¿por qué no se subvencionan las rectificaciones del motor para sistemas de combustión menos contaminantes?

Lo más vergonzoso es que sigue sin tomar nota de las propuestas que se están haciendo para fundar un nuevo modelo económico ecológico desde las Naciones Unidas, la Universidad de Cambridge o el Gobierno británico (informe Stern).

No es la primera, la segunda ni la tercera vez que escribo en el blog proponiendo políticas concretas para salir de la crisis, pero no me resisto a hacerlo de nuevo, aunque me repita. A ver si al menos el nuevo Secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, antiguo amigo de los tiempos de estudiante de Instituto y una persona inteligentísima, brillante y bien formada, sigue esta línea y orienta el despiste del Gobierno de Zapatero. En la línea propuesta por el “Global Green New Deal” lanzado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Informe Stern, y conforme a las propuestas del grupo de trabajo de "Economía Verde":

Carbonero común-Subvenciones y desgravaciones para la rehabilitación de viviendas y medidas para sacar al mercado las viviendas vacías: en lugar de expandir la ciudad comiéndose el campo con sus explotaciones agrícolas y su riqueza natural, hay que recuperar edificios vacíos, promocionar obras en las viviendas para mejorar su eficiencia energética (¿por qué no ponerse ya con lo que dentro de poco se va a hacer obligatorio por normativa europea?. Se generarían miles de puestos de trabajo de forma inmediata en las pequeñas empresas constructoras con obras en casi todo el parque de vivienda, sin perjudicar el entorno natural y en cambio reduciendo el consumo energético futuro y mejorando la calidad de vida y la economía de la gente.

-Obra pública para recuperación de espacios degradados, eliminación de infraestructuras en desuso e incluso de urbanizaciones ilegales en espacios naturales, recuperación de suelos contaminados; para completar el saneamiento rural, construir todas las depuradoras precisas y poner en funcionamiento las que están paradas; redes para reutilizar las aguas grises y las pluviales. Se podrían generar muchos miles de puestos de trabajo en el sector de la construcción con obras beneficiosas para el medio ambiente y que disminuyen la demanda de recursos naturales.

-Obra pública para mejora y desarrollo de una red de ferrocarril de cercanías, de tranvías urbanos, y la correlativa adquisición de las unidades de tren necesarias para prestar el servicio. También promoción del transporte público por autobús Miles de puestos de trabajo en la construcción de las infraestructuras y de los trenes y autobuses (hay empresas nacionales de ese sector entre las más competitivas del mundo) y después en la prestación del servicio. Este servicio reduciría el gasto energético y las emisiones de gases de efecto invernadero y contaminantes en el sector del transporte; reduciría o eliminaría los atascos en la carretera ylas ciudades, con gran aumento de la seguridad vial, menos ruido, menos contaminación urbana, más salud para quienes sufren esa contaminación. Se mejora la movilidad sobre todo en zonas rurales, ancianos, dependientes, mujeres y los más jóvenes.

-Cambio del modelo energético: apuesta decidida por las energías renovables, a pequeña escala. Incorporación de placas solares a los edificios y naves, de pequeños y medianos molinos de viento en entornos industriales y urbanos que lo admitan, aprovechamiento generalizado de la energía geotérmica, investigación y desarrollo en eficiencia de esas fuentes de energía, en la marina, etc. Crearía centenares de miles de puestos de trabajo en el desarrollo de placas, molinos, etc. (España es una de las primeras potencias mundiales) y en su colocación y mantenimiento y también muchos en la investigación. Reducción muy importante de la emisión de gases de efecto invernadero y de la contaminación (más salud); también de la dependencia energética del exterior y del desequilibrio de la balanza comercial.

-Desarrollo rápido de la Ley de Dependencia: la creación de una red amplia de centros de día y residencias, de ayuda domiciliaria, etc. crearía centenares de miles de puestos de trabajo de calidad e indefinidos. En la construcción o rehabilitación de edificios para esos centros se crearían miles de puestos de trabajo temporales. Mejoraría enormemente la calidad de vida de todos los dependientes y de sus familiares.

-Inversión en educación: mejora del ratio profesores, personal auxiliar (psicólogos, pedagogos, etc.) y aulas/alumnos. Miles de puestos de trabajo de calidad y con gran beneficio para el desarrollo personal de todos los estudiantes y para la sociedad en general.

-Inversión en I+D+i. Miles de puestos de trabajo muy cualificados, con gran beneficio para la economía, por la proyección de desarrollo y mejora de la eficiencia que supone este sector.

-Plan de apoyo a la pequeña industria y a los autónomos. Es el sector con más creación de empleo, de calidad y sin riesgos de deslocalización tras haber recibido ayudas públicas multimillonarias. Y el más afectado por la crisis.

-Promoción de la agricultura y ganadería ecológicas, apoyo a la formación de cooperativas, a la comercialización, introducción de menús ecológicos en escuelas, hospitales y residencias. Reforestación masiva. Desarrollo de las zonas rurales (más servicios sociales, médicos, transporte público, bibliotecas, informática e internet, dependencias administrativas...) Se conservarían miles de puestos de trabajo y se crearían otros muchos nuevos, de carácter permanente. Mejora de la calidad de la producción de alimentos, menos insumos, menos vertidos, mejoras ambientales, reducción de gases de efecto invernadero, mejor calidad de vida de las poblaciones rurales.

