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¿Por qué no debemos desconfiar de otros?

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Publicado por Comstar el 13 de julio de 2012

Al leer el título de este post, pensarás que estoy diciendo una burrada, pero no es así.  Recordarás aquello que decía mamá o papá acerca de desconfiar de los extraños.  Eso sirve para niños, pero no para adultos que conocen más el mundo y a las personas, y te voy a explicar por qué.

Normalmente nos dicen que debemos desconfiar de otros, que tenemos que ser paranoicos, porque si no nos pueden traicionar o nos pueden estafar o nos pueden engañar o nos pueden dañar.  Para tener paparazzis que nos anden molestando ocuparíamos ser estrellas de cine, y todavía al paparazzi le pagan por fastidiar. Pobre diablo el que se dedica a ser tu paparazzi para molestarte o dañarte sin que el paguen, porque eso es síntoma de que no tiene una vida.  Afortunadamente la mayoría de las veces no somos tan importantes como para tener paparazzis sin paga detrás nuestro, y si lo tienes, lo que hay es un problema de persona emocionalmente inestable de quien debes alejarte.

En realidad no ocupamos desconfiar, ser paranoicos y pensar que todo el mundo nos va a dañar y atacar, porque la paranoia y la desconfianza minan nuestra salud mental y nos hacen vivir una vida miserable.  Hay un truco para evitarse problemas sin necesidad de desconfiar.

Imagina que soy un compañero de trabajo que viene a pedirte que sirvas de fiador en un préstamo.  Soy una persona de buen parecer y bien vestido y piensas que soy una buena persona, honesta y seria.  Firmas como fiador y luego te llevas la sorpresa de que las cosas no eran como pensabas.  Entonces en medio de la amargura de pagar un préstamo ajeno empiezas a desconfiar de los demás y a portarte de manera hostil y defensiva con todos, pues piensas que todos te quieren engañar, hacerte daño, y la gente al ver que te portas así, prefieren tenerte de lejos, y te pierdes de muchas oportunidades.  ¿Cómo evitas tener que desconfiar en una situación así?

Imagina que la confianza es como el saldo de una cuenta bancaria.  Ninguna persona arranca una cuenta con un saldo que la persona no ha depositado, así que arranca en cero.  De esta manera, un extraño, un desconocido, tiene un saldo cero, sin derecho a nada.  Conforme la persona va demostrando con hechos (no palabras) que amerita incrementarse el saldo de confianza, su saldo va aumentando.  En algún momento la persona hace algo que destruye la confianza, y su saldo vuelve a cero, el nivel de confianza que se le tiene a un desconocido.

Si una persona te pide ser fiador, eso requiere de un saldo de confianza que lógicamente no va a ser muy bajo, porque uno no le serviría de fiador a cualquier persona.  Entonces, igual que un cajero de una tienda no acepta una cantidad inferior al precio de un artículo a cambio del artículo, así tampoco sirves de fiador a una persona que no tenga el saldo de confianza requerido.  Dicho de otra forma, lo que te pidan que hagas tiene una etiqueta de precio en materia de confianza, de modo que niegas lo que ibas a hacer a alguien que no tenga saldo de confianza suficiente y que no puede pagarte.  Así como sólo un millonario puede aspirar a comprarse un castillo al contado, así para ciertas cosas que tu definas, una persona sólo podrá acceder a ellas si se ha ganado la confianza total, que es ser millonario en materia de confianza, un privilegio dificilísimo de conseguir y facilísimo de perder. Y si tienes duda acerca del precio, porque se trata de una situación nueva o especial, lanza el precio hacia arriba y posteriormente, para la siguiente ocasión, reevaluarás bajar el precio si hay razones de peso para hacerlo.

Es que la confianza se gana, no se regala.  La confianza no se otorga por lo que alguien diga, ni por su apariencia, ni por su carisma, se otorga por hechos que realmente demuestran que la persona es digna de confianza.  No te vas por el empaque, sino por el producto que se ha demostrado como confiable al acceder a él.  Es algo parecido a comprar por Internet.  Si le compras a una tienda y el producto te viene dañado o no te llega, no podrías dar una recomendación para ese negocio.  Igual sucede con la confianza.  Si la persona no demuestra que es confiable para aquello que se le requiere, entonces no se gana la confianza.  Generalmente es cuando atraviesas una adversidad, cuando realmente se ve quién es digno de confianza y quien no. 

