Bitácora de Crisis

La crisis económica en tiempo real.

miércoles 24 de junio de 2009

De la reforma laboral o de quién debe asumir los riesgos empresariales

Algunos ya me vais siguiendo desde hace tiempo y sabéis que me gusta repartir responsabilidades de forma equilibrada. No me va eso de echarle la culpa de todo a los bancos, a los políticos ni mucho menos a los empresarios. Incluso creo que tenemos exactamente lo que nos merecemos. Con esto no quiero decir que me lleve estupendamente con mis jefes -no me pidáis que os dé detalles sobre esto-. Y a alguno le daba yo de comer aparte porque de empresario tiene bien poco. Cuando el Estado corre con todos los gastos, cualquiera monta un negocio. Pero esto ya da para otra entrada.

El caso es que parece natural que el trabajador luche por sus derechos y llore todo lo que pueda para que el empleador sepa exactamente cuáles son los límites. Y que el empresario le recuerde que él es quien le da empleo, quien se queda sin dormir para poder pagar a fin de mes y quien mantiene el negocio a flote, haya o no beneficios. Digo que parece natural porque a mí no me deja tranquilo este reparto de papeles. Ayer lo comentaba con un compañero: puede que yo haya sido empresario en alguna vida anterior.

Bien, a dónde quiero llegar después de dos párrafos autobiográficos. Lo primero, a que la insistencia de los señores Trichet y Ordoñez para que haya reformas laborales puede tener hasta sentido. Pero a renglón seguido, me pregunto si la moderación salarial, el despido libre o el contrato único -llamadlo como queráis- es precisamente lo que necesita nuestro mercado de trabajo. A fin de cuentas, lo que pretenden estas medidas es transferir el riesgo que debería asumir el empresario al trabajador. Y esto no es ni natural ni deseable para nadie. En el blog del IE argumentan de forma académica que la productividad de un trabajador de bajo coste es también baja. Yo os lo cuento de otra manera: lo que cuesta poco, vale poco. Y si encima hablamos de personas, de seres humanos, pues peor me lo ponen. No creo que lleguemos muy lejos racaneando con los trabajadores.

Ahora bien, ¿y si encontramos la forma de llegar a un punto medio? ¿Sería posible encontrar un sistema en el que los riesgos estén repartidos de forma equitativa entre empresarios y trabajadores? En nuestra legislación existen fórmulas que lo permiten (cooperativa, sociedad anónima laboral) aunque vinculadas con la economía social que, por definición, excluye el ánimo de lucro. La idea es que si el trabajador se convirtiera en un socio formal (por lo tanto, no se le puede despedir) los objetivos de la empresa pasarían a ser suyos y el sistema retributivo podría adaptarse a sus posibilidades (el salario se convierte en adelanto de beneficios y dejaría de estar vinculado absurdamente al IPC).

Estoy seguro de que hay argumentos de sobra para hundir la idea que os propongo. En primer lugar, la falta de cultura cooperativista en la mayor parte de nuestro territorio. Todos conocemos ejemplos de trabajadores que se han cargado a cuestas su propia empresa pero está claro que no es lo habitual. En el fondo, a todos nos gusta trabajar 8 horas y olvidarnos de todo hasta el día siguiente. No digamos si trabajamos para Papá Estado, porque se duerme todavía mejor. Pero tengo muy claro que una reforma laboral debe hacerse con entendimiento entre las partes implicadas y esto se puede hacer con una batería de concesiones-parche o con un repensado integral del sistema que responda claramente al problema del riesgo empresarial.

Hay quien piensa que este problema se resuelve dejando que sea el banco o el Estado quien se arriesgue. Sin ir más lejos, el BCE lo piensa. También los Sarkozy, los Obama y, como no, los Zapatero y los Rajoy. Yo creo más en los acuerdos entre iguales. Y estoy convencido de que empresarios y trabajadores no somos tan diferentes.

