Información de Alan greenspan

Alan Greenspan ha sido el único presidente de la Reserva Federal, que ha centrado toda su atención en los mercados financieros, como termómetro general de la economía, evitando las situaciones de crisis y pánico que se viven en las bolsas constantemente, produciéndose con ello un colapso en la canalización del sistema financiero, algo que debe evitar todo presidente de un Banco Central.

La premisa fundamental en la que se basa Alan Greenspan es dudar de todo, para él la verdad absoluta no existe, todo debe medirse en términos de probabilidad y como buen amante de las matemáticas que es, ejercita su mente con ecuaciones diferenciales siempre que su agenda se lo permite, sobre todo para comprobar su agilidad mental. A lo largo de su mandato ha realizado un excelente trabajo en lo que respecta a política de tipos de interés, ganándose un merecido respeto por muchos economistas y dirigentes políticos, además de un trato exquisito por parte de los medios de comunicación que constantemente nos bombardean con titulares como estos:

“El nuevo mundo de Alan Greenspan”
Business Week

“¿Quién necesita a Dios si tenemos a Alan Greenspan?”
New York Times
 

¿Quién es Alan Greenspan?

Alan Greenspan nació en el año 1926 en Nueva York, hijo de Rose y Herbert Greenspan, ambos judíos, se divorciaron cuando Alan tenía tres años, lo que obligó a éste a trasladarse con su madre y sus abuelos al distrito de Washington Heights en Manhattan. Todo esto repercutió en el pequeño Alan, incrementando su capacidad de sacrificio, lo que le llevó a apasionarse por el Béisbol, convirtiéndose en todo un experto, llegando incluso a soñar en convertirse en un jugador profesional.

Su madre trabajaba como vendedora en una tienda de muebles y su padre ejercía como analista de bolsa, incluso publicó un libro titulado “Recovery Ahead” (Nos espera la recuperación), prediciendo que el “New Deal”, produciría una recuperación económica y bursátil al año siguiente. Herbert Greenspan era partidario de las teorías Keynesianas, defendía que el gasto público podía reactivar la economía. La predicción del padre de Alan surtió su efecto en el año 1936, pero al año siguiente los mercados se hundieron literalmente. Tomando un ejemplar de su obra, escribió de su puño y letra una dedicatoria para su hijo que decía así:

“Que éste no sea si no un esfuerzo inicial, pensando constantemente en ti, que se diversifique en una interminable cadena de esfuerzos similares para que, en tu madurez, puedas volver la vista atrás e intentar interpretar los razonamientos que se esconden detrás de estas predicciones lógicas, y empezar un trabajo similar por tu cuenta. Tu Padre”.

Greenspan asistió al Instituto George Washington en la calle 192 Oeste, le encantaban las matemáticas, aunque era mediocre en el resto de asignaturas, también era amante de la música, y después de graduarse a ingresó en la escuela de música Juilliard, donde estudió clarinete y piano. Después de dos años en dicha escuela, abandonó sus estudios y se unió a la Henry Jerome Band, una Bing Band al estilo de los años cuarenta con cierto renombre por la calidad de sus actuaciones.

Como muchos de sus compañeros, pensó en convertirse en director de orquesta, pero no le terminó de convencer esa idea ya que, por increíble que parezca, no se veía delante de un grupo de gente dirigiendo. También compuso algunas piezas musicales para piano, que en realidad nunca llegaron a ninguna parte. Durante su época con la banda, Alan Greenspan redescubrió su talento con los números. Mientras otros jóvenes músicos bebían, tomaban drogas y trasnochaban, él leía libros de economía y de negocios, para después convertirse en el contable de la banda. Después de un año de gira, ingresó en la universidad de Nueva York para estudiar economía. Se licenció con Summa Cum Laude en 1948 y realizó también un Master en economía en la misma universidad en el año 1950.

Después de cursar el Master, Alan inició el doctorado en economía, en la universidad de Columbia, universidad donde impartía clases Benjamín Graham y donde asistió como alumno el mismísimo Warren Buffet. Allí fue influenciado fuertemente por las ideas de Arthur Burns, basadas en su oposición fiel al déficit presupuestario como causante de la inflación. Greenspan dejó el doctorado para trabajar en la National Industrial Conference Board, una asociación de investigación, donde trabajó como analista de la industria del acero. En 1952 se casó con la pintora, Joan Mitchell, y al cabo de un año se dieron cuenta que eran totalmente incompatibles, por lo que se separaron.

