Cambiando el mundo
Discusión de problemas y soluciones de actualidad económica mundial

El algoritmo de la colonia de hormigas

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Publicado por Comstar el 12 de febrero de 2012

En estos tiempos de crisis, donde cada uno está por su propia cuenta, donde cada uno vive o muere sin que haya una red de seguridad, sin que haya un sentido de comunidad ¿cómo podemos imaginar un mundo distinto?  Podríamos aprender del algoritmo de la colonia de hormigas.  Las hormigas pueden enseñarnos mucho en materia de organización social, de economía, e incluso de la manera en que debemos ver al prójimo.

Cuando hablamos de informática, hay muchos tipos de problemas y hay muchos tipos de soluciones. Los algoritmos son aplicables a muchos tipos de problemas que suelen tener un planteamiento similar.  Uno de estos algoritmos es el de la "colonia de hormigas".

Estigmergia y el algoritmo de la colaboración

La mayoría de nosotros hemos visto que las hormigas son expertas en encontrar comida.  Resulta que ellas marcan el camino con feromonas que se evaporan en el tiempo, y mientras más marchan por el mismo camino más se llena el camino de feromonas.  Esas feromonas hacen más atractivo ese camino a las demás hormigas, que tienden a irse por ese camino también, lo cual refuerza aún más ese camino.  Cuando las hormigas regresan, usan la ruta más directa y dejan la feromona en el camino.  Así, aunque a la ida usen distintas rutas, al regreso se vendrán por la ruta más directa.  Es así que la ruta más corta se refuerza.  Cuando una ruta deja de ser transitada, las feromonas se evaporan hasta que ya no hay camino trazado. 

Sin usar palabras para pasarse el chisme, ellas usan un tipo de comunicación química entre ellas, lo que las convierte en "químicamente chismosas".  Lo interesante de esto es que una sola hormiga tiene limitaciones cognitivas, pero entre todas logran encontrar la mejor ruta entre el hormiguero y la mejor fuente de comida.  

Esencialmente el algoritmo de rutas se basa en dejar rastros y el atractivo de las rutas, de modo que cada hormiga va construyendo una pieza de la solución.  La evaporación de la ruta juega un rol al evitar quedarse pegados en soluciones determinadas locales.  Los lugares más lejanos suelen tener caminos más fuertes que los lejanos.   Este algoritmo tiene muchos usos para fijar itinerarios o para analizar comportamientos de máquinas o sistemas de distribución de productos con recursos limitados, pero el más evidente uso de este algoritmo es para trazar rutas casi óptimas para vendedores.

Hay muchos algoritmos que claman ser de este tipo, y el único requisito para que lo sean es que sigan el principio de la "estigmergia" (stigmergy) donde hay colaboración entre distintos agentes independientes, en una forma de organización donde la colaboración juega un rol clave para sostener el bienestar de una comunidad.  Cuando vemos cómo algunos agentes o sectores de la sociedad tratan de sacar ventaja y sumergir en la miseria o la falta de servicios básicos para el ser humano, nos resulta claro que el ser humano aún no ha aprendido lo que significa la "estigmergia", la colaboración.

En una fábrica o en una empresa, donde ponen a competir a los vendedores o a los operarios, o a los agentes de un call center, o a cualquier otro tipo de trabajador en otro tipo de puesto, en realidad están desaprovechando el potencial de alcanzar niveles casi óptimos que ofrece una estigmergia.

Irónicamente hay personas a las que se les llama "antisistema" por el simple hecho de que no gustan de un sistema con organización y sin estigmergia, porque las formas de organización benefician a unos pocos y perjudican a todos los demás.  Tal vez deberíamos aprender un poco de las hormigas. 

Si bien las hormigas no son el ejemplo perfecto, pues sus cerebros son inmensamente más pequeños y carecen del poder informático de nuestros cerebros sí nos dan una importante lección, señal de que no vale tanto tener el hardware (cerebro) sino que se trata de ponerlo a funcionar, para darse cuenta de que si buscamos las soluciones en la complicación nos perdemos de la simple solución encontrada por las hormigas hace millones de años, lo que convierte nuestra complicada solución en obsoleta.