-Y, para mejorar la situación de las familias en apuros, menos planes de apoyo a la banca y aprobación de una Ley de sobreendeudamiento familiar; limitación legal de los tipos de interés ordinarios y de demora en todas las formas de crédito; y prohibición legal de la práctica bancaria habitual de mantener saldos crediticios vivos después de ejecutada la garantía en los préstamos hipotecarios (es decir, impedir que el deudor hipotecado siga debiendo dinero al banco después de haberle subastado la vivienda).






Etiquetas: ,

Da tuopinion sobre "Las medidas económicas del Gobierno y las de la economía ecológica"

Enlaces a este post

viernes 8 de mayo de 2009

Reportaje en Interviu: Ni un euro de más







En la edición de la semana del 13 al 19 de abril de 2009, Interviú publica un reportaje sobre consumidores y asociaciones que se rebelan contra los abusos de las empresas. Entrevistan a representantes de varias asociaciones de consumidores, a consumidores que se han afiliado a alguna de esas asociaciones, a un concejal y a mí, como abogado especialista en la materia.

A continuación reproduzco lo publicado en papel, ya que en el sitio de internet de la revista no aparece el reportaje íntegro.

Aclaro sobre lo publicado, respecto a mis manifestaciones, que donde dice "Qué reclama. Que las indemnizaciones millonarias por daños y perjuicios dejen de ser una utopía en España", lo que explicaba era que esas indemnizaciones millonarias en realidad son "indemnizaciones punitivas", que no existen en España salvo en el caso de los recargos de prestaciones de la Seguridad Social, cuando se genera una pensión debido a un accidente laboral en que se constata una culpa o negligencia del empresario; en ese caso se le impone constituir un depósito suficiente para abonar un suplemento al trabajador lesionado, suplemento que será mayor o menos en función del grado de negligencia del empresario. Decía que para promover que los consumidores reclamasen el cumplimiento de las normas y denunciasen los abusos; y para disuadir a los empresarios de que continuasen con sus prácticas abusivas era conveniente introducir en España este tipo de indemnizaciones, incluso aunque no fueran en unas cuantías tan disparatadas como en Estados Unidos. Téngase en cuenta que las empresas hacen sus cálculos y saben que una denuncia les cuesta algún dinero, pero el porcentaje de denuncias es ínfimo, por lo que obtienen ganancias enormes incluso descontado el coste de los supuestos denunciados. Por ejemplo: uno de los operadores de móviles te conecta un contestador automático sin tu solicitud ni consentimiento; cuando te enteras de que te lo han puesto llamas para pedir que te lo desconecten; a los pocos días te lo vuelven a conectar, y esta operación se repite varias veces hasta que se denuncia. A esta compañía le ponen una multa, pero sus directivos han hecho las cuentas y aunque tenga que pagar unos pocos miles de euros de multa (y ninguna indemnización al cliente abusado) gana millones de euros con las llamadas recibidas por el contestador que factura.

Etiquetas: , , , , , ,

Da tuopinion sobre "Reportaje en Interviu: Ni un euro de más"

Enlaces a este post

lunes 23 de marzo de 2009

Contra la nueva Gran Depresión, Global Green New Deal (Segunda parte)

Terminaba la primera parte de este ensayo con el anuncio de que desde las Naciones Unidas se propone un nuevo New Deal, global y verde para superar las crisis económica y ecológica a un tiempo. Constatado el fracaso del sistema económico vigente, que no es capaz de acabar con la pobreza en el mundo, que no satisface más que a unos pocos ricos, que cada vez produce más parados, que está socavando las clases medias y que está acabando con el capital natural, del que no podrán disfrutar las generaciones futuras, es preciso promover un nuevo sistema económico global. Esto conduce a múltiples cambios en diferentes campos.

Es necesario cambiar el paradigma energético para sustituir las fuentes de energía fósiles por otras renovables, que no agoten recursos para las generaciones futuras y que no contaminen ni conlleven calentamiento del planeta. Pero también debe cambiarse la forma en que se estructura la producción de energía, democratizándola: las grandes instalaciones eólicas y solares que se están promoviendo, ocupando grandes extensiones de terreno cultivable, colonizando sierras y arruinando paisajes privilegiados tampoco es sostenible. A las grandes empresas les interesan las grandes promociones que son más rentables y no les preocupan el paisaje, la biodiversidad o la suficiencia alimentaria. Hay que cambiar este modelo para convertir a todo pequeño propietario en productor: cada edificio debe tener sus placas solares, sus pequeños molinos eólicos y su instalación geotérmica, en el campo además una pequeña producción a base de biomasa; cada campesino, cooperativa, aldea, incluso nuevos barrios o urbanizaciones pueden tener su microrred energética, según un modelo que se va extendiendo por diferentes lugares del mundo, que favorece su autonomía y la eficiencia energética. Se obtiene una descentralización, una autonomía por los individuos que favorecen la democratización de la sociedad, la sostenibilidad y la participación pública, además de mermar el poder de las grandes corporaciones energéticas. Y, a la larga, supondrá un ahorro para los consumidores, ahora también productores, ya que podrán amortizar la inversión realizada.

Y, mientras se llega a la suficiencia por esa vía, hay que fomentar un mayor aprovechamiento de la energía que se produce: por ejemplo, no es de recibo que el calor que genera una central térmica se enfríe con agua del río, perjudicando el ecosistema fluvial, en lugar de aprovecharlo para otros usos industriales o para calefacción urbana, como se hace en otros países.