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miércoles 17 de junio de 2009

Una de impuestos

Tengo que reconocer que, aunque mi cerebro y -sobre todo- mi bolsillo tienden al pensamiento clásico -osea: mínimo Estado, máxima iniciativa privada- mi corazoncito apuesta por la redistribución de la riqueza y la rentabilidad social de las cosas. Os lo dice uno que lleva unos cuantos meses soltando dinero para las Haciendas autonómica y estatal, además de los correspondientes honorarios de notario y registrador de la propiedad. Y todavía me falta un último sablazo a cuenta del IRPF, en una economía familiar donde sólo hay rentas del trabajo. Pero ya veis. Aún no me he tirado a la yugular de nadie.

De verdad, no es ironía: aceptemos con resignación las últimas subidas de carburantes y tabaco. Mejor aún, aprovechemos para dejar de fumar y/o para exigir un transporte público en condiciones. Entre otras cosas, la política fiscal debe servir para corregir vicios insanos y eliminar de raíz las externalidades negativas que genera nuestro modelo económico basado en el coche propio. Me perdonáis la moralina, pero hasta aquí, nada que objetar.

Lo que uno no acepta tan bien son las huídas hacia adelante en política económica. Y aquí es donde vuelvo a dar la matraca con el tema del ahorro. Que hay que incentivar el consumo responsable. Que lo que nos guardamos ahora aflorará en el futuro y sentará las bases para una economía sostenible a medio y largo plazo. Que hace falta detraer dinero del sistema para la inversión productiva. Y, sobre todo, que el ahorro, en gran medida, proviene de los rendimientos del trabajo obtenidos con anterioridad, los cuales ya han pasado por caja. Pardiez.

Pero claro, no hay otra opción: el IVA no se puede tocar, los directos ni sienten ni responden en momentos de crisis... Como no nos hemos sentado a repensar de forma integral nuestro sistema impositivo, no hay otra que ir tocando lo que se ponga a tiro sobre la marcha. Y la improvisación la pagamos todos los contribuyentes.

Aún hay más, la última viene directa desde la Consejería de Economía de Cantabria: hay que buscar hechos imponibles que todavía no están gravados. Toma ya. A un mes del acuerdo de financiación autonómica -consistente en coger el dinero y salir corriendo- me imagino al profesor Agudo -y al resto de consejeros autonómicos- haciendo encaje de bolillos para recaudar más sin armar demasiado ruido. A propósito de este tema y de la fiscalidad del alquiler con opción a compra, mi consejero debe saber que, cuando la operación es entre particulares, el incauto inquilino-optante debe pasar por la caja autonómica, a cuenta del ITP, dos veces: una por suscribir el contrato de opción y otra, en su momento, por ejercerla. Simplemente porque Hacienda entiende que son "dos hechos imponibles diferenciados". No soy experto en fiscalidad pero seguro que la casuística da para llenar un montón de artículos sobre aberraciones tributarias autonómicas.

Que conste que me parece bien la rebaja del IVA en el alquiler con opción de compra -cuando la operación es entre promotor y particular-. Es una aberración pagar el 16% como inquilino para luego devengar el 7% al ejercer la opción. Y, de nuevo, estupendo lo de eliminar la deducción por vivienda habitual. Estas medidas, eso sí, deben enmarcarse en un repensado global del sistema. Y me temo que nuestros políticos, agobiados por el calendario electoral y por los medios, no se van a molestar en sentarse a debatir sobre tan compleja cuestión.

Espero que los hechos me reafirmen en mis convicciones redistributivas y no en las privatistas.

Saludos.

P.D. Olvido imperdonable. Como no soy del Madrid ni entiendo de fichajes no he comentado nada sobre el Hecho Imponible del siglo. Os recomiendo, aunque no entro a valorarlo, la lectura de este post del Instituto de Empresa sobre la cuestión.

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lunes 8 de junio de 2009

Economía ficción y otras soluciones fuera del sistema

El pasado miércoles andaba yo dando una charla a unos buenos amigos sobre la crisis económica. Más de dos horas hablando de hipotecas basura, de causas profundas, de planes de rescate, de brotes verdes y escuchando preguntas sobre el destino del dinero de los bancos, las predicciones y, sobre todo, las soluciones para salir de esta. Mis amigos no tienen una visión global de la economía pero saben de crisis un rato, porque la tienen en el barrio obrero donde viven -desempleo juvenil agravado con dramas familiares-. No conozco mucha gente que viva la crisis ajena como ellos y quizá, por eso, les perdono su simpatía por el mundo antisistema.