Cuando Alan tenía 27 años fundó con un amigo, Townsend–Greenspan, empresa de consultoría. En 1957 pronosticó, tras un concienzudo análisis, una drástica reducción en la producción del acero para el año 1958, predicción que se cumplió a la perfección sufriendo ésta en ese mismo año una reducción del 20%.

Después de crear la empresa Townsend–Greenspan, la habilidad de Alan con los números y los datos pronto le llevó a aconsejar a los altos ejecutivos de grandes empresas. En 1968, se convirtió en consejero de política económica del candidato Richard Nixon, donde pudo comprobar la diferencia de personalidad de Richard cuando estaba cara al público, donde se mostraba amable, y el obsceno lenguaje y mal genio que mostraba en privado. En verano de 1974 Nixon pide a Alan que se pusiera al mando del Consejo de Asesores Económicos, puesto que acepta tras mucha meditación. Pero ese mismo año se produce la dimisión de Nixon y asume la presidencia Gerald Ford, conservando a pesar de ello su puesto y estableciendo una vez más una muy buena relación con Gerald, siendo la cordialidad y amabilidad una de las características que atesora Alan Greenspan.

En 1984 comenzaba a reinar un ambiente perturbado en la FED, por aquel entonces presidida por Paul Volker demócrata declarado y nombrado en el cargo en el año 1979 por el presidente también demócrata Jimmy Carter. Paul fue reelegido en su cargo por el republicano Ronald Reegan quien por aquella época estaba preparando su reelección como presidente y estaba diseñando su campaña electoral donde se recogía una bajada de tipos, para ganarse la confianza de Wall Street, a pesar de las reticencias del presidente de la Fed.
 

El reinado de Greenspan en la FED

Tras tres años conflictivos, Paul Volker decide no presentarse a su reelección como presidente de la Fed y Reegan y su equipo buscan a alguien de confianza que también fuese republicano. El 1 de Junio de 1987, cuando Greenspan se encontraba en el traumatólogo por una lesión de espalda, un individuo se acercó y le dijo en un tono irónico: “el presidente de los Estados Unidos quiere hablar con usted”, y Ronald Reegan le comunicó su deseo de nombrarle presidente de la Fed, algo que no dudo en contestar afirmativamente, para ser aceptado en el cargo por el senado el 3 de Agosto de ese mismo año, cuando Greenspan contaba con 61 años de edad.

Al poco tiempo de ser nombrado presidente de la Fed, más concretamente el 19 de Octubre de 1987, la bolsa americana sufre una de las mayores caídas de la historia, con un descenso en el mismo día de más de un 20%, el mayor desplome jamás visto en Wall Street, mayor que el vivido en octubre de 1929, donde el mercado se desplomó un 11.7%. Aquello representaba un disparo en pleno corazón financiero, por lo que tenían que amortiguarlo de la mejor forma posible, para asegurar los cobros y los pagos y evitar la quiebra del sistema financiero, por lo que Greenspan se vio obligado a compadecer en los medios de comunicación pronunciando la siguiente frase:

“La Reserva Federal, de acuerdo con sus responsabilidades como banco central de la nación, ha afirmado hoy su disponibilidad para servir como fuente de liquidez con el fin de apoyar el sistema económico financiero.”
Unos días mas tarde se produce lo que nadie esperaba, la recuperación del mercado de valores, apareciendo en prensa titulares como este: “ÉXITO EN LA PRUEBA: el nuevo presidente de la Fed consigue la aprobación general por su forma de manejar la crisis”.

La primera ocasión que redujo los tipos de interés, una vez acabada la rueda de prensa, acudió a su despacho y quedo sorprendido, ya que tras su anuncio, los mercados se movían con gran fuerza, fue aquí cuando se dio cuenta de la importancia que supondrían sus decisiones en el panorama económico financiero internacional. El 2 de Agosto de 1990, el presidente Sadam Hussein invadió Kuwait y comenzaban a sonar los tambores de guerra, el precio del petróleo se elevaba y la economía americana atravesaba un mal momento encauzándose hacia una inevitable recesión. Greenspan ya realizaba cálculos sobre el gasto que supondría aquella guerra, comunicándoselo al consejo económico del presidente George Bush, viéndose casi de forma obligada a reducir el gasto público y elevar los impuestos, todo lo contrario a lo que predicaba en su campaña electoral.

Ese mismo año tuvo que reducir la tasa del mercado interbancario para sacar adelante a bancos que por aquel entonces estaban en la absoluta quiebra como el Citybank, debido a una crisis en la concesión de préstamos para el mercado inmobiliario latinoamericano, consiguiendo con ello la recuperación, una vez más, del sistema financiero.

