Un economista mexicano me comenta lo siguiente acerca de los neoclásicos:
"Cuando la economía neoclásica habla del consumidor lo considera como un actor que actúa racionalmente, cualquiera que sea la definición de "racionalidad".
Recuerdo que cuando trabajaba como economista senior, en el Banco ****, y generaba mis pronósticos de cómo se comportaría el sector industrial, y que yo tomaba mucho en cuenta la opinión de directores generales de diferentes industrias, pues nadie mejor que ellos conocían sus mercados, mis colegas a cargo de las cuentas macroeconómicas me reclamaban que mis cifras no checaban con su modelo y me pedían que yo las ajustara, es decir, como si fuera muy fácil ajustar la realidad a un modelo teórico. Mayor absurdo no he escuchado jamás.
Una de las consecuencias de que los economistas neoclásicos consideren a la economía como una ciencia exacta, es que si usted no puede demostrar nada a través de un modelo econométrico, entonces su hipótesis no tiene validez "científica", y de ahí se apoyan para eliminar de tajo otras escuelas o teorías que no concuerdan con la de ellos. Es un cienticisismo doloso, pues detrás de sus teorías están los grandes intereses empresariales que ven como "anillo al dedo" el edificio teórico que sustenta al capitalismo como la verdad absoluta, y que nada hay que cambiar si "desajusta" al modelo creado por ellos, y que todo mundo, obedientemente, reconoce como "verdad".
Otra de las grandes barbaridades de estos "pseudocientíficos", y que se escudan con la fachada elegante de los Premios Nóbel, es que los recursos que se obtienen para su ulterior transformación se toman de un vacío indefinido, como si fueran de disponibilidad ilimitada. Igual consideración le dan a los desechos resultantes de sus procesos de transformación o de consumo, ya que van a dar a otro vacío indefinido que no implica ningún costo. Esta percepción de la economía, como un circuito cerrado, tiene repercusiones gravísimas y que ahora ya valoramos en su verdadera dimensión.
La economía es un sistema que forma parte de un sistema más grande (sistema social), y éste, a su vez, forma parte de otro sistema que sustenta a todo el edificio (ecosistema). Por lo tanto, el obtener recursos y deshacerse de desperdicios de todo tipo tienen un costo que la economía neoclásica nunca ha reconocido en sus estimaciones.
Las teorías neoclásicas están equivocadas, no tienen sentido, y sólo se tratan de elucubraciones teóricas que no tienen nada que ver con la realidad. La economía necesita de una nueva base teórica que tome en cuenta, no sólo el costo ambiental, sino otras actividades que ahora se consideran como improductivas, como el tiempo del ama de casa dedicado a la crianza y educación de los hijos."