También hay que cambiar el modelo de transporte, para acabar en unos años con los carburantes fósiles y poder funcionar con energías renovables. Mientras tanto, hay que fomentar el transporte público, sobre todo el ferrocarril; reducir el uso del vehículo privado; facilitar que los desplazamientos cortos se puedan realizar en bicicleta y los más cortos andando, que además mejoraría la salud de la gente. Más ejercicio, menos contaminación, menos ruido, menos estrés, más salud.

Para las mercancías, hay que fomentar también el uso del ferrocarril y las autopistas marítimas. Menos camiones en la carretera significan menos contaminación y más seguridad. Por otro lado, hay que fomentar el consumo de productos locales para evitar transportes innecesarios, sin que ello conduzca ni a limitaciones al libre comercio ni, sobre todo, favorecer la ineficiencia: la preferencia por lo local estará condicionada por su calidad y sostenibilidad.

Hay que olvidarse de las grandes infraestructuras viarias y las nuevas urbanizaciones como fuente de empleo, que es sólo temporal, poco cualificado, poco productivo y muy destructivo para el entorno en que vivimos. En cambio, puede mantenerse el empleo en la construcción con obras beneficiosas para el medio ambiente y la sociedad: rehabilitación y mejora de los edificios ya construidos, para mejorar su eficiencia energética; con obras de recuperación ambiental; con infraestructuras de saneamiento; con colectores para el aprovechamiento de las aguas de lluvia y para la reutilización de las aguas grises de la ciudad, una vez depuradas. Es un sinsentido que se construyan emisarios para verter en alta mar las aguas depuradas cuando pueden ser reutilizadas en la industria, en el riego, etc.

Tiene que haber un gran crecimiento del sector servicios: servicios a desarrollar en zonas rurales, para evitar el despoblamiento del campo y reequilibrar la población; vivir en el campo tiene que ser algo digno, con acceso a la educación, la sanidad, las telecomunicaciones, el transporte público, etc. en forma razonable. Y en los servicios a las personas dependientes. Todos los que no quedemos por el camino y lleguemos a mayores requeriremos más atención con el paso de los años. Hay que desarrollar de una vez la Ley de Dependencia, que será una fuente de puestos de trabajo de alto valor social y permanente muy importante.

Hay que promocionar las nuevas tecnologías, la informática, la biotecnología, la investigación en nuevas fuentes de energía renovable y en mecanismos y sistemas para lograr una mayor eficiencia energética. Son sectores que han demostrado su futuro al continuar creciendo y creando empleo y riqueza incluso en estos tiempos de crisis. Y son los sectores, junto con los servicios a dependientes, que permitirán mantener o incrementar el bienestar que hemos alcanzado sin incrementar el consumo de recursos naturales ni las desigualdades, sino todo lo contrario.

Decía que el nuevo Green Deal global exige medidas que van más allá de las de planificación industrial y por sectores de producción. Exige también cambios en nuestro modo de vida. Llevamos mucho tiempo consumiendo por encima de nuestras posibilidades. Y no me refiero sólo al excesivo endeudamiento, a vivir a crédito, que ha contribuido a la crisis financiera actual. Me refiero sobre todo a la crisis ecológica y humanitaria: a que aunque muchos podamos pagar el nivel de consumismo a que se ha llegado en la sociedad occidental actual, el Planeta y la Humanidad en conjunto no pueden ¿Se acuerdan de aquel antiguo anuncio que pedía ahorro energético: "aunque Vd. pueda pagarlo, España no puede"? Es injusto para nuestros hijos, para todos los pobres del mundo e incluso para el resto de especies vivas que para poder disfrutar de un elevado nivel de consumo destruyamos recursos no renovables ni suficientes para todos, destruyamos ecosistemas y formas de vida.

Por lo tanto, para que este New Deal sea de verdad verde, para que de verdad pueda resolver la crisis ecológica, no basta con cambiar el modelo energético y de producción, hay que cambiar todo el sistema para acabar con la pobreza en el mundo y las tensiones que llevan a esquilmar recursos, a guerras, a migraciones forzadas. Para que la economía y la sociedad en conjunto sean verdes no basta con una nueva revolución industrial o económica que obvie los grandes problemas sociales de la Humanidad y mantenga las mismas estructuras sociales y de poder, los mismos principios carentes de ética y las mismas desigualdades entre el Norte y el Sur. La revolución verde exige acabar también con la pobreza y sentar las bases para la paz global. Pero si dejamos la economía en manos de las grandes corporaciones y sus testaferros en los gobiernos, el cambio sólo servirá para retrasar la catástrofe.

FrailecilloAparte de la deforestación y agotamiento del petróleo y otros recursos, pensemos en otras consecuencias menos evidentes de la crisis ecológica. Últimamente se han programado varios documentales que denuncian que la mayoría de las guerras en África, esas grandes matanzas y catástrofes humanitarias, están vinculadas al acceso a recursos minerales que requiere la industria occidental. Para que nuestros teléfonos móviles sean más baratos es mejor pagar sobornos a un general que pagar unos impuestos justos y un salario digno a los mineros, aunque ello suponga guerra, matanzas, violaciones y desplazamientos de poblaciones. Para tener pescado barato dejamos sin existencias a miles de pescadores artesanales africanos; luego nos quejamos de la afluencia de inmigrantes en pateras o de que haya piratas en las costas de Somalia. ¿Quién es el pirata? Antes de que empezasen a asaltar barcos pesqueros, éstos les han expulsado de sus caladeros tradicionales, frente a sus costas, de los que venían viviendo; sin pagarles ninguna compensación.

