Pensaba invitarte a comer mañana a mi casa, hijo de perrilla, pero ya veo cómo te las gastas con los amigos de toda la vida... mejor pensado, ven a comer mañana a mi casa. esperemos que las dosis de polonio que todo español guarda en su cocina no se caigan justo en tu plato.
PD: le dices a tu amigo Alex Grijelmo que predique con el ejemplo y que se cambie el nombre por otro más español (Mortadelo, por ejemplo, aunque con Alejandro me vale).