La dinámica del bienestar colectivo de las hormigas

Las hormigas como colectividad han encontrado una manera de fomentar un bienestar para la mayoría.  La humanidad en cambio tiene 1 de cada 7 personas (World hunger 'hits one billion') padeciendo hambre mientras 1/4 de la producción de granos e EUA se usa para alimentar automóviles (Data Highlights: U.S. Feeds One Quarter of its Grain to Cars While Hunger is on the Rise) y mientras se desperdicia comida en supermercados en EUA y Europa suficiente para alimentar a la población mundial por días (Food waste facts). Con el agua que se desperdicia durante el proceso de irrigación agrícola habría suficiente agua para una población mundial de 9 mil millones.

¿Tienen los que están a cargo del sistema social humano una inteligencia mayor, igual o menos a la que tienen las hormigas?  Mi post anterior acerca de Democracia y la Monkeysphere nos puede arrojar una pista acerca de aspectos que podrían estar afectando la capacidad de colaborar.  ¿Será que con estos cerebros tan enormes somos más cortos de intelecto que las hormigas en materia de "inteligencia colaborativa"?

Las hormigas no hacen el trabajo por un salario, ni se les paga mal, ni tienen problemas de diferencias de ingresos por género ni por tipo de trabajo, ni se les explota, ni nadie les quita su techo porque no pagaron una hipoteca, ni tienen paro mientras que otros están sobrecargados de trabajo, ni tienen crisis económicas, ni ricos, ni pobres.  Simplemente trabajan para una comunidad, usando un cerebro muy pequeño que debe permitir un pensamiento muy estrecho y limitado, pero muy bien adaptado para sobrevivir en sociedad.  Viven más como una familia que no tiene muy gran intelecto pero sí una gran capacidad de trabajo.

Las hormigas no abandonan a los enfermos, por el contrario, a falta de un sistema de salud, las hormigas que se saben enfermas se sacrifican y abandonan el hormiguero para no enfermar a las demás.  Un estudio en la revista Current Biology apunta que las hormigas de la especie Temnothorax unifasciatus al saberse enfermas, abandonan la colonia aunque eso signifique su muerte en solitario, para evitar que se extienda la enfermedad en la colonia. Es la primera vez que un comportamiento altruista es encontrado en los insectos sociales.  El estudio fue realizado por Jurgen Heinze y Bartosz Walter. Expusieron a individuos de una colonia al hongo parásito Metarhizium Anisopliae. Las hormigas abandonaron la colonia varias horas y a veces días antes de morir, de forma completamente voluntaria.  Imagina cómo serían si tuvieran un sistema de salud.

La reina de las hormigas no es ninguna privilegiada que se la pasa de holgazana haciendo nada, gozando de viajes, lujos y privilegios sociales, sino que ella también trabaja duro de manera muy sedentaria y encerrada todos los días en el trabajo que le toca que es ser una madre en parto constante, y no una reina, ni una princesita Disney.  Antaño se ha querido representar a la reina como una reina, cuando en realidad debería representársele como una madre trabajadora en su labor por el bien de la comunidad.

Análisis sociales de las hormigas sesgados hacia lo humano

Los análisis sociales de las hormigas suelen estar muy teñidos de lo humano, porque se habla de hormigas reinas y de trabajadoras, donde se establece el trabajo físico como algo humillante e inferior, y donde la explotación laboral parece justificable, una idea terriblemente feudal.  Lo cierto es que las hormigas viven y trabajan sin que haya dinero de por medio, todas comen, todas tienen techo.  ¿Acaso nosotros cuyo cerebro es muchísimas veces más grande que el cuerpo de una hormiga deberíamos se capaces de ser más civilizados que las hormigas?

Si ves los análisis que hacen los informáticos del algoritmo de la colonia de hormigas, el sesgo social humano desaparece, pues se trata con un algoritmo.  El análisis informático que se hace del algoritmo es más objetivo, porque habla de la colaboración entre hormigas para encontrar entre todas una solución a un problema que una hormiga sola no puede encontrar.  ¿Y qué pasa con el clasismo de la cuestión de reinas y trabajadoras? ¿Y qué pasa con el "trabajo humillante" (como lo definía el vago André Kostolany, especulador y experto en bolsa reconocido mundialmente, y del cual hablo en mi post Avaricia: La cultura del vago y el pedigüeño)?