Por consiguiente, tenemos que acostumbrarnos a pagar por lo que consumimos: en lugar de rapiñar en los antiguos territorios coloniales, debemos negociar en forma transparente con gobiernos responsables el acceso a los recursos de cada país, incluyendo en esos acuerdos aspectos como los impuestos a pagar, las condiciones de trabajo, las compensaciones a los pueblos locales; y desarrollar en estos territorios, antes de emprender cualquier explotación, los estudios de impacto ambiental, antropológico y económico, para evitar la expulsión de comunidades de sus territorios ancestrales, privarles de sus medios y modos de vida, perjudicar la biodiversidad y ecosistemas locales.

Esto implica que habrá un acceso más limitado a muchos recursos, y que será más caro. Porque se pagarán precios justos y se permitirá que el nivel de bienestar de las poblaciones de los países del Sur global se aproxime al nuestro. Nuestro consumo debe limitarse a lo necesario para mantener un nivel de bienestar elevado, pero que elimine lo superfluo, los lujos innecesarios y a los que no pueda acceder todo el mundo sin esquilmar el planeta. Esa responsabilidad social que exigimos a las empresas debemos exigírnosla también a nosotros mismos.

Y hay que asumir también que en este mundo superpoblado no hay trabajo para todos. En la actualidad en España vamos camino de los cuatro millones de parados, y de superarlos ampliamente. Pero incluso en los tiempos de economía más próspera había casi dos millones de desempleados. Y en el Sur global el desempleo es algo generalizado y que va a peor como consecuencia del crecimiento demográfico, del cambio climático y de la explotación abusiva de sus recursos por nuestras compañías; lo que incrementará las migraciones al Norte.

Por consiguiente, hay que empezar a pensar en otro paradigma laboral. Vamos a tener que repartir el trabajo: jornadas más cortas, con menos salario, para que haya más empleo para más personas. A cambio, más tiempo libre para disfrutarlo con nuestras familias y amigos, para dedicarlo a nuestras aficiones, para hacer nosotros mismos muchas cosas que en la actualidad solicitamos al mercado en forma absurda: no más comida precocinada, comida casera, más sana, sabrosa y barata; más bricolaje; más deporte al aire libre; pequeños huertos urbanos para que quien lo desee pueda cultivarse sus propias verduras orgánicas...

Y hay que plantearse también que todo el mundo debería tener garantizado un mínimo vital básico porque no puede haber familias sin ningún sueldo y que se tengan que buscar la vida como puedan, incluso mediante el delito generalizado a poblaciones enteras. ¿Realmente es delito un fraude a la Seguridad Social para cobrar prestaciones no devengadas cuando los defraudadores son más de 1.700 personas necesitadas?

Hay que acabar con estas situaciones absurdas e implementar una renta básica universal, que garantice a todos un mínimo vital, que habrá que financiar mediante la afloración de la economía sumergida y el dinero negro, acabando con los paraísos fiscales y con impuestos que graven ciertas actividades: la industria contaminante, las transacciones puramente financieras, los viajes en avión, el comercio de armas... Con una tasa impositiva bajísima se podría financiar esa renta básica así como programas para acabar con el hambre en el Sur global. El beneficio sería enorme: se acabaría con las vergonzosas situaciones de indigencia y pobreza extrema (vergonzosas para la sociedad más que para quien lo sufre); con la desprotección de las amas de casa, los jóvenes que no han accedido a un primer empleo, la población rural con explotaciones poco rentables, etc; dificultaría la explotación laboral y facilitaría la autonomía y la creatividad individual. Y permitiría que muchos pudieran dedicarse a trabajos sociales, a investigar, a cuidar a la familia, a formarse, etc., etc.

Para no alargarme excesivamente, voy a mencionar sólo algunas otros elementos de este modelo. Más apoyo a las pequeñas empresas y a los autónomos, en lugar de financiar con subvenciones multimillonarias a las grandes multinacionales que luego nunca cumplen sus promesas de creación y mantenimiento de empleo, de I+D ni de respeto al medio ambiente, y que chantajean a políticos y sindicalistas con amenazas de deslocalización.

Más regulación, eficaz, de los actores financieros; y cambio de orientación de la banca para que sirva a la economía real y a los ciudadanos, en lugar de dedicar sus recursos a la especulación financiera.

Políticas para garantizar la igualdad efectiva entre hombres y mujeres, que faciliten el pleno acceso de éstas a los cargos superiores de dirección, investigación, etc.

Todas las políticas han de estar pensadas para el largo plazo, sin condicionamientos por las citas electorales; deben pensar en las generaciones futuras y la sostenibilidad.

Política fiscal redistributiva, que acabe con las vías de escape hacia paraísos fiscales, que dé un mejor trato a las rentas de trabajo que a las de capital (no es admisible eliminar los impuestos sobre el patrimonio y las sucesiones y donaciones) y que grave las actividades contaminantes, desgravando las más sostenibles.

Inversión elevada en educación.

