Re: Me voy a Lisboa
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Re: Me voy a Lisboa
Bonita frase, el futuro pertenece a quien lo tiene, ;-), porque como tengas una racha de pesadillas, ni te cuento la belleza que vas a encontrar en el devenir de los tiempos.
Dios te oiga con la última frase antes de la despedida. Te lo digo con el corazón. Más me vale: "Quizá nuestros sueños estén más cerca de lo que creemos..."
A ver si te dejas ver con más frecuencia, dí que yo acabo de volver, pero bueno, es por quejarme de algo, más que nada, que ya sabes que tanto meloseo empalagosón de Doña Tecla o era Santa??, me cansa. ;-)
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Has planteado un tema importantísimo, ahora ya en serio: "El dilema es si pasar más tiempo con ellos, o ganar más dinero para ellos." Está ocurriendo en muchísimas familias que se ven obligadas a sacrificar parte de su vida familiar en favor de la laboral. Compatibilizar ambas se hace muy cuesta arriba, cuando no imposible.
En Bilbao tengo un piso y aquí vivo en vivienda unifamiliar. De Viena no hablo porque es un mundo aparte, ;-) Cada cosa tiene su ventaja y su inconveniente. Por un lado, cuando vives tú solito, no tienes que aguantar las manías de los vecinitos, que si el niño de arriba -un Mozart consagrado- aporrea el piano que es un primor para los tímpanos, que si la señora de enfrente, que aparca su coche al ladito del tuyo... y hay que estar a bien, jajjaaaaa, es insoportable y hace un ruido terrible cada vez que viene de marcha con su amigo de turno,
etc., etc.
Pero también es cierto, que cuando tienes obras de bajantes,... todos a una Fuente Ovejuna, a veces se harán los remolones, pero para algo estará la Ley de la Propiedad Horizontal, digo yo...
No me parece nada absurdo lo que llamas paradoja. Más bien todo lo contrario, me parece muy lógico, quizá porque me pasa lo mismo. Cuando estoy en el piso de mi padre, añoro estar "solitos", pero cuando hay que pagar unas obras en esta casa, entonces le empiezas a echar de menos al prodigioso niño del piano, ;-) Vamos, que le comprarías hasta nuevas partituras, jajajaaaaa
Un saludo cordial y ¡feliz día!
Si un amigo es de verdad, su amistad perdura en el tiempo y con la distancia.