Al no existir dinero, no hay negocios que se beneficien del mal de otros, no hay unos que trabajan y otros que reciben el fruto del trabajo ajeno, no hay finanzas, ni bolsa, ni especulación, ni egoísmo, ni vividores, ni tampoco existen "los mercados" (un grupo de adinerados capaces de causar bandazos de precios), no hay desempleo ni hay explotación, no hay estrés, no hay adicciones, no hay crimen, sólo hay trabajo en equipo por la comunidad/familia, a cambio de techo, protección y comida

Su conducta es tan simple y eficaz que resulta más fácil de modelar informáticamente que las finanzas.  Los resultados de las complejas finanzas humanas arrojan guerra, narcotráfico paro, pobreza y hambre.  La simplicidad del algoritmo de las hormigas lleva a tener una forma de existencia más sostenible.  ¿Para que hacer una tormenta en un vaso de agua con tanta complejidad, si el secreto de la sostenibilidad social y económica está en la simplicidad?

Realmente a nivel informático no es relevante si el trabajo es o no humillante, pues las hormigas tienen un propósito que cumplir y que favorece a su comunidad, y así la informática mira a las hormigas con un ojo más objetivo, que muestra la colaboración, en lugar de tratar de encontrar en las hormigas explicaciones y justificaciones rebuscadas en las hormigas a comportamientos disfuncionales humanos que promueven la desigualdad y la miseria humana, son todo lo opuesto de la actividad de las hormigas que logra la sobrevivencia eficiente y sostenible de la colonia.

Sí, las hormigas son muy trabajadoras, como se dice de los chinos, pero a las hormigas no les pagan mal, no viven en una chabola, no pasan hambre, no les explotan sino que trabajan y colaboran instintivamente por voluntad de sobrevivir, no tienen esclavitud, no viven pensando en pagar cuentas porque no usan dinero.  Las hormigas no son chinos, ni tampoco funcionan como aquellas fábricas que explotan a la gente.  A difreencia de los chinos, las hormigas no aspiran a ser "jefes".  Por lo tanto la comparación con los chinos tampoco es válida.

¿Cómo funcionarán las "finanzas" de las hormigas?  ¿Se cumple aquella idea de que el dinero es lo que mueve al trabajo?  ¿Será que la reina pone a competir a las hormigas a ver cuál tiene mejores métricas en comida y les da un bono anual por desempeño?  ¿Cómo hacen para combatir el hambre, la pobreza y la miseria dentro del hormiguero?

La idea de un hormiguero humano disgusta a aquellos que quisieran vivir mejor que los demás y trabajar menos, que es la idea del éxito que los medios y la sociedad nos han metido en la cabeza.  Esa idea de andar todos iguales, de trabajar duro, suele ser vista más como cosa para esclavos o robots autómatas.  Esto es porque hay unos que quieren vivir mejor que otros y nos pintan ese odioso cuadro de las hormigas, para que no les volvamos a ver.  Afortunadaente a la informática poco le importa eso, y describe el algoritmo como colaboración, y termina funcionando igual que las hormigas.

Si alguna vez pensamos vivir en colonias espaciales o en otros planetas, la convivencia es clave.  Y si no logramos convivir, y pensamos que en el espacio cada uno va por su cuenta, estaremos muertos.  Tendríamos que vivir y aprender un poco más del estilo de vida de las hormigas. 

Si vivimos en Marte o en la Luna, donde no hay atmósfera o es muy tenue, de hecho las colonias tendrían que ser subterráneas, pero no basta la tecnología para construir el hormiguero.  Se ocuparía del mismo tipo de organización social de las hormigas si hemos de sobrevivir por muchos años en un sitio inhóspito como ese.

 

Etiquetas: colaboración · Economía · sociedad · informática · competitividad · algoritmo · bolsa



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Comentarios
2 Feinmann
13 de febrero de 2012 (01:15)

Yo suelo hablar en contra de la competitividad y a favor de la colaboratividad. Debe ser un sistema en el que se alineen intereses, de forma que todos tiren en la misma dirección, pues al igual que en un grupo de perros, si cada uno tira para su lado, no se va a ninguna parte, pero si se alinean como los perros de un trineo, se puede ir muy lejos. Un ejemplo de lo que hablamos serian los Amish.

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Comstar  en respuesta a  Feinmann
13 de febrero de 2012 (03:54)

Quizás te interee releer el post, porque le he agregado algunas reflexiones adicionales que seguro te interesarán.

Ah, los Amish, lo más parecido a un hormiguero humano, y sin embargo los Amish todavía se parecen mucho a los humanos.

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4 Picopaco
13 de febrero de 2012 (10:15)

Todo eso ya lo pensaron otros hace 200 años y cuando lo pusieron en marcha fue un estrepitoso fracaso que llevó al hambre y a la miseria a millones de personas, porque en ese algoritmo faltan dos variables esenciales del ser humano: libertad y diferencia.

