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El BCE se prepara para comprar deuda empaquetada en medio de gran escepticismo

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El BCE se prepara para comprar deuda empaquetada en medio de gran escepticismo
El BCE se prepara para comprar deuda empaquetada en medio de gran escepticismo
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El BCE se prepara para comprar deuda empaquetada en medio de gran escepticismo

Sin embargo, ante el escaso interés de los inversores, sus esfuerzos podrían resultar insuficientes.

Los valores respaldados por activos (ABS, por sus siglas en inglés), deuda conjunta que mezcla préstamos de alto riesgo con créditos más seguros, ganaron notoriedad cuando estallaron en Estados Unidos los préstamos hipotecarios empaquetados y diseminaron turbulencia financiera a nivel global.

Siete años después de aquella crisis y tratando de inyectar dinero a la moribunda economía de la zona euro, el BCE cree que ese tipo de deuda empaquetada podría facilitar a las compañías obtener créditos.

Según el BCE, el esquema será más seguro porque la deuda europea, ya sea en forma de créditos para la compra de autos o en tarjetas de crédito, tradicionalmente se paga y su empaquetamiento debería ser más fácil de entender.

El programa es uno de los pilares de una estrategia que el jefe del BCE, Mario Draghi, espera que incremente el tamaño de su hoja de balance en hasta un 1 billón de euros.

Pero si el esfuerzo no tiene la fuerza suficiente y no le da un impulso significativo a la economía, se va a disparar la presión para que el BCE lance un amplio alivio cuantitativo.

Los reguladores y los inversores son escépticos del plan, e incluso al interior del BCE hay pocas expectativas, según fuentes familiarizadas con el pensamiento del banco.

Para limitar sus riesgos, el BCE comprará sólo la parte más segura de los créditos empaquetados, con la esperanza de que otros que acudan luego a ese mercado compren los préstamos de mayor riesgo.

Es una estrategia con pocas posibilidades de éxito, según Jacques de Larosiere, ex jefe del Fondo Monetario Internacional, quien apoyó la venta de créditos empaquetados.

"Aunque celebro la iniciativa del BCE (...) no puede funcionar si (el banco) está solo en la compra de porciones seguras", dijo a Reuters.

"Esa es un área donde no hay problemas en encontrar compradores. Para tener un impacto, el BCE u otros compradores también deben comprar tramos de ABS más riesgosos y de calidad más baja", agregó

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FUERTES PREOCUPACIONES

La visión es la misma en la industria.

"Por sí solo (el BCE) no puede hacer que retornen esos mercados", dijo Richard Hopkin, de la Asociación para Mercados Financieros en Europa. "Hay que cambiar las normas de capital para hacer más fácil y barata la inversión de las aseguradoras".

Las aseguradoras, que mantienen más de 8 billones de euros en activos, son renuentes a sumarse al debate público. Pero en privado algunos ejecutivos manifiestan su preocupación por los riesgos.

Eso augura problemas para los esfuerzos del BCE de inyectar nueva vida a un mercado que el año pasado emitió cerca de 180.000 millones de euros -casi un cuarto de su tamaño en el 2008.

En el 2013, el mercado en Estados Unidos repuntó a 1,5 billones de euros.

Dentro del BCE, pocos auguran que pase lo mismo en la zona euro.

"Alguna gente sabe que esto no va a funcionar", dijo una fuente con conocimiento del tema al referirse a la compra de ABS y a la variante más segura conocida como bonos garantizados. "El alcance es muy pequeño y el problema es mucho, mucho mayor".

Sin embargo, algunos miembros del banco central creen que si el impacto es pequeño, el plan podría fortalecer el mensaje de Draghi a los gobiernos renuentes de que deben agregar reformas e inversiones a sus esfuerzos por salvar las economías.

Pero Draghi no ha tenido mucho éxito en su intento por convencer a los Gobiernos de que apoyen el plan de compras ofreciendo garantías para las porciones más riesgosos de los ABS. La sugerencia ha sido tajantemente rechazada en Berlín.

"Me temo que hay grandes peligros", dijo el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schaeuble, en mayo pasado, en palabras que resumen los sentimientos de muchos hoy en Berlín. "Mi advertencia de grandes riesgos para la liquidez se mantiene para Europa y para todo el mundo".