El 3 de Noviembre de 1993 el gobernador de Arkansas Bill Clinton, derrotó a George Bush, con sólo el 43% del voto popular y se convirtió en el nuevo presidente de los Estados Unidos. Aquello preocupó a Alan, ya que se trataba de un presidente demócrata y pensó que dada su condición de republicano, las fricciones entre ambos estaban más que aseguradas. Pero cuando el presidente electo Clinton invitó a Greenspan a visitarle en Little Rock, Alan se sintió bastante cautivado por el nuevo y joven líder, ya que le dedicaba toda su atención, como si no tuviera otra preocupación en el mundo y su tiempo fuese ilimitado.

Los consejos que una y otra vez proporcionaba el presidente de la Fed a Clinton, surgieron efecto en la política económica de la casa blanca, aprobando el senado el recorte del gasto público que tanto temía Alan, ya que según él, era el causante de la inflación que constantemente sufren las economías.
Pero la situación que Alan pronosticó en un primer momento no se hizo esperar y a la vuelta de unos años Bill Clinton nombra a dos nuevos demócratas como miembros del FOMC, que era el órgano encargado de decidir las subidas o bajadas de tipos de interés en la economía, de forma consensuada con el resto de miembros, para lograr con ello más presión y mantener unos tipos bajos para lograr un mayor crecimiento económico que favoreciese a su actual legislatura. Pero las intenciones de Clinton no dieron sus frutos, ya que los razonamientos de Alan eran más que cautivadores para el resto de miembros del comité, aunque en algunas ocasiones, había que admitir, que si incomodaban a Greenspan.

A comienzos de 1995, México sufre una de sus mayores crisis financieras jamás vista, debido a una mala política monetaria de sus dirigentes durante el año anterior, elevando de forma exagerada los tipos de interés, colapsando de esa forma el sistema financiero, lo que llevo a sus líderes a devaluar el peso para reactivar la economía, perdiendo valor la totalidad de las inversiones llevadas a cabo por capital extranjero y encendiendo la mecha de una posible reacción en cadena del resto de economías emergentes, de las que dependía Estados Unidos, repercutiendo negativamente en el crecimiento económico de la nación.
Dada la importancia de este acontecimiento, Greenspan y parte del equipo del Tesoro Público, se reunieron para abordar el asunto y preparar una serie de medidas económicas que sacasen a México de tal situación, decidiendo hacer uso del Fondo de Estabilización de Cambios, creado hace más de 60 años, a pesar de la oposición de parte del senado y enviando 12.500 millones de dólares a la nación afectada, logrando posteriormente una recuperación de su economía y devolviendo la totalidad del principal con sus intereses. Una vez más, Alan demostraba sus magníficas dotes de economista, analizando minuciosamente la situación para posteriormente emitir una acertada resolución al problema.

Bill Clinton renueva el cargo de Alan en Febrero de 1996 por otros cuatro años más, valorando las buenas actuaciones del presidente de la Fed, que habían impulsado positivamente la economía americana gracias a una excelente política de tipos y unos maravillosos consejos económicos, evitando una posible recesión. Este mismo año, había aceptado ir a recoger el premio Francis Boyer, y durante su discurso pronunció la expresión que todavía hoy muchos utilizamos y nos acordamos de ella: “En los mercados se está produciendo una exhuberancia irracional.” Después del discurso, los mercados de Japón, que todavía seguían abiertos, empezaron a caer en picado. Al día siguiente el Dow cayó 145 puntos en la primera media hora de tráfico, pero remontó, y acabó el día sólo a 55 puntos por debajo.

En Marzo de 1997 Alan Greenspan se casa con Andrea Mitchell, veinte años más joven que él, que por aquel entonces trabajaba de reportera en la NBC. Se habían conocido por medio de la música, ella tocaba muy bien el violín cuando era niña y ambos eran amantes de las melodías barrocas.
 

La actitud de Greenspan ante las crisis financieras

A finales de 1997 Greenspan emitió unos mensajes públicos contradictorios acerca de los tipos de interés, la economía y la bolsa, que reflejaban en parte su propia incertidumbre, debido principalmente al deterioro de la situación internacional, especialmente en Korea que estaba atravesando su peor crisis, con el temor que se contagiase a otras economías como más tarde ocurrió en Agosto de 1998 con la devaluación de la moneda rusa, que dado el grado de globalización de las economías, se traspasó a otros países como Japón y como no, Estados Unidos. El 8 de Octubre de 1997 sin conocer Alan todavía las repercusiones que la crisis Koreana iba a tener en un futuro, en unas declaraciones ante el Comité de Presupuestos del Congreso, declaró:

“La economía ha seguido un camino insostenible. Está claro que sería poco realista buscar una continuación de las ganancias del mercado de valores con la misma magnitud de las que se han registrado en los dos últimos años”.

