Esta será mi última entrada de este año, así que aprovecho para desearos una Feliz Navidad, un digno final de 2009 y, sobre todo, salud y trabajo para 2010. Procede reconocer que no ha sido un buen año para este blog y os pido, de nuevo, disculpas por ello. Esta ha sido una Bitácora en Crisis, más que un espacio para seguir la crisis económica en tiempo real. Sobre todo por falta de tiempo, aunque también por un cierto miedo a darle demasiadas vueltas a unos pocos temas que me preocupan de la Economía. Aún así, espero haber contribuido a ver la actualidad económica desde un punto de vista macro -es decir, no desde mis intereses particulares sino desde mi comprensión global de las cosas- y con una crítica ácida pero bien-intencionada, exenta de etiquetas. Seguro que más de uno os preguntaréis, por ejemplo, cómo puedo defender argumentos liberales más cercanos al empresario que al currante y, a la vez, opinar sobre los Objetivos del Milenio; o por qué me meto tanto con algunos funcionarios o con la política de tipos de interés bajos. En el fondo, yo también quiero para mí una plaza para toda la vida y una hipoteca baratita que me permita dar un buen pelotazo inmobiliario, a la vez que contemplo el fin del hambre en el mundo sin levantarme del sofá. Pero no creo que hablar "de lo mío" aporte gran cosa al conjunto. Así que, en 2010 seguiré, Dios mediante y en la medida de lo posible, hablando de economía desde esa perspectiva macro.
Ante todo os pido disculpas, amigos. El nuevo curso me está haciendo perder la noción del tiempo y ya hace más de un mes que no posteo. Debo un par de
felicitaciones a Echevarri y a Fernan2 por sus merecidos premios a los mejores Blogs Financieros, así como un saludo en condiciones a Sí Mismo (autor de
Nuevas Reglas), con el que comparto temática aunque no todos los planteamientos (quizá las "Nuevas Reglas" no sean más que enmiendas a las "Viejas Reglas"). En cualquier caso, a ver si el año que viene conseguimos colar un blog de economía pura entre los primeros nominados. Y ojalá para entonces ya no haga falta ninguna bitácora de crisis.
Tranquilos, porque el título de esta nueva entrada no va sobre el cambio de modelo económico, ni me voy a meter con el Ministerio de la Vivienda o con el G-14 (si es que existen aún). Sólo es un pequeño experimento que me acaban de pasar, en clave humorística, para reclutar personal. Espero no pisar ningún derecho de autor. Y aunque el experimento sea una coña, me sirve de anticipo para un próximo post sobre lo último del mercado laboral español.
En estos momentos estoy siguiendo la rueda de prensa de la Ministra Salgado, así que este post va a salir en caliente. A falta de un análisis más calmado, la subida de impuestos anunciada a golpe de titulares se concreta en un incremento del tipo del IVA general (del 16% al 18%) y del reducido (del 7% al 8%) a partir de julio de 2010; un incremento progresivo de la tributación de las rentas del ahorro que gravará los primeros 6.000 € al 19% y el resto al 21%; la retirada de esa deducción en cuota mal explicada que todo el mundo llama 400 €; y un recorte del 3,9% en el gasto público. Entiéndase que las palabras en cursiva significan dudas razonables sobre algún detalle que está sin confirmar. Los Presupuestos del 2010 se apoyarán en un cuadro macroeconómico algo más optimista de lo que dicen varias instituciones pero más realista que el último de Solbes. El déficit se quedaría en el 5,4% del PIB y la deuda pública seguiría por debajo del 60% del PIB, límite marcado en su día por Maastricht.
Paco y Currita no se conocen entre sí, por ahora sus vidas transcurren paralelas. Lo único que tienen en común es que ayer me han hecho romper con dos de mis habituales generalizaciones: 1.- A los empresarios hay que apoyarlos incondicionalmente porque son los que asumen riesgos y generan empleo. 2.- Los funcionarios administrativos no dan un palo al agua. Seguro que no me falta razón en dar margen de confianza al empresario y denunciar las actitudes de muchos empleados públicos pero, por ética personal y, sobre todo, por ganas de ser justo, voy a contaros la historia. Por supuesto, Paco y Currita son pseudónimos.
Currita es administrativa en un centro educativo público que tiene adscritos -a efectos de custodia de expedientes y títulos- varios centros privados. Uno de estos centros se ha quedado recientemente sin administrativo y ahora hay una persona totalmente perdida asumiendo sus funciones, en pleno período de matriculación y papeleo. Currita tiene un sentido de la burocracia muy acusado pero sabe convertir este defecto en la virtud de tener todo bien ordenado, disponible -en soportes papel y digital- y en perfecto estado de revista. Sin tener la obligación de ello, se pasó la tarde de ayer -fuera de su horario de verano- ayudando al administrativo y, por extensión al centro, a ponerse al día y a descargarlo del evidente agobio en el que se encontraba gracias a que su antecesor se había convertido en imprescindible. Currita, aparte de una persona muy agradable, se ha convertido en un auténtico ángel de la guarda. La funcionaria.
Tengo en el horno una entrada recopilatoria de brotes verdes, a ver si saco un rato para rematarla. Mientras tanto, os dejo un vídeo de un paisano mío que explica en clave de humor el efecto del euro sobre los precios. Saludos.
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preludio
Querido Miguelito:
Hoy hace dos años que te encerraste en ese monasterio de clausura de la isla de Tonga. Un lugar tan lejano como incomunicado del mundo real -y del virtual, ya que no tienes Internet-. Y ya ves, no me he decidido a escribirte hasta hoy, después de unos días de descanso. No te imaginas lo que han cambiado las cosas desde que te fuiste. Te cuento.
Aquel
jueves 9 de agosto de 2007 las Bolsas empezaron a desplomarse. No, esta vez en serio. Ya te dije yo que eso de dar hipotecas a cualquiera no estaba bien. Y que la vivienda iba a caer un huevo. Y que los tipos de interés estaban demasiado bajos. Pues bien, yo pensaba que esto iba a suceder poquito a poquito, a cámara lenta, y resulta que no, que los mercados financieros no se toman su tiempo como los reales y aquel día rompieron la baraja. En una semana quebraron varios fondos de inversión que tenían su dinero metido -agárrate- en hipotecas subprime americanas, de esas que se concedían a gente que no tenían ingresos, ni trabajo, ni activos pero que siempre pagaban. El caso es que los tipos de interés volvieron a subir y empezaron los impagos. El agujero era de impresión. Y claro, cuando los inversores se dieron cuenta de dónde tenían metido su dinero se pusieron a hacer cola para sacarlo y se lió. No veas la cara que se les queda a mis alumnos cuando les explico que no hay papel para imprimir tantos billetes. Todo el mundo llamó al lío
crisis de liquidez.