Esto es un compendio de propuestas que parten del ecologismo político, movimiento elaborado a partir de los trabajos de autores como Iván Illich, André Gorz, Nicholas Georgescu-Roegen, entre otros. Puede encontrarse una breve presentación en este opúsculo de Florent Marcellesi, con abundante bibliografía, y un seguimiento intenso y de actualidad en la página del eurodiputado verde francés Alain Lipietz. Y que se concretarán en la propuesta verde para las próximas elecciones europeas, en manifiesto contraste con el agotamiento de ideas de los grandes partidos tradicionales, que ya no saben qué hacer ante la crisis aparte de seguir con las mismas políticas de siempre, y llegan a suspender "cumbres" por no saber qué hacer.






Etiquetas: , ,

Da tuopinion sobre "Contra la nueva Gran Depresión, Global Green New Deal (Segunda parte)"

Enlaces a este post

viernes 13 de marzo de 2009

Un Día del Consumidor sombrío

Artículo publicado en el diario El Comercio el viernes 13 de marzo de 2009.

El 15 de marzo se celebre el día del consumidor, que este año se presenta especialmente sombrío para todos los consumidores del mundo, pero sobre todo para los españoles.

En el ámbito nacional, nos encontramos con algunos detalles de cómo la industria trata a sus clientes, es decir, a quienes son su razón de ser; y de que para ellas la responsabilidad social es un concepto que viene bien para la publicidad pero que no tiene por qué implicar nada con trascendencia real, léase actuaciones responsables hacia la sociedad.

Así, tenemos el muy reciente caso del cambio de la facturación de las compañías eléctricas, que ha dejado de ser bimensual para pasar a ser mensual. Cambio que se ha aprovechado por algunas para aplicar la revisión anual de la tarifa con un mes de anticipación, para hacer cálculos ventajosos de lo que podría ser el consumo mensual e incluso para enviar no una sino hasta cinco facturas por el consumo de un mes, a veces por cantidades astronómicas.

Sin cambiar de sector, el año pasado desapareció de hecho la tarifa nocturna (en realidad, técnicamente se cambia de formato); en la práctica la dejan sin sentido y quienes la contrataron e hicieron una inversión para adaptar su consumo pierden lo gastado. Es una medida perjudicial para los consumidores e insensata desde el punto de vista de la racionalidad del sistema eléctrico, porque precisamente habría que fomentar el consumo nocturno para reducir el desequilibrio que existe con el diurno y evitar el derroche de energía que supone tener que parar y arrancar plantas de producción o, más probablemente, que simplemente se derive la energía producida al suelo.

LandmanalaugarEsta misma rama de la industria tiene planes muy relevantes para Asturias: construir una regasificadora frente a las playas de Gijón y Carreño, media docena de centrales térmicas, cuatro líneas de alta tensión y una serie de subestaciones eléctricas. Teniendo en cuenta que Asturias es excedentaria en la producción de electricidad (exportamos el 30% de lo que producimos); que esas empresas no pagan impuestos en Asturias; que apenas crean empleo una vez terminada la construcción; y que ya hay sobreproducción y centrales paradas, ¿por qué quieren traernos más polución, más líneas eléctricas surcando nuestros paisajes, ocupar suelos que se podrían destinar a otras actividades más productivas? Quizás una parte de la respuesta se encuentre en que los costes de esas instalaciones se van a amortizar vía tarifa; de manera que prepárense para futuras subidas de cuantía elevada.

En el ámbito de las telecomunicaciones, el siglo XXI se supone que es el de la revolución de internet. Pero en España padecemos un servicio de los peores de Europa y unas tarifas de las más elevadas, si hemos de creer a las estadísticas y estudios europeos.

Por otro lado, la adquisición de casi cualquier producto electrónico (desde un CD o DVD hasta un ordenador o un reproductor de sonido o imagen) aparece gravado por una exacción totalmente anómala y de muy difícil encuadre en alguna figura jurídica conocida: el llamado canon a favor de los artistas. Es decir, por el mero hecho de adquirir un dispositivo que pueda servir para producir o almacenar tus propias producciones profesionales, artísticas o personales de cualquier tipo, gestionar tus finanzas personales por medios informáticos, reproducir las juegos, películas o música que hayas comprado, gestionar tu correo personal, surfear la red y un largo etcétera de actividades perfectamente legales y admitidas por todos, se te obliga a pagar una cantidad alzada a una entidad privada, ajena a cualquier control público y totalmente carente de transparencia en su funcionamiento; entidad con la que los adquirentes de esos productos no tienen ninguna relación; encareciendo así el producto de una forma absurda y artificiosa. Realmente éste es un lobby poderoso.

Ya en el plano mundial, hay una crisis económica que se extiende por todo el planeta. Ahora bien, va a tener una especial incidencia en España porque el gran desarrollo económico de los últimos años se basó en el ladrillo. En diez años se han construido las viviendas que deberían cubrir las necesidades de treinta, incluso destruyendo espacios valiosísimos de costa y campo. La aparente riqueza que vivíamos se basaba en la expansión del crédito hasta aproximarnos a los índices de endeudamiento familiar de los países anglosajones, sin que sirviesen de nada las advertencias del Banco de España y las asociaciones de consumidores. Ahora, hay que pagar las deudas adquiridas, al tiempo que el desempleo aumenta y aumentará hasta niveles de crisis social grave. Mientras tanto, bancos y cajas, que también carecen de solvencia y liquidez por haberse entrampado en inversiones especulativas en las burbujas financiera y del ladrillo, ya no pueden prestar a nadie, particulares ni empresas.
Curiosamente, las entidades financieras, que con su política especulativa, guiada por una codicia ciega y que prescindió de todo análisis de riesgos, está en el origen de la crisis económica que nos afecta a todos, están recibiendo ayudas multibillonarias de las instituciones públicas. Es decir, de nuestros impuestos. En lugar de destinar los activos públicos a fines sociales, a apoyar a las familias y a los trabajadores, se entrega a los especuladores que se han estado embolsando retribuciones de escándalo... y que no van a devolver.