Hay confianza para diferentes cosas.  Una persona puede ser muy buena en su trabajo y muy mala manejando finanzas.  De esta manera puedes confiar mucho en su trabajo, pero poco en el manejo de dinero, de modo que si vas a delegarle una tarea de trabajo puedes hacerlo, pero si vas a darle dinero deberías pensarlo, porque su saldo de confianza en esa materia es muy bajo.  Sí, hay saldos de confianza para diferentes cosas.  Una persona puede tener buenos sentimientos, pero ser un vago, de modo que puedes confiar en sus sentimientos, pero no en su capacidad de trabajo.

Normalmente a una persona la estafan de dos maneras.  Una es tratando de conseguir acceso a un saldo de confianza que no tiene, y la otra es aprovechando la avaricia de la víctima.  La avaricia hace que otorgue un saldo de confianza elevado a una persona que no se ha ganado (y por ende no tiene) ese saldo, únicamente por la razón de que el victimario ofrece algo que parece ser demasiado bueno para ser cierto, y que la víctima desea con avidez.  Y cuando algo parece ser demasiado bueno para ser cierto, generalmente así es.  Por ende no es conveniente ser muy avaro, no es conveniente ser materialista.

De esta forma, cuando aplicas la regla de los saldos de confianza, en realidad nunca ocupas desconfiar, nunca te decepcionarás, porque las personas tendrán acceso restringido a privilegios en virtud de su saldo de confianza, y como ganarse ese saldo cuesta tanto, no querrán perderse ese saldo, y el que lo haga comete un error (el idiota es el estafador), porque volverá a ser tratado como un desconocido para efectos de situaciones que ocupen un saldo de confianza, y le tomará esforzarse con muchos más hechos y tiempo para volver a ganar un saldo de confianza, porque los precios en materia de confianza suben para las personas que llevan su saldo a cero.  Como sabes, a un extraño se le mantiene a la distancia, y sus privilegios serán cuando mucho mínimos o nulos.

Como te das cuenta, no se trata de algo personal donde tengas deber moral de imponer un precio a unos y a otros no porque te sientes comprometido, es un simple sistema de medición de saldo de confianza ganada y precio de lo que te piden, donde no se aplican excepciones.

¿Y que haces si alguien quiere hacerte daño, hundirte emocionalmente, dominarte o controlarte?  Si una persona quiere hacerte daño, entonces la otra persona tiene o un problema de salud mental, o está desubicada y no comprende su papel respecto de tu persona.  Si tiene un problema de salud mental hay que darle su espacio y alejarse mientras lidia y resuelve su problema, un problema que probablemente tú no causaste, sino que lo causó otra persona en la niñez de ese ser humano con turbulencia emocional.  realmente no tienes vela en ese entierro, y todas las enemistades son pasajeras, a menos claro que la persona crea que tú le causaste el problema que en realidad no causaste.  Allí no aplica el saldo de confianza, sino simplemente acercarse a la gente que te ayuda a ser mejor y alejarte de aquella que te sumerge en la negatividad.

¿Por qué no debemos desconfiar de otros?  Si usas la regla del saldo de la confianza, desconfiar se vuelve absolutamente innecesario y puedes proteger tu salud mental, pues puedes prescindir de la paranoia y no necesitas esconderte para protegerte de la gente.

Etiquetas: confianza · honestidad · Saldo · desconfianza · estafa



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Comentarios
1 chachi
15 de julio de 2012 (12:43)

Me vas a permitir que ponga la siguiente frase por ver si la desconfianza se puede resumir en los siguientes términos
"la desconfianza con respecto a algo o a alguien surge cuando esperas que haya un intercambio de algo, ya sea material, social , emocional o sentimental" Si no se dan esas circunstancias no tienes porqué desconfiar.
Cuando desconfías de alguien puede ser que temas dar o que te pidan o que te quiten o que no te den o no recibas lo que esperas obtener.
Saludos

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2 pagabancos
15 de julio de 2012 (21:34)

de lo mejorcito que he leido ultimamente.
Gracias

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3 Kitty_kitty
15 de julio de 2012 (21:51)

Lo siento, no me has convencido en absoluto... seguiré siendo el bicho desconfiado de siempre.
Pueden destrozarte la vida si no vas con precaución (y aun así..)

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4 casisócrates
casisócrates  en respuesta a  chachi
15 de julio de 2012 (23:02)

La exposición de la idea es bella, pero no corresponde a la realidad.
La estafa (del tipo que sea) sucede en el ámbito muy cercano (familiares, amigos, pareja...) se supone que a una persona desconocida no se le otorga la confianza necesaria para las cosas importantes.
De ahí la frase más profunda de lo que parece "Esto no me lo esperaba de ti..."