Lo que propones solo puede funcionar cuando se acepta de forma libre, pero los únicos dispuestos hasta ahora han sido los monjes de distintas religiones... igual deberías pensar en ti mismo y meterte a un monasterio paray disfrutar ese estilo de vida, porque veo difícil que consigas convencer al resto del mundo :-)

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5 Borhammer
13 de febrero de 2012 (11:26)

Yo creo que en el artículo no hace referencia ha copiar el sistema de las hormigas, sino de observar y adaptar ciertos principios que sin duda nos harian mejorar nuestro nivel de vida.
No es así Comstar?
Un saludo

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Comstar  en respuesta a  Borhammer
13 de febrero de 2012 (14:05)

Hay una cosa llamada "trabajar por la comunidad" que es en cierto modo "dar".

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Comstar  en respuesta a  Picopaco
13 de febrero de 2012 (14:08)

El fracaso estrepitoso al que te refieres, ocurre porque nuestra sociedad humana está basada en el concepto de "recibir más y dar lo menos posible", en lugar de ser como las hormigas. La libertad y diferencia son palabras vanas, llenas de mercadotecnia para levantar el ego, porque la libertad es lo que menos hay, y ya puedes ver la libertad con la que la poícía han golpeado a los indignados de España y Nueva York. En un lugar donde todos piensan en dar, y no como en nuestra sociedad donde unos vividores reciben todo y los demás dan, la libertad es lo normal. ¿O es que acaso vemos a las hormigas siendo forzadas por una hormiga capataz, mal pagadas, con sueldo de hambre, con cuentas por pagar y sin casa por no poder pagar la hipoteca?

La sociedad donde vivimos no tiene estigmergia, porque nos ponen a todos a competir, nos imponen el sistema del dinero, los bancos se los inventan (con el sistema de reserva fraccional) y lo cobran, y la gente trabaja y paga. ¿Eso es libertad? Hay pobres y hay ricos. ¿Eso es diferencia? No califica para ser colonia de hormigas ni siquiera en la sociedad humana más cómoda para vivir.

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9 Picopaco
Picopaco  en respuesta a  Comstar
13 de febrero de 2012 (19:11)

Sí, claro, la culpa de la falta de "stigmermia" es de los bancos. Por eso nunca hubo ninguna guerra ni acto de egoísmo ni brutalidad en la humanidad hasta la aparición de los bancos y el dinero.

La diferencia es, simplemente, biológica. Las hormigas son genéticamente iguales, y su instinto les lleva a anular su individualidad en favor de la comunidad. En los hombres no ocurre eso, así que decir que los hombres no son como hormigas es una obviedad. Tampoco lo son los cerdos, monos, leones, cabras y un sin fin de animales que evolucionaron en base a la competencia y la supervivencia del más fuerte para mejorar la raza y las posibilidades de supervivencia.

¿Que quieres ser hormiga? Estupendo, igual lo consigues. Pero que sepas que eres mamífero. Y todos lo somos, así que no encontrarás "stigmermia" ni en un millón de civilizaciones... sólo en pequeños grupos con intereses no materiales como los monjes. Así que, si quieres cambiar el mundo, lo suyo es buscar otras soluciones.

Y reitero: las hormigas no son libres. La libertad hace todo infinitamente más difícil de gestionar (pero mejor)

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10 Comstar
Comstar  en respuesta a  Picopaco
13 de febrero de 2012 (19:16)

Como dije, el problema empieza por la filosofía de recibir lo más posible, dando lo menos posible. En la sociedad humana occidental, 1 de cada 7 personas tiene hambre, mientras que no ves a las hormigas con hambre. La libertad no tiene que ver con recibir lo más posible, dando lo menos posible.

En países asiáticos la individualidad también se anula, sin ser hormigas y siendo mamíferos, así que la individualidad no es rasgo instintivo, sino cultural de occidente. Gracias a la individualidad excesiva que hay en occidente, la economía anula al individuo, porque la gente no colabora para forzar a que la economía sirva a las personas y no al revés.

Por eso el concepto de libertad e individualidad es una mera ilusión.

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11 Picopaco
Picopaco  en respuesta a  Comstar
13 de febrero de 2012 (21:36)

No tengo que haber entendido bien, porque si lo que dices es que la libertad que tenemos en occidente es una ilusión, y lo que tienen en el resto del mundo es más libertad, entonces no cabe duda de que te has hecho un lío...