Al mismo tiempo, cada vez más gente no puede pagar su hipoteca y es ejecutada por su banco o caja. Con el importante añadido de que España es uno de los pocos países europeos que no tiene ningún sistema de cobertura de los particulares insolventes. Hay un sistema concursal previsto para las empresas que en teoría sería aplicable a las familias, pero que en la práctica es muy inadecuado y complica aún más su situación. Por toda Europa existen sistemas judiciales o administrativos que permiten a las familias volver a empezar de cero tras liquidar su patrimonio y sus deudas y limitan los intereses y costes a pagar a las financieras. Incluso en Estados Unidos el prestatario puede liberarse de la deuda entregando la vivienda hipotecada. En España no, el banco le perseguirá todavía después de haberse quedado con la vivienda, porque le seguirá debiendo intereses (en la mayoría de los casos, superior al 20%) y costas. La banca gana, siempre.

El PSOE llevó en su programa electoral de 2004 la aprobación de una Ley de sobreendeudamiento familiar; incluso había presentado una proposición en ese sentido cuando era oposición, a la que se opuso la entonces mayoría popular. Esa previsión quedó en el olvido una vez que llegó al poder.

Para terminar, hay una buena noticia: ante la pasividad, si no complicidad con los abusos, de los sucesivos gobiernos, las víctimas de esta situación han empezado a organizarse y están surgiendo colectivos de “ahorcados por la hipoteca”, de “afectados por hipotecas imposibles de pagar” que tratan de darse apoyo mutuo y crear una conciencia social que obligue a los gobernantes a cambiar de posición y establecer medidas efectivas que rectifiquen la desigual y crítica situación actual. Quizás la crisis sirva para que haya más conciencia, movilización y participación social.






Da tuopinion sobre "Un Día del Consumidor sombrío"

Enlaces a este post

martes 10 de marzo de 2009

Contra la nueva Gran Depresión, Global Green New Deal (Primera parte)

John Steinbeck es mi escritor favorito porque en su forma de escribir había algo más que inventarse una buena historia y contarla bien y en forma muy humana. Es que trataba a sus protagonistas con el cariño propio de un familiar próximo; uno puede imaginárselo disfrutando de cada línea que redactaba, sintiendo y sufriendo con las peripecias de sus criaturas. En Las uvas de la ira describe el sufrimiento de las familias que lo perdieron todo en la Gran Depresión de 1929. De aquellos que, tras quedarse sin hogar, se lanzaron a la carretera con sus hijos a buscar un medio de subsistencia. Te hace sentir las penurias de todas aquellas víctimas de la debacle económica de aquellos años y de la codicia de los terratenientes que les explotaban en condiciones infrahumanas.

No sé si vamos a llegar a ver situaciones tan dolorosas como las de aquellos años, pero mucho me temo que vamos camino de ello. De hecho, creo que cada vez se ve más gente durmiendo en la calle o en el coche, más personas pidiendo o acudiendo a Cáritasy otros centros de asistencia.

Mientras algunos, sobre todo desde entidades o instituciones interesadas y culpables, dicen que no se llegará a una destrucción económica y social como la de aquella época gracias a los medios y los conocimientos a nuestro alcance, muchos analistas piensan que las medidas que se están adoptando para atajar la crisis no atacan el núcleo del problema y suponen algo así como intentar secar el mar con un caldero. Ya hay innumerables artículos en prensa y blogs que denuncian los errores de las políticas que se están adoptando, que suponen repetir errores ya cometidos, sobre todo en Japón (véase, por citar sólo uno, este artículo en El País sobre las vergüenzas de la banca y el apoyo gubernamental que reciben). Incluso algunas voces de la propia patronal bancaria a ven que se está yendo demasiado lejos y piden que se deje caer a las entidades insolventes (refiriéndose a las Cajas de ahorro, claro, eternas rivales de la banca; habrá que ver qué dicen cuando empiecen a caer bancos).

Nos estamos acostumbrando a planes y más planes de rescate de bancos y empresas de todo tipo, cada uno de ellos por importe de muchos miles de millones de euros. A planes globales por decenas y centenares de miles de millones para hacer fluir el dinero y el crédito al mercado, pero vemos que siguen sin llegar a las pequeñas empresas y a la gente. Es un dinero que se va al sumidero de la economía financiera fantasma y que se está hurtando a otros fines sociales y a promover la actividad en la economía real y con futuro; y, sobre todo, a las familias.

No sólo no se ve la racionalidad y futuro a la política que están siguiendo todos los gobiernos. Es que además está basada en una perversión intolerable: con el dinero de todos se está intentando salvar a los estafadores, tramposos y especuladores que con su codicia desmedida han causado el desastre y que incluso después de recibir esas inmerecidas ayudas todavía se apropian de ellas con la mayor desvergüenza. Nuestros gobernantes están tolerando que esta gente se quede con sus beneficios pasados, pero nos están conduciendo a que entre todos tengamos que pagar las consecuencias de su avaricia. Todos los planes de rescate aprobados y que se aprobarán responden a una falta de ética intolerable.