- Es que todas las soluciones vuelven otra vez a reforzar el sistema capitalista - se queja uno de mis amigos.

Y no le falta razón. Al final, todo pasa porque los bancos vuelvan a ser fuertes para que sigan dando créditos a las familias y todos podamos aspirar a tener piso en propiedad, dos coches en el garaje, tele de plasma y vacaciones bien lejos de casa. Puede que todo eso de la innovación y la sociedad del conocimiento no sea más que una bonita intención. Será lo que diga el capital, por mucho que yo diga que el mercado es un juego de muchos y pequeños y no de pocos e insultantemente grandes. Las próximas fusiones en banca y automoción parecen dar la razón a mis amigos.

Pues bien, ¿existe la posibilidad de bajarse en la próxima parada? ¿Hay soluciones fuera del SCN (Sistema Capitalista y Neoliberal)? En este blog ya he hablado del comercio justo -en el fondo, un simulacro de sano y libre mercado- y, en Rankia hay comentarios sobre los préstamos P2P, que tanta gracia hacen a Echevarri. No sé si meter el cooperativismo en el catálogo, por aquello de que no va con ánimo de lucro, aunque necesita capital como todo hijo de vecino.

También hay conatos de vida fuera del sistema en una iniciativa llamada Banco del Tiempo, que es una suerte de trueque de horas de trabajo, entendidas como moneda de cambio de igual valor. Mientras me entero de qué tal funciona esto por Santander os dejo el enlace a la Wikipedia, que lo explica muy bien. Esta es la única alternativa que conozco -aparte del trueque de toda la vida- que funciona ajena al dinero fiduciario.

Por último, no me resisto a nombrar a las dos leyendas de la economía del futuro: el Amero y el Fenix. El primero, del que se habla mucho últimamente, es el equivalente al euro en una hipotética unión ¿monetaria, aduanera, económica de derecho? entre Canadá, México y Yankilandia. Perdonad mi ignorancia si este proyecto tiene algo de cierto. En cuanto al Fenix, se trata de una eventual moneda única mundial, que se impondría después de una gran crisis sistémica mundial (¿?). La primera vez que oí hablar de esto fue en la carrera, vamos, antes de ayer. Por entonces España iba bien.

Lo dicho, por el momento todas las anteriores son soluciones de economía-ficción. Como mucho, simulacros o conatos de vida fuera del sistema. Y en cualquier caso, un tema apasionante para profundizar en él.

P.D. Pido disculpas a mis lectores y, sobre todo, a mis comentaristas, por mi aparente autismo debido a mi afortunado desbordamiento laboral y familiar. Sabed que leo vuestras intervenciones aunque no conteste. Veo que el tema de la desgravación por vivienda ha dado mucho que hablar en otros blogs y, en cualquier caso, creo que las conversaciones no tienen que convertirse en un toma y daca entre el autor y el comentarista. Gracias a Txus de Barcelona por añadirme, a América de Gran Canaria y, como no, a mis amigos "antisistema" por sugerirme el tema de las "otras soluciones".
Saludos.

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martes 12 de mayo de 2009

El Debate

Emocionado me he quedado al leer el discurso del Presidente. Venga, una lectura rápida que luego nos quejamos de que la prensa nos dice lo que tenemos que pensar. A mí se me ocurren unas cuantas cosas que comentar.

Lo primero, qué manía tienen los asesores de nuestros gobernantes en destacar si tal o cual concepto de gasto se duplica o se triplica. Si lo que importa no es que nos gastemos tres veces más en ordenadores para los niños y en pizarras digitales para los profesores -que luego no se utilizan-. El problema de la educación en España no es de dinero sino de criterios. Y no es de títulos sino de competencias adquiridas. Se pueden conseguir mejores resultados con la mitad de la inversión. Pero claro, entonces no luce tanto.