Tres semanas después, el lunes 27 de Octubre, el Dow cayó la friolera de 554 puntos, la mayor bajada jamás visto en los mercados. Además el siguiente año tampoco fue espléndido, debido al efecto dominó que sufrieron las economías, desde que Korea inició su crisis financiera, produciéndose continuamente un número incontable de devaluaciones de divisas repercutiendo negativamente en las inversiones extranjeras y como no, en los mercados bursátiles. En Septiembre de 1998 el fondo de cobertura (Hegde Fund) LTCM (Long Term Capital Management), dirigido por dos premiso Nobel de Economía y docenas de doctores, que basaban sus inversiones en complicadas fórmulas matemáticas, identificando las discrepancias temporales en los precios en varios mercados mundiales y apostar a que esas discrepancias podrían converger en normas históricas, atravesaba por serios problemas.
La quiebra de Rusia contribuyó a que los precios de los bonos se apartaran de las normas con las que contaba la LTCM, lo que le llevó a perder la mitad de su capital, situación que obligó a la Fed de Nueva York a intervenir, para encontrar el capital necesario y sacar a flote a la LTCM. Por lo tanto, la tarea de la Fed de Nueva York en aquel momento era la de buscar interesados en aportar aquellas tremendas pérdidas o compradores interesados en la empresa, poniéndose en contacto con el mismísimo Warren Buffet, que ese mismo día estaba con Bill Gates en Montana, paseando por el parque nacional, quien expresó su gran interés de compra de la sociedad aunque posteriormente los presidentes de la LTCM se opusieron radicalmente a vender parte de la sociedad, por lo que ya sólo cabía la posibilidad de inyectar capital procedente de los bancos y sociedades de inversión que eran los que estaban directamente implicados en el asunto y quienes más tenían que perder, en caso de que se produjese el colapso del sistema financiero con unas pérdidas potenciales de 20.000 millones de dólares.

Dada la importancia del asunto, se reunieron en la sede central de la Fed, con Greenspan y otros dirigentes de la Reserva Federal al frente de aquella reunión, junto a 16 miembros de entidades como Merrill Lynch, Goldman Sachs o Salomon Smith, para resolver el problema y poner los 4.000 millones que la LTCM necesitaba para salir de aquella situación. Al final de la reunión se llegó a un acuerdo y las entidades accedieron aportar la cantidad solicitada, solucionando lo que podía haber sido algo similar a lo que ocurrió en Octubre de 1987. A pesar de la importancia del escándalo, la nación a penas se percato de absolutamente nada, ya que por aquel entonces lo que realmente atraía la atención de los americanos, era el caso de Bill Clinton y Mónica Lewinsky.

El 4 de Enero del año 2000, la Casa Blanca anuncia la confirmación una vez más del cargo de Alan Greenspan, como presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos, cuando éste contaba con 73 años, cargo que recibió y acepto muy gustosamente. Durante la era Clinton la economía americana había sufrido uno de sus momentos más brillante con una expansión del ciclo económico que anteriormente dominaba a las economías, batiendo con ello todo un record en las cifras del producto interior bruto, con una inflación más que controlada y unas cifras de desempleo envidiables por cualquier nación.

Después de alcanzar los mercados sus máximos históricos y sufrir la fiebre de las empresas punto com, se produce una debacle en las bolsas internacionales, lo que le obliga a Alan a bajar las tasas de tipos de interés durante dos años consecutivos durante once veces seguidas. Además las cifras de PIB también se reducen, aunque también es verdad que venían de crecer unas tasas nunca jamás vistas y lo que apuntaba a una recesión al más puro estilo de los años 30 se quedo en pequeñas reducciones de las tasas de crecimiento.

En el año 2001, George Bush es proclamado presidente de los estados Unidos y dada la excelente trayectoria de Alan al frente de la Reserva Federal, decide confirmar su cargo. Una vez más Greenspan se ganaba la confianza de otro presidente, convirtiéndose en el presidente de la Reserva Federal que más veces ha sido confirmado por presidentes diferentes tanto republicanos como demócratas.

Por Roberto Pérez
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