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Mantras nucleares (II) - El mito de una España que no puede vivir sin centrales nucleares

En la entrega anterior de la serie Mantras Nucleares comprobamos que España puede vivir sin la energía nuclear francesa. En este segundo capítulo  veremos además como podemos prescindir de toda la energía nuclear española. Es decir, y como nuestros vecinos Portugal y Marruecos no tienen centrales nucleares en su territorio, demostraremos que a estas alturas España no necesita de ningún tipo de energía nuclear, sea esta nacional o extranjera, para el perfecto funcionamiento de su sistema eléctrico.

 

Mantra nuclear número 2: El sistema eléctrico español no puede mantenerse sin energía nuclear

La energía nuclear viene a cubrir en torno a un quinto de las necesidades eléctricas peninsulares españolas, dependiendo del año en concreto. Como se comprueba en la web de REE, en 2012 el 22% de la energía eléctrica peninsular demandada se cubrió con energía nuclear.

El mix eléctrico expañol tiene la cualidad de ser bastante heterogéneo y repartido. El grupo dominante es el de las renovables dentro del régimen especial, con la eólica a la cabeza y cada vez con mayor cuota de penetración, pero también se tienen centrales de carbón, ciclos combinados a base de gas natural, centrales de cogeneración que producen calor útil para procesos industriales y electricidad que suele funcionar también con gas natural, y grandes centrales hidráulicas. Las centrales de fuel sólo funcionan ya en los sistemas extrapeninsulares. En resumen, si la fuente de energía no es renovable, o bien es fósil o bien es nuclear. La cuestión es: ¿es alguna de estas fuentes prescindible o, como se dice en muchos medios de intoxicación, todas son necesarias? La respuesta es que sí, las hay prescindibles. Pero cual es la prescindible es algo que se presta a la discusión inacabable típica de cualquier mantra.

La confirmación de que el mantra de la dependencia crítica del sistema eléctrico español de la nuclear es un aténtico mito nuclear me la dio la noticia de la parada simultánea de varios reactores nucleares españoles ocurrido durante un buen periodo de tiempo a lo largo de junio de 2012 debido a la conjunción, por una parte, de la parada de tres centrales nucleares que se encontraban fuera de juego por labores de mantenimiento y, por otra, de una parada imprevista debido a un incidente en la central de Almaraz. En total se trataba de cuatro reactores nucleares parados de los ocho operativos que poseía el país entonces y más de la mitad de la potencia nuclear instalada.

Los ocho reactores nucleares que estaban en funcionamiento en Junio de 2012 pueden apreciarse en el mapa. Producían un máximo de 7.853 MW para lo que deberían encontrarse funcionando todos a la vez, lo que no es demasiado normal. La central de Santa María de Garoña, con un único reactor de 460 MW, cesó su actividad el 16 de diciembre pasado, así que ahora sólo tenemos siete reactores operativos de los diez que como máximo ha tenido España hasta 1989 y unos 7.393 MW de potencia nuclear.

En efecto, acudiendo a la información oficial de REE, se comprueba que a partir de las 13:30 del día 15 de Junio de 2012 la potencia nuclear en servicio bajó abruptamente más de 1.000 MW, potencia correspondiente a la parada imprevista de Almaraz, para situarse en sólo 3.413 MW operativos frente a los 7.853 posibles, lo que representaba sólo un 9,6% del reparto eléctrico del día, un día de demanda muy normal para ser Junio.

Obsérvese en el gráfico que la bajada de potencia repentina coincide con una punta de energía hidráulica (color azul celeste debajo de la franja violeta correspondiente a la producción nuclear). Sirva esto para ilustrar que la red eléctrica peninsular es lo suficientemente robusta como para que un cese repentino de producción de la mayor central nuclear de España no afecte al suministro eléctrico.

Curva de carga según fuentes de generación 15/06/2012. Fuente: REE

 

¿Cómo puede ser que en un día determinado se desconecte uno de las mayores unidades productoras de electricidad del sistema de repente (Almaraz) y no pase nada? ¿Y cómo es posible que durante días y días España tuviera sólo 3.400 MW nucleares operativos, un 43% de la potencia nuclear total sin llegar a afectar mínimamente al sistema eléctrico? Muy sencillo: porque las centrales nucleares no son imprescindibles. Existen otros tipos de centrales eléctricas que las pueden suplir a la perfección y dan cobertura al sistema con total garantía.

La cuestión es: ¿puede llegar la cobertura nuclear al 0% sin llegar afectar a la estabilidad del sistema eléctrico? ¿Se tiene suficiente potencia  instalada de otras fuentes de generación que puedan entrar en servicio al instante ante una hipotética ausencia total del parque nuclear español? La respuesta la vemos a continuación, aunque déjenme adelantarle que según el propio ministro de industria, energía y turismo, existe una sobrecapacidad de potencia instalada en el sistema eléctrico español. No les regañaré si no le conceden credibilidad a sus palabras, pero sepan que dice la verdad. Véamoslo.

La demanda de potencia eléctrica punta en la España peninsular, es decir, el pico máximo de demanda eléctrica que se registra cada año, nunca ha sido mayor de 45.000 MW (unas 99 veces la potencia de la central nuclear de Garoña) y ocurre en invierno a pesar de tener instalados millones de splits para aire acondicionado. Véase la columna de la izquierda, Avance del Informe Anual 2012 de REE, página 10.

