Nadie habla de los costes de llegar más tarde. La preferencia revelada ya nos dice que el coste de llegar más tarde es mayor que el ahorro de gasolina, máxime cuando el precio al consumidor está brutalmente distorsionado por los impuestos.
Cualquier medida de limitación de velocidad por motivos económicos es absurda. Y bajar la velocidad de 120 a 110 en las rectas no tiene ningún efecto relevante sobre la seguridad vial.