Se va dando cuenta el Presidente de que el empleo no lo genera él sino las PYMES y los autónomos. Pero oiga, no sé si esa rebaja en Sociedades va a ser muy relevante para gente en plena crisis de resultados contables. Nos remite el discurso al Pacto de Toledo, quizá sea aquí cuando se debata la cuestión de las cotizaciones, que sí hacen pupita a los empleadores -me pilláis explicándoselo a mis alumnos, que están montándose un proyecto de empresa-.

Tiene claro Zapatero cuáles son los sectores que podrían relevar a la construcción y al turismo -sin eliminarlos, claro-. Se me ocurre que para que empiecen a pesar un poco más las nuevas tecnologías, la economía social y los negocios relacionados con el conocimiento va a ser necesario machacar bien la cultura emprendedora desde el sistema educativo, ya que son más intensivos en ideas y en riesgo que en mano de obra o en capital. Y este país carece de ideas y de ganas de correr riesgos. Lo cual, por cierto, no es culpa exclusiva del Gobierno. Seamos justos.

Por fin le metemos mano a la deducción por compra de vivienda. Indecente que nuestro sistema fiscal nos fusile por trabajar pero nos "premie" por poseer, a ser posible, previo endeudamiento. Bien. Pero sigue el Presidente erre que erre con la vivienda protegida. Ya estamos aburridos de la VPO, no hace falta que siga con el tema.

Me parece bien lo del cheque de transporte. Seguro que en Madrid, Barcelona o Bilbao lo agradecerán. En Cantabria lo tienen crudo quienes trabajen en polígonos porque no hay forma de acceder a ellos en transporte público. Aparte de que lo ir en coche propio a todas partes va en los genes. En cualquier caso, buen intento.

Seguro que si repaso una vez más el discurso se me ocurren más cosas. Deseo que este debate sirva para algo más que para oír por qué estamos en crisis.

Saludos.

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miércoles 15 de abril de 2009

Carta (abierta) a Elena Salgado

Estimada Elena:

Perdona la osadía pero lo mío no es el protocolo. Y teniendo en cuenta que últimamente abuso demasiado de la ironía, temo que si me dirijo a ti como "Ilustrísima Ministra" mis lectores se lo tomen a recochineo. También espero que no te tomes a mal el tuteo. Al fin y al cabo eres diputada por mi Tierruca. Y aquí siempre es de tú, bonita. Tan mal acostumbrados nos tiene el Revilluca.

Afortunadamente no tengo mucho tiempo para escribir por cuestiones de trabajo. Encima me pillas cambiándome de casa -ya te contaré lo mucho que he aprendido este último mes sobre impuestos, notarios e inmobiliarias-. Pero ya ves, llevamos un rato largo con la crisis económica de marras, de la que sabemos cómo hemos entrado pero no cómo ni cuándo saldremos, según dice tu compañera Mari Tere. Y a estas alturas ya te habrás percatado de que te ha tocado lidiar con un problema en el que tu Gobierno y tú no tenéis ni la culpa ni la solución.

Sí, digo bien. Ni la culpa ni la solución. Perdona que sea tan directo. Tu jefe te ha puesto en el cargo para que parezca que algo ha cambiado y para animar al personal. No me cabe duda de que tienes curriculum y valía de sobra -el que diga lo contrario, entre nosotros, es un gilipollas-. Pero eso no es lo relevante porque lo que toca no es saber sino liderar. Y perdona de nuevo mi atrevimiento, tienes que currarte lo de las apariencias, ya sabes: las ruedas de prensa, los mítines, el tono de voz, las fotos -me refiero a la calidad, no a la cantidad. No te creas que Obama tiene otra cosa que ofrecer. Y para eso está: para liderar, acompañar, guiar, animar. Para la parte técnica ya están los de abajo.