Un sistema eléctrico confiable debe ser capaz de garantizar que se entregará esta potencia incluso en las condiciones más adversas. Como ven, con la crisis la potencia punta demandada está disminuyendo algo, pero a no ser que unas políticas de ahorro efectivas empiecen a calar en la sociedad (o lo que viene a ser igual o más efectivo incluso en Hispanistán, una subida de precios de la luz), creo que los 45.000 MW se alcanzarán antes de 2020. Así que debo demostrar que contamos con potencia suficiente para alcanzar esta cifra sin contar con los 7.393 MW actuales de potencia nuclear.

En el cuadro siguiente se observa la potencia instalada en la península. Observen que asciende a más de 102.000 MW. Así a bote pronto parece que el ministro tiene razón, existe sobrecapacidad en el sistema eléctrico. Pero no vayamos tan rápido, pues mucha de esta potencia podría no estar disponible cuando se necesita.

Por ejemplo, la potencia fotovoltaica no estará a pleno rendimiento el día más frío del año, que suele coincidir con olas polares, borrascas y demás, así que prescindiremos de ella. La eólica suele funcionar a pleno rendimiento con olas de frío, y veremos después que lo hace y por cierto muy bien, pero como no quiero que se me acuse de realizar un análisis parcial voy a suponer que una ola de frío extrañisima se ha instalado en España de tal forma que no sopla ni una brizna de viento y que siempre está nublado. Así que supongamos que no hay ni viento ni sol y encima hace -15º en Málaga, lo normal vamos. En resumen, vamos a desechar, además de la potencia nuclear, toda aquella cuyas centrales no sean gestionables. Es decir, centrales que no pueden garantizar que se pondrán en marcha cuando el operador de la red se lo exija, ya sea por variabilidad meteorológica o por otras razones.

Así, sólo entrarán en el club el carbón, los ciclos combinados de gas natural, las centrales de fuel/gas, la térmica renovable que funciona con biomasa y biogás, la cogeneración que funciona con gas natural y un cierto porcentaje de la gran hidráulica en régimen ordinario. En condiciones normales en invierno podrían llegar a funcionar el 50% de las hidráulicas sin problemas. Además hay que contar con las centrales de bombeo, que si bien no generan electricidad por sí solas, sí que resultan muy útiles almacenando la electricidad cuando no se necesita y turbinándola en los momentos de mayor consumo y que vienen a ser poco menos de 3.000 MW. En total el operador de la red contaría con 58.400 MW, 15.400 MW más de lo que se exigió en el día de mayor consumo de potencia del año pasado. O, por decirlo de forma poética, aún sobra una garantía de potencia equivalente a más de dos veces la potencia nuclear instalada en España.

El consumidor no notaría una diferencia en la calidad de suministro ni se percataría de la ausencia de este tipo de energía eléctrica, aunque subiría levemente el precio de la electricidad. Esta subida sería pírrica comparada con lo que costaría un accidente nuclear con escape de radiación al exterior como el de Fukushima (100.000 millones de euros hasta ahora), sin tener en cuenta las desastrosas consecuencias que tendría para la primera industria española, el turismo.

Una vez comprobado que existen suficientes centrales que ofrecen garantía de potencia para cubrir con creces nuestras veleidades el día más frío del año y con ello desmontar el segundo mantra nuclear de la serie, es de justicia reconocer que las hipótesis de partida han sido bastante duras con nuestras amigas las renovables. De hecho, lo frecuente durante una ola de frío es que la eólica trabaje a marchamartillo. De nuevo la información de la Web de REE nos aclara el panorama.


Vemos  que el día y hora de máxima demanda de potencia del año pasado la energía eólica no sólo estaba presente, sino que era la segunda fuente del mix tras los ciclos combinados, con nada menos que el 21% de la electricidad demandada y por delante de la nuclear. Eso son más de 9.000 MW, una cifra muy respetable. Por tanto, considerar que no hay potencia el día que más calefacción se utiliza o que el sol no brilla el día con más demanda de aire acondicionado no parece muy justo. Aún así, no lo he considerado en los cálculos.

 

Conclusión:

Si un gobierno se viera obligado a prescindir de la energía nuclear en España, comprobará que no existen restricciones de tipo técnico ni de suministro para tomar esta decisión. La sustitución inmediata de este tipo de energía por otras ya disponibles aumentaría nuestra dependencia energética y las emisiones de gases de efecto invernadero de forma transitoria debido a un aumento del consumo de gas y carbón mientras se lleva a cabo un verdadero plan de ahorro y eficiencia energética y se sigue avanzando en las renovables y en los sistemas de amortiguación de la demanda, como almacenamiento económico de electricidad, bombeo hidráulico y una buena gestión avanzada de la demanda en el marco de las smart grids.


Otras entregas de la serie

Mantras nucleares (I) El mito de la dependencia española de la nuclear francesa

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  1. en respuesta a Roberto Ruiz
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    Top 25
    #21
    28/01/13 09:15

    http://elpais.com/diario/2011/04/05/internacional/1301954401_850215.html

    El vertido de agua radiactiva por Fukushima ya ocurrió.