-El hermano o amigo de toda la vida que no devuelve un dinero importante.
-Los amigos que compran un local, para un negocio, y por temas fiscales lo ponen a nombre de uno, y éste, cuando se revaloriza lo vende y le da al otro el nominal de lo que puso sin tener en cuenta la plusvalía.
-Los padres que avalan a un hijo y éste vive la gran vida y arruina a los padres.
-La pareja que no te quiere en realidad.
-El director de toda la vida que siempre ha actuado honradamente, pero después de muchos años, y llevado por las jugosas comisiones empieza a colocar productos tóxicos.
etc, etc

¿De qué sirve llevar el saldo de confianza a 0, si el palo es ya irreversible?

Fallamos a/ y nos fallan las personas muy cercanas, esto es así.

La confianza es como la experiencia algo inefable y donde sucede como dice Pavese:

"Las cosas se consiguen, pero cuando ya no sirven"

Hay un refrán mexicano que hila muy fino:

"Los jueces y los amigos nacieron para fallar"

Siento ser tan duro con su texto, pero se corresponde con tantas cosas que parecen que se dicen para quedar bien, pero que en el fondo todo el mundo asume que son mentira
(El problema del 'political correctness')

Saludos.

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5 Solrac
16 de julio de 2012 (00:03)

Yo prefiero guiarme por lo que me dice mi intuición al mirar a los ojos a una persona, hablar brevemente con ella, fijarme en su voz, sus gestos, como habla a sus allegados. Unos minutos son suficientes para emitir veredicto sobre la persona. Me gusta calar personas como otros calan melones.

¿Pretencioso, juicio demasiado rápido, prejuicio?

Es posible, pero hasta ahora prácticamente no me ha fallado. Y cuando me llegan noticias desagradables respecto a tal o cual persona de la que no em fiaba mucho ya no necesito ni decir "contaba con ello", porque mi cara lo dice todo.

Saludos.

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6 Velasqvs
16 de julio de 2012 (13:23)

Anda ya, déjate de rollos. Amparo Sisternes, en el oportuno post que sigue a este, proporciona interesantes enlaces a tener en cuenta para evitar comeduras de coco y que, como los 10 mandamientos, se pueden resumir en uno:

Y nunca invierta en algo, ni firme nada que no entienda. ¿Confiado o desconfiado? Qué más da si no tengo ni puñetera idea de lo que me estás contando.

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Comstar  en respuesta a  casisócrates
16 de julio de 2012 (15:03)

El saldo de confianza va a 0 cuando hay alguna información que sugiere que así debe ser. Si ya desconfiabas de alguien, en lugar de desconfiar se debería haber llevado el saldo a cero hace rato y así te evitas el palo y las molestias de desconfiar.

Se lleva palo cuando se da un saldo de confianza cuando debió ser cero. Este método es preventivo y ahorra mucho palo.

Si hay alguien conocido que te decepciona, es porque le diste saldo de confianza sin que se demostrara merecedor. No porque sea tu primo significa que sea honesto. La simpatía no equivale a honestidad. Si es muy trabajador, eso no significa que sea bueno manejando dinero. Allí, con personas cercanas, el problema suele ser que por ser cercano se le da saldo de confianza, no porque haya demostrado con hechos.

En todo caso, si una persona honesta se vuelve deshonesta, el error lo comete la otra persona. El error de uno sería entregar saldo sin que se lo haya ganado, o no llevar el saldo a cero cuando haya indicios que sugieran que deba ser así.

Ser desconfiado es peor que ponerle un saldo cero a todos. Ser desconfiado te amarga la vida y la de los demás. Ponerle un saldo cero a todos es poner la pared del NO, nada más, sin resentimientos, y tiene el mismo efecto excepto por las amarguras y los problemas de relación.

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8 Comstar
Comstar  en respuesta a  chachi
16 de julio de 2012 (15:04)

Entonces significa que tienes una buena razón para darle saldo cero a alguien, en lugar de desconfiar. En primer lugar, dar para esperar obtener puede ser un enfoque inadecuado, porque fijas una expectativa que se puede no cumplir. Es lo que sucede cuando se construye un castillo en el aire, y cuando se muestra inexistente viene la decepción.

Generalmente esos castillos en el aire, las decepciones y las desconfianzas reflejan una manera emocional de manejar las cosas. Este sistema permite aterrizar y razonar todo un poco más.

Si la política es dar saldo cero a todo el mundo, y entregar saldo de confianza muy lentamente, eso está bien. Y si hay políticas rigurosas sobre llevar el saldo a cero, eso está bien.

