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Versos sueltos

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