Y por si fuera poco, la crisis económica no viene sola, sino que se suma a la crisis ecológica.

El cambio climático causa fenómenos climáticos extremos, las sequías y las inundaciones se siguen con una virulencia y frecuencia nunca conocidas; lo mismo cabe decir de los huracanes, olas de calor o de frío... La desertización provocada por estos fenómenos y por la deforestación practicada para explotar sin medida los recursos naturales locales extiende sus efectos a zonas cada vez mayores del Sur global, lo que tendrá sus consecuencias dramáticas en hambre, enfermedades, pobreza y muerte; y también en migraciones económicas, que tanto asustan a políticos y a las personas más vulnerables de los países de acogida.

El explotación de recursos naturales a un ritmo superior al de su renovación natural dará lugar a que las generaciones próximas no puedan disfrutar de muchas cosas que nosotros tenemos hoy. Por primera vez en siglos, nuestros hijos o nietos van a tener a su disposición menos recursos que nosotros. No sólo se ha llegado, o se está a punto, al pico del petróleo; lo mismo ocurre con otros muchos recursos minerales o biológicos.


Central geotérmicaLa pérdida de biodiversidad que sigue a la eliminación de los espacios naturales por la invasión del hombre tiene unos efectos negativos que no es fácil advertir a primera vista, pero que pueden alcanzar unos costes enormes, que en el plano económico se ha llegado a valorar en un 5% del PIB anual. Además de la tragedia que supone por sí misma la extinción de cualquier forma de vida, se están perdiendo muchas fuentes de medicamentos, alimentos, etcétera que podrían tener un valor incalculable. Por otro lado, la pérdida de una especie animal o vegetal o la alteración del medio hídrico o climático en una zona determinada puede suponer la ruptura de un equilibrio ecológico que desencadene plagas con un coste económico elevadísimo: plagas de topillos que arrasan cosechas; plagas de escarabajos, hongos, etc. que destruyen bosques o plantaciones; proliferación de jabalíes o cérvidos por falta de depredadores que acaban con frutales e impiden el crecimiento de nuevos arboles o que arrasan huertos. La desaparición de las abejas en algunas zonas ha tenido como consecuencia que la polinización de árboles frutales que antes realizaban estos insectos ahora deba efectuarse a mano, con un coste enorme.

Y si entramos en el coste social de la contaminación atmosférica, de los acuíferos y suelos por la actividad industrial, el transporte y el gasto energético de las viviendas, sería para no acabar nunca: enfermedades respiratorias, alergias antes desconocidas, cáncer, problemas metabólicos... Terrenos que ya no se pueden cultivar, aguas que ya no sirven para beber, regar huertos o bañarse; pastizales que no pueden aprovecharse porque no se puede comercializar la leche de las vacas que se hayan criado en la zona.

Volviendo a Las uvas de la ira, hay un capítulo, el más breve del libro, que constituye todo un tratado de Filosofía de la Historia. En dos páginas constata cómo la Historia de la Humanidad ha ido avanzando no de forma continua, con un progreso gradual y seguido, sino a grandes saltos; y que cada uno de esos saltos ha estado marcado por grandes cataclismos sociales, crisis transcendentales que implicaron un gran sufrimiento humano, pérdida de vidas, hambre, destrucción, guerras... A partir de esas crisis se producen unos cambios sociales tan relevantes que sientan las bases para nuevas etapas históricas.

Es muy probable que nos encontremos en una de esas situaciones: una crisis económica global de grandes dimensiones unida a una crisis ecológica y un cambio climático que amenazan numerosas formas de vida, sumados al agotamiento de recursos naturales, todo lo cual conduce al incremento de la pobreza.

Pues bien, debemos hacer todo lo necesario para que las crisis económica y ecológica actuales puedan concluir con un cambio esencial en la forma en que se desenvuelve la economía mundial (esperemos que en esta ocasión sin guerras ni muertos). Hay que sentar las bases de una economía ética: ética con los pobres, con el Sur global; ética con nuestros descendientes; ética con el resto de seres vivos que habitan el planeta; ética y, por lo tanto, responsable, con nosotros mismos.

No es viable una sociedad en que el primer objetivo de todos, y el máximo valor a defender por el ordenamiento político y económico, incluso a veces el jurídico, sea el enriquecimiento individual por encima de cualquier otra consideración, incluso cuando el enriquecimiento de unos implica mantener en la miseria a la mayoría de la población mundial y destruir recursos y vida que nuestros hijos no podrán conocer. Es preciso combatir las dos crisis conjuntamente, sin permitir que la lucha contra una relegue la segunda, lo que podría tener unas consecuencias catastróficas en un medio plazo.

Ahora se acaba de lanzar una propuesta base. Es el Global Green New Deal, un New Deal global y verde, que ha propuesto el Programa para el Medio Ambiente de las Naciones Unidas, con una serie de propuestas que habrá que completar con otras medidas, a las que luego me referiré, para que la solución sea completa.

Pero esto queda ya para la segunda entrega.