En efecto, poco puedes hacer aparte de coordinar a los que van a manejar de verdad el dinero, en especial a Chaves y a Blanco. Procura que en los próximos presupuestos el cuadro macroeconómico sea un poco más creíble que el de este año. Y no hagas caso a los ideólogos del partido: el déficit va a ser un problema serio, a ver si convences a tu jefe de ello. No dudes en reconocer que algunas medidas fracasaron. Tampoco tengo muy claro si esas reformas estructurales que algunos llevamos tiempo pidiendo van a dar resultados visibles a estas alturas, pero algo tendrás que hacer para justificar el sueldo. Personalmente, prefiero que los cambios en materia laboral sean pactados y no impuestos. No vendría mal un retoque a las cotizaciones sociales, al IVA y a la fiscalidad del ahorro. ¿Demasiadas cuentas que cuadrar? Ya sabes de dónde hay que recortar. Pero es dífícil mentar a la bicha funcionarial. En cualquier caso, será el sector privado el que salga de la crisis de la mano del Gobierno, y no al revés.

Supongo que no soy digno de aconsejar a un ministro. Tampoco conozco a nadie (en su sano juicio) que quiera estar en tu lugar. Así que te deseo buena suerte. A todos nos trae cuenta.

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jueves 2 de abril de 2009

Salvemos a las marcas

(Activando modo irónico)

Pues sí. Yo no me imagino un mundo sin marcas. Menudas parrafadas que se pueden echar sobre el tema en una clase sobre marketing, porque vaya si me dan juego con los alumnos. Sin ellas, muchos profesores universitarios perderían su puesto de trabajo, ya que se dejaría de hablar, por ejemplo, de la competencia monopolística, modelo económico que justifica mogollón de horas de clase. Aún peor: un mercado lleno de productos aparentemente homogéneos sería perversamente perfecto y acabaría con el discurso social de nuestra clase política. Inconcebible. Por el amor de Dios, salvemos a las marcas. Es tarea de todos. Y de todas.

(Desactivando modo irónico)

En serio. Lo flipo. Cuando empezó la batalla de estrategias comerciales -recordad: la reducción brutal de costes vía marca de distribuidor de M. frente a la diversificación de producto con precios presuntamente bajos todo el año de C.- no pensé que nos iban a bombardear con el tema hasta los propios medios de comunicación. Y que conste que yo no compro ni en C. ni en M., sino en L. que me queda al lado de casa y encima es producto de mi tierra. Y no es ni la más barata ni la que mejor trata a sus empleados. Pero a mí eso de ir a hacer la compra en mi flamante San Fernando me mola. Y que me la lleven a casa free (*) and by the face también. Es lo que tiene la libertad, que uno compra lo que quiere y donde quiere, y me apetece poco ponerme a calcular los costes explícitos y ocultos de cambiar de establecimiento y/o de etiqueta. En esto me reconozco muy conservador.

Aprovecho la ocasión para presentar mis respetos a M. Me he dado una vuelta por uno de sus centros y he probado algunos de sus productos marca de la casa. Estupendos. Un amigo me ha dicho que les llaman cariñosamente La Secta por la felicidad que irradian sus empleados y empleadas. Brillante. Como no te entretienes comparando ocho tipos distintos de garbanzos -me dice otra amiga- te gastas menos y tardas también menos -doble reducción de costes-. Vamos como el supermercado D. -que es la versión pobre de C. pero puesta bonita-. Y, por si fuera poco, esos rumores de que algún producto viene del norte de Africa despierta mis instintos más solidarios y antiproteccionistas. En este aspecto, admito protestas, si os parece, pero os advierto que os cascaré un post de inmediato -si el tiempo me lo permite- sobre consecuencias e inutilidades del compre usted producto nacional.

Con esto no quiero decir que C. esté equivocado y que M. vaya a triunfar. Veo dos estrategias bien diferenciadas -incluso complementarias- y totalmente respetables. Faltaría más. Son ellos los que asumen el riesgo y ya tiene su mérito en el país del que arriesgue otro.

Ya sólo nos falta que salgan El Coyote y el Correcaminos unidos en favor de la marca ACME. Ahí tenéis una idea gratis, publicitarios.

Saludos.

(*) A partir de 60 euros de compra.

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