El anterior post sobre ETFs ha originado algunos comentarios en torno a algo que me parecía obvio, pero que probablemente no lo es, la inadecuación del Ibex como instrumento de inversión.
La virtud principal de los ETFs es que permiten una diversificación a muy bajo coste, tanto monetario como de oportunidad. La diversificación es vital para una adecuada gestión del riesgo.
A la hora de abordar estos temas hay mucho enfoque académico. El enfoque académico sobre los ETF tiende a “mundializar” la exposición en bolsa, invitando a invertir en multitud de índices lo más amplios posible. En el mundo ideal de la teoría, inobjetable. En el mundo real dista mucho de ser una buena idea.
Nuestra estrategia de diversificación puede fallar
La exposición al Ibex como núcleo de cartera es un ejemplo paradigmático del error 1. Leer más
Un fondo de inversión que se compra o vende en el mercado de acciones en vez de suscribirse o reembolsarse. Compramos acciones del fondo en vez de participaciones.
El objetivo de los ETF es:
1) obtener el rendimiento de algún índice,
2) con la liquidez y transparencia que proporciona su cotización en el mercado,
3) con los menores costes y la máxima exactitud posible.
Ni más o menos.
El índice puede ser de acciones, renta fija, divisas, materias primas o cualquier otro tipo de activo.
En teoría no tiene por qué ser un índice, puede ser una cesta de valores, pero en la práctica se usan índices elaborados por alguna institución externa al gestor del fondo, cuyo rendimiento es de dominio público y puede contrastarse con el del ETF. Leer más
Al llegar a esta compañía, puse una sola condición: que todos los empleados tuvieran la oportunidad de poseer opciones sobre acciones, como yo, y al mismo precio que yo. Pongo la mano en el fuego: en el años 2006 y en 2007, van a duplicar su sueldo, pues sus acciones van a subir.
La publicación del primer post ha tenido su correspondiente interactividad con los lectores a través de sus ideas, opiniones y solicitud de información.
Para responder adecuadamente prefiero hacerlo en un post por razones de extensión y visibilidad.
Pues éste es el que decía que su jefe no era el cliente, sino el accionista... y él mismo es el mayor accionista. ¿Significa eso que estaba en una situación tan desesperada, que esto era lo mejor que podía hacer para el accionista? Suena como si la alternativa fuera la quiebra... Leer más
A finales de 2006 me pidieron que hiciera un estudio sobre Jazztel. El resultado está plasmado en un documento bastante extenso, por lo que he preferido publicarlo como pdf adjunto, ya que el formato blog se presta muy a poco a los grandes volúmenes de texto.
La verdad es que soy bastante escéptico sobre la utilidad de hacer estudios en profundidad de cualquier empresa por las razones que expongo, tanto a continuación, como en la primera página del documento. Por ello mi idea inicial era aplicar el enfoque que sigo normalmente al estudiar una acción concreta. Enfoque consistente, por un lado, en una aproximación a sus principales magnitudes en busca de unas referencias que nos van a permitir fijar un precio de entrada y su seguimiento posterior. Y por otro, un análisis cualitativo e intuitivo para determinar las oportunidades y riesgos que no estén recogidos de manera clara en los números. Leer más
Tras la presentación, a cargo de Juan Such, inicio la charla señalando la contradicción entre la visión “oficial” de la inversión a largo plazo y la visión real, bastante peyorativa, que hay entre la mayoría de los participantes en el mundo de los mercados financieros.
El desprecio al largo plazo no es sólo del pequeño inversor, en donde podría entenderse como una consecuencia de la falta de cultura financiera, sino también se da de manera generalizada entre los profesionales del sector, al margen de lo que digan sus discursos teóricos.
La mala imagen del largo plazo se debe a dos razones.
Una es la visión de la “inversión” (con comillas) como una especulación fallida, algo que nada tiene que ver con la inversión (sin comillas) presentada en la charla.
Otra, más de fondo, es la supuesta mediocridad de los rendimientos de la inversión a largo plazo. El refutar de manera razonada esta idea constituye todo el meollo de la charla, como iremos viendo. Pero con carácter previo al discurso racional y documentado, propongo una visión metafórica, la fábula del mendigo, que nos permite acceder de manera intuitiva a la idea transmitida. Leer más
Autodidacta que ha alcanzado el éxito en sus estrategias de inversión, hasta el punto de alcanzar su independencia financiera.