En muchos países asiáticos no podrías escribir en un blog lo que te dé la gana. En occidente, puedes hacerlo. Y puedes montar una empresa y que te vaya fenomenal y gastarte ese dinero en vivir a todo trapo o en ayudar a los que te rodean, lo que tú elijas. En la mayoría de culturas, eso es una mera ilusión.

Por cierto, esas culturas tan colaborativas que tanto admiras han vivido en la pobreza más absoluta durante siglos, y su contribución al desarrollo humano ha sido infinitamente menor que la que se debe a occidente, y solo gracias a los avances de occidente están pudiendo resurgir.

Occidente tiene muchas cosas que cambiar, de eso no hay duda, y no seré yo quien defienda el individualismo (que es uno de sus peores males) pero es una cultura a la que debemos muchísimo.

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12 Comstar
Comstar  en respuesta a  Picopaco
13 de febrero de 2012 (22:35)

Creo que estamos hablando de cosas distintas y se está llegando al malentendido. Yo no dije que en Asia sean más libres. En occidente y en oriente hay maneras de anular la individualidad, en Asia por el lado social y en occidente por el lado económico. Si te das cuenta, en EUA y Europa hoy hay muchísima gente que no es económicamente libre.

Y es que el punto central es que para considerarse hormiguero, una comunidad necesita estigmergia, colaboración. Las hormigas realmente no anulan su individualidad, pues realmente con el tamaño de cerebro que tienen probablemente no les da para pensar en ello. Lo cierto es que nadie obliga a las hormigas a vivir como viven, y los análisis informáticos nos muestran que a pesar de su corto razonamiento, colaboran más entre ellas que nosotros los humanos.

Colaboración es el punto central del post. Los análisis informáticos no se centran en individualidad y libertad que son conceptos que se salen del tema de la colaboración que es lo que determina el algoritmo de la colonia de hormigas, lo que les ayuda a sobrevivir. Y de lo que se trata es de aprender a colaborar. Nadie está obligando a las hormigas a colaborar con su colectividad.

Un ser humano tiene un cerebro que es más grande que el cuerpo de una hormiga. Pienso que con un cerebro humano se podría aplastar a una hormiga de lo grande que es. Así que ese cerebro nos debería dar para tener una virtud tan primitiva y útil como la colaboración. Parte de lo que hace a los equipos de futbol tercermundistas es su incapacidad de colaborar, porque en ellos todos quieren ser genio y figura y no colaboran entre sí. Sin estigmergia, los grupos fracasan.

¿Colaboramos o no colaboramos por el bien de la comunidad, como las hormigas?

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13 Picopaco
Picopaco  en respuesta a  Comstar
13 de febrero de 2012 (23:27)

Ahí está el dilema, en que no se puede aspirar a colaborar por el bien de la comunidad, porque la comunidad, en sí misma, no es nada. Hay que aspirar a colaborar por el bien de cada uno de los individuos que colaboran. Eso es lo que tiene éxito en el ser humano, y se da, en reducidas dimensiones, en muchos grupos.

Pero plantear esquemas de colaboración en los que todos ganan frente a lo que ganarían de forma individual es lo que resulta extraordinariamente complicado cuando se habla de seres humanos, precisamente porque los seres humanos no somos iguales -como las hormigas- sino diferentes, y además podemos elegir libremente entre muchas opciones (con restricciones, pero libremente).

Por eso no es "intrínsecamente" un problema de colaboración. El ser humano es muy, muy colaborativo, pero es perfectamente normal que esa colaboración aparezca únicamente cuando las ventajas frente a la situación de partida son claras. Y eso es lo que es difícil crear: esquemas colaborativos en los que todos ganen frente a la situación de partida. Para un grupo reducido no es difícil, pero a gran escala...

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14 Picopaco
Picopaco  en respuesta a  Picopaco
13 de febrero de 2012 (23:31)

De hecho, la mayor parte de esquemas totalitarios confundieron precisamente eso: el bien de la comunidad con el de los individuos. Por eso tenemos grandiosas pirámides construidas sobre las vidas de miles de esclavos, o genocidios masivos en aras de una mejor organización de la comunidad

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15 Osopolar
14 de febrero de 2012 (01:07)

Interesante reflexión.
Aunque donde tú ves un sistema social yo veo un organismo fragmentado. Me explico:

Creo que podríamos extraer lo mismo al analizar una persona como organismo compuesto por millones de "miembros", sus células (hormigas), que trabajan conjuntamente por un bien común: la supervivencia del individuo (colonia). Aún así, entre humanos (colonias) somos competitivos a pesar de tener una lógica interna de cooperación entre nuestras células.
No olvidemos que las colonias de hormigas se excluyen entre ellas y compiten por el territorio.

