Excelente post. En el epígrafe de la Pereza, donde hablas del conflicto de intereses y de las calificadoras; en el mismo plano recuerdo lo sucedido en la quiebra de ENRON y la disolución de Arthur Andersen. Aquí tuvimos el caso Banesto por ejemplo. Debe haber una buena bolsa de gatos en las auditorías de muchas cotizadas, y como diría Gila yo no quiero dar nombres pero tampoco sirven para sentarse. Porque si a una deuda antes de entrar en mora le cambias el nombre, no le estas insuflando salud o calidad; simplemente le alargas la respiración asistida.
Tengo un caso de una deuda que nació como póliza para financiar importaciones. No se pagó. Entonces se le llamó préstamo a corto. No se pagó. Por ello se integró dentro de una hipoteca comercial de máximos, recalculada en base a un revalúo inmobiliario. No se pagó. Hoy forma parte de unos bonos voluntariamente convertibles, aprobados el mes pasado y que retribuyen cerca del 6%. Seguramente la historia de una buena parte de la deuda de cotizadas no debe ser muy distinta a esta. No pagas y no vuleves a pagar y así una y otra vez, pero eso sí; no hagas como Madoff, haz bien los papeles para no entrar en mora.
Llámale como quieras: Reestructuración de Pasivos, Reequilibrio patrimonial u Ostras en vinagre; el tema es que no se ha pagado mucha deuda comercial, insisto comercial, y que ha ido dando saltos por el balance. Hoy contra existencias, mañana contra la barraca y pasado dentro de unos bonos a pagar. El asunto es moverse, cambiar de pellejo; así nunca se provisiona y el auditor estará a cubierto. Te manda la factura, cobra y todos contentos. Que son dos días.
Sobre el timo de la estampita, todos somo cómplices me parece, desde Madoff a Forum Filatélico pasando por los que no sirven para sentarse. Teniendo deuda de estos últimos, yo no estoy muy interesado en que aflore lo que denuncio en párrafos anteriores. Creo que he llegado a un conflicto ético-financiero conmigo mismo.