Etiquetas: , ,

Da tuopinion sobre "Contra la nueva Gran Depresión, Global Green New Deal (Primera parte)"

Enlaces a este post

martes 24 de febrero de 2009

Más sobre el Fondo Santander Banif Inmobiliario

Sobre lo explicado en mi anterior artículo sobre este tema, aún tengo que añadir algunos comentarios más por noticias y cosas leídas u oídas en estos días.

En primer lugar, creo pertinente recomendar la lectura de esta entrada del blog de Juan Sainz de los Terreros que contiene una explicación muy asequible y completa sobre cómo funcionaba el Fondo, cómo se ha llegado a la situación actual y qué pasará. Viene a ser un compendio muy completo del "FAQ" o preguntas más frecuentes sobre el corralito, sin el añadido de ninguna crítica o comentario; es una exposición totalmente objetiva, hechos puros.

Por otro lado, recomiendo también la lectura de este artículo de las páginas salmón de El País del pasado domingo, que enumera todos los fondos de inversión inmobiliaria existentes en España con algunas de sus características y perspectivas, para que nos hagamos una idea de la situación y perspectivas del sector.

Lagartija en Murchison FallsEn mi anterior artículo me refería a que el BBVA había solucionado una situación como la presente de una forma mucho más favorable para sus clientes, comprando las participaciones del Fondo. En idealista comentan que esa operación (y otras) pueden tener un efecto muy negativo en la contabilidad del Banco, que pagará con caídas en la cotización cuando esa circunstancia sea más visible. En blogahorro señalan que esto supone repartir "el dolor" entre los accionistas, en lugar de hacerlo entre los partícipies; pero muy oportunamente señalan también que los accionistas ganarán más o menos según los clientes que tenga el banco; puntualización que está en la línea de lo que señalaba en mi anterior artículo: el Santander da una pésima imagen que le hará perder mucha clientela, justo a la inversa que el BBVA, por lo que esta entidad podría considerarlo de hecho como una inversión en publicidad; además de que financieramente también será más ventajoso para el banco comprar las participaciones que liquidar el fondo, ya que al destinarse los inmuebles a alquileres y no a la compraventa especulativa seguiría teniendo unos ingresos recurrentes.

Otra cosa es que el banco pretenda hacer negocio incluso con el corralito, como cabe deducir del análisis que ha hecho Paco Álvarez, gran comunicador y divulgador de la (in)formación financiera a través de su espacio semanal "La Bolsa y la vida" los sábados por la mañana dentro del marco del programa "No es un día cualquiera". Este último sábado, por cierto que con programa emitido desde Oviedo, Paco Álvarez apuntó dos datos que ponen en entredicho la catadura moral de la directiva del Banco Santander.

Por un lado, hizo las cuentas de las comisiones que viene cobrando y va a cobrar la gestora del Fondo sometido al corralito. Así, partiendo del patrimonio acumulado hasta ahora, calculó en diez millones de euros las comisiones de gestión que cobra anualmente; y, tras la rebaja de comisiones que ha aprobado tras decretar el corralito, calcula que quedarán en dos millones y medio de euros (cálculo que creo excesivo porque no tiene en cuenta que el patrimonio debe ir bajando conforme se vayan reembolsando a los partícipes sus derechos, por los tramos del 10% que en su momento expliqué). Hay que recordar que la gestora es una sociedad del grupo del Banco Santander, de manera que mientras los inversores sigan teniendo sus ahorros retenidos en este fondo, el grupo Santander va a seguir lucrándose con las comisiones de "gestión" que les va a cobrar.

Por otro lado, informa de que el pasado otoño el Banco Santander hizo un cuantioso préstamo al Fondo, que va a generar intereses a cargo del mismo, lo que es tanto como decir de sus partícipes. Me supongo que ese préstamo está detrás de que el Fondo procediera a reembolsar a los inversores un porcentaje mayor del 10% de liquidez estipulado reglamentariamente en la ventana de liquidez de octubre. Pues la existencia de ese préstamo implica que los partícipes del fondo, que no van a poder recuperar la totalidad de su dinero por ahora, van a estar pagando intereses al Banco matriz de un préstamo que no solicitaron.

Con todo ello resulta que los inversores atrapados en el Fondo inmobiliario del Banco Santander no pueden recuperar sus ahorros por ahora; y mientras sigan atrapados en el corralito van a estar pagando al Banco Santander por dos vías: las comisiones de gestión que cobra la gestora del Fondo y los intereses que genera el préstamo que el Banco concedió a esa misma gestora, que repito que es de su mismo grupo empresarial.

Todo es perfectamente legal. Pero ¿es ético? ¿Tienen los clientes del Banco Santander motivos para estar satisfechos con el trato que les concede esa entidad? Si pudieran elegir, ¿preferirían continuar trabajando con ese banco o irse a otro?






Etiquetas:

Da tuopinion sobre "Más sobre el Fondo Santander Banif Inmobiliario"

Enlaces a este post
  Suscríbete al Blog de Consumerista (RSS)

Recibe en tu e-mail las novedades del blog:

Copyright © 2003 - 2008 Rankia S.L. Aviso legal

Diseño y Arquitectura: Emergia Desarrollo: Rankia Hosting: Ferca Network

Rankia es una comunidad financiera, donde se intercambian dudas y conocimientos, en el Foro de banca, el Foro de Bolsa, el Foro de Depósitos, el Foro de Hipotecas y Vivienda o el Foro de Seguros, entre otros.