No hay salida, somos ambivalentes. No se trata de tomar un camino u otro sinó de encontrar un equilibrio entre las dos tendencias sin intentar eliminar una o la otra.

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17 Fleischman
Fleischman  en respuesta a  Comstar
14 de febrero de 2012 (09:51)

"¿Colaboramos o no colaboramos por el bien de la comunidad, como las hormigas?" Como diría el gran Dawkins, depende de si esa colaboración beneficia a tus genes... :D

En el juego de prueba y error que supone la evolución, si la colaboración es beneficiosa, perdura; si no lo es, no perdura. Hay discrepancias entre a quién ha de ser beneficiosa: a los genes (como postula Dawkins) o al individuo (como defendía Jay Gould) pero, desde luego, nadie defiende la evolución por especies (aunque en algunas circunstancias se puede dar evolución de grupo). Esto se puede simular informáticamente, no solo son pajaradas mentales de biólogos. Así que los genes/individuos harán lo que mejor les convenga, aunque ello lleve a la especie a la extinción. Por eso los leones (por ejemplo, pues lo hacen muchas especies) matan a los leoncitos de otros machos, aunque no sea bueno para "los leones" en conjunto.

En el caso de los humanos, se ha escrito mucho sobre la teoría de juegos y, desde luego, no nos comportamos buscando el bien común de la especie.

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18 Comstar
Comstar  en respuesta a  Picopaco
14 de febrero de 2012 (14:07)

El problema de los esquemas totalitarios es que usaron a la comunidad para beneficiar a unos pocos (unos pocos trabajan y dan, y unos pocos simplemente reciben sin hacer nada), algo muy parecido al totalitarismo que sufren hoy los parados y los sin-casa de España a los que los totalitarios de la banca les arrebataron sus propiedades al mejor estilo soviético. Tu no ves hormigas sin casa, ni hormigas en paro. las hormigas no piensan en libertad, pues nunca nadie les ha esclavizado, simplemente trabajan y viven del resultado de su trabajo. Y la supuesta hormiga reina no es reina, sino madre. ¿Quién no cuidaría a su madre?

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Comstar  en respuesta a  Osopolar
14 de febrero de 2012 (14:15)

Como dije, dentro de las colonias las hormigas colaboran entre ellas. Entre humanos ni siquiera eso. Si hubiese cooperación, no tendríamos pobreza.

Las colonias de hormigas se pelean entre ellas, pues has de recordar que nuestro cerebro humano es más grande que su cuerpo de hormiga, y no podemos esperar que ellas vengan a enseñar de todo.

La idea de colectivizaión en occidente tiene mala fama, porque generalmente la colectivización termina siendo convertir a todo el mundo en esclavos al servicio de unos cuantos vividores en la cúpula. Y a eso se suma la idea feudal de el "trabajo humillante" como dijo el vago de Kostolany.

Una familia es una pequeña colectividad, y hasta ese pequeño sentido de colectividad para bienestar común (y no esclavitud común) hemos perdido.

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Comstar  en respuesta a  Fleischman
14 de febrero de 2012 (14:19)

Un día vi una escena sorprendente en un documental de animales. Un hipopótamos ayudaba a un venado que estaba siendo atacado por un felino. El venado quedo malherido, pero lo importante fue el gesto de empatía del hipopótamo hacia una especie distinta.

Los humanos mostramos menos empatía y colaboración hacia los nuestros, menos empatía que un hipopótamo, señal de que los hipopótamos podrían ser una raza superior, y los humanos, tan sólo animales primitivos.

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21 Fleischman
Fleischman  en respuesta a  Comstar
14 de febrero de 2012 (18:01)

Sí, hay veces que a los bichos se les cruzan los cables. En unas escenas famosas (al menos, en la 2, donde las han echado cienes de veces) un felino que acaba de matar a una mona adopta al bebé monito, y este, aunque lógicamente al final acaba palmando, busca refugio en el gato. Creo que salen en "El diario de los grandes felinos" (a ver si se les rompen las cintas y ponen otra cosa, que ya aburren).

Pero vamos, anécdotas aparte, este exceso de empatía no es evolutivamente exitoso.

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