El escenario base: negativo, pero temporalEl primer escenario que plantea el BCE es el que ahora considera más probable, y que ha servido como base para confirmar las estimaciones de inflación y de PIB que ha publicado en la reunión de este jueves. El análisis de los equipos de trabajo del banco central asume un precio del petróleo que se moverá, de media, en 90 dólares en el caso del Brent durante el segundo trimestre de 2026, y este precio sería el más alto que alcanzaría el barril en esta crisis, ya que, según esta proposición, el precio del crudo iría bajando poco a poco en los siguientes trimestres.Este marco también implica un precio del gas en Europa de 50 euros por MW/h, que también irá moderándose con el paso de los trimestres. Este es el análisis que lleva al banco central a cifrar en un 2,6% la inflación media en 2026, y en el 2% para 2027. De cumplirse, sería un alivio para el BCE, que vería cómo, el año que viene, la inflación estaría de nuevo en su objetivo, y la guerra de Irán probablemente quedaría como un bache temporal para la política monetaria de la zona euro. El BCE hace públicas sus peores pesadillas: un barril de petróleo en 150 dólares y la inflación casi en el 5% el año que viene Sin embargo, incluso en este caso, el menos malo que plantea el banco central para la zona euro, la economía sufriría, si se compara con las estimaciones que había antes de que empezase el conflicto: "Según este análisis, se espera un repunte de la inflación que reducirá el poder adquisitivo, el gasto en consumo y, en consecuencia, el crecimiento del PIB, especialmente a corto plazo", explica el BCE en su informe.Respeto a las previsiones de diciembre, las estimaciones de actividad económica han sufrido un recorte destacable con este marco como referencia: desde el 1,2% de ritmo de crecimiento que esperaban entonces para 2026, ahora esperan un 0,9%. Para 2027 la previsión se recorta una décima, desde el 1,4%, hasta el 1,3%, mientras que para 2028 se queda invariable, en el 1,4%. "Con la condición de que haya una reducción rápida en los precios de la energía y de la incertidumbre, este frenazo se espera que sea temporal. A medio plazo, la demanda doméstica debería seguir siendo el principal motor del crecimiento de la eurozona, impulsado por un mercado laboral sólido y un gasto gubernamental en infraestructuras y defensa, especialmente en Alemania", explica el BCE.