Lo que también hay que ver es que cuando uno se lanza, asume riesgos. por ejemplo, si uno inicia una relación de negocios o sentimental con alguien, uno está asumiendo un riesgo, y puede funcionar o no, y uno debe estar dispuesto a aceptar cualquiera de los extremos. Si uno no se siente como para aceptar los extremos, es mejor no lanzarse. Eso es muy personal y depende del momento de la vida en que ocurre.

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Comstar  en respuesta a  Velasqvs
16 de julio de 2012 (15:15)

Si no entiendes, el saldo es cero. Si te hablan y endulzan las cosas para que firmes, eso no hace acreedor a un saldo de confianza. Dije que la confianza se gana, no se regala. Si a pesar del saldo cero y no entender nada, te lanzas e inviertes, eso va por tu cuenta, porque sabes que pueden quedarte mal por darles dinero cuando no tenían un saldo de confianza.

Si lo quieres es una guía acerca de cuando llevar el saldo a cero o no dar saldos de confianza cuando no lo ameritan, puedes mirar este post.

Cómo evitar que te estafen
http://www.rankia.com/blog/comstar/983990-como-evitar-que-estafen

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10 Dabulper
28 de julio de 2012 (12:51)

Es interesante el tema de la confianza, dado que confiar en otros agentes se produce con la esperanza de cooperar con ellos. Si no cooperan, pese a que nosotros lo hayamos hecho, aparece la desconfianza.

Ante esta elección de interacción: confiar o no confiar, generalmente nos dejamos llevar por experiencias previas y/o prejuicios (tanto en positivo como en negativo), y no debería ser así.

Hace años, cuando empezaba a estudiar Algoritmos Genéticos, un libro (The Evolution of Cooperation, Robert Axelrod, 1984), planteaba el diseño de una competición de algoritmos de interacción en el problema del "Dilema del prisionero iterativo". La idea consistía en disponer una población de algoritmos de interacción (agentes) que iban a relacionarse entre sí para cooperar o delatar a otros agentes, de forma que iban acumulando puntos según las reglas del dilema del prisionero:

Matriz---Cooperar/Desertar
Cooperar...3, 3 /-5, 5
Desertar...5, -5/-1, -1

(a- si ambos cooperan, ambos ganan 3, b-si uno coopera y otro delata, el delator gana 5 y el cooperador pierde -5, c- si ambos delatan, ambos pierden -1)

Pasada una ronda de interacciones entre una población de agentes de forma que interaccionan con todos los demás y acumulan puntos de tales interacciones, se pasa a una ronda de reproducción, en la que los agentes con mayor puntuación acumulada tienen mayor éxito reproductivo (la clave del Algoritmo Genético). Tras varias generaciones de agentes interactuantes, la última generación estará plagada de agentes que tienden a mantener un buen nivel de puntuación.

Axelrod propuso una especie de competición científica abierta, para que cada investigador enviara su diseño de agente de interacción, de forma que el experimento introdujo múltiples diseños de agentes de interacción provenientes de todo el mundo. En esa competición hubo de todo, desde algoritmos de interacción extremadamente complejos que tenían en cuenta interacciones pasadas y hacían estimaciones probabilísticas de los resultados de la interacción, hasta algoritmos realmente simplones como el "toma y daca" (ojo por ojo).

Lo más curioso es que un algoritmo extremadamente sencillo ganaba siempre en todas las competiciones que se llevaron a cabo, y tiene tres simples reglas:

1- Ante un nuevo agente desconocido (no conocemos experiencias previas, ni existen referencias conocidas) la primera regla es cooperar (confiar).

2- Ante un agente con el que se interacciona por segunda vez, si NO cooperó en la primera, NUNCA jamás se volverá a cooperar con él.

3- Ante un agente con el que se interacciona por segunda vez, que sí cooperó en la primera, el proceso a seguir es ojo por ojo, es decir, coopero si la última vez cooperó, y delato si la última vez delató.

Parece casi absurdo, pero este simple conjunto de reglas batió consistentemente a todos los agentes propuestos por sesudos investigadores con intrincados conjuntos de reglas de interacción.

La traducción en términos de confianza es, inicialmente confía (salvo que lo que se ponga en juego es tu vida o todo tu capital, que entonces es para pensárselo), si te defraudan esa primera vez, NUNCA vuelvas a confiar en ese agente (persona, producto, empresa...), y sí no defraudó, aplica el "toma y daca" de ahí en adelante cada vez que interactues con ese agente.

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