Considero que las vacunas no fueron mercancías inservibles (ya que sirvieron a unos intereses muy determinados)sino, más apropiadamente, ineficaces en la prevención de enfermedades en el mejor de los casos y generadoras de muerte en otros, ya que hubo personas que no superaron la inoculación.
Sr. Llinares...no deja de sorprenderme. ¿En verdad considera que las comisiones "a título personal" pueden retrocederse? En cualquier caso, no se pagarían las comisiones futuras, pero dificilmente se recuperaría lo ya abonado.
En una situación de este tipo es muy poco inteligente coaccionar con la retroacción de la comisión o el impago del resto a abonar -eso es el chocolate del loro- lo más apropiado siempre es aumentar la comisión respecto a lo previamente pactado, sin coacciones ni amenazas, sino alegando que estas vacunas se deberían donar a la Organización Mundial de la Salud y exponerlo como un gesto altruista y extraordinariamente solidario. Se contabilizaría como entrega a cuenta que se descontaría del fondo que cada país destina al desarrollo para los países pobres.
Así todos contentos:
- Las farmaceúticas recibirán el pago de las vacunas. Además invertirán algún dinero en cada país para el desarrollo de una industria local de laboratorios dedicados a la investigación y desarrollo de vacunas -negocio harto lucrativo-, con sus respectivas plantas de fabricación, que además generarán algunos nuevos puestos de trabajo...ya que esta pandemia es tan sólo una más de las que se desarrollarán. Y si no, al tiempo.
- Los políticos y técnicos responsables de los infortunados contratos "pillarán más cacho" y mostrarán su cara más amable yendo de progresistas y solidarios.
- La OMS aumentará su presupuesto, su número de empleados, sus dependencias, etc. al tener que almacenar el ingente número de vacunas que recibirán gratis.
- La población de los países "paganos" se evitará el riesgo de muerte que supone la inyección de esa porquería de cóctel vírico.
Y como la OMS no tendrá preparados programas para su aplicación en los países pobres, pues las vacunas ineluctablemente caducarán y no podrán ser utilizadas. Cuando ello acaezca, se crearán nuevos puestos de trabajo para su destrucción: con contratas archimillonarias para la construcción de nuevos hornos crematorios, personal especializado en la manipulación de material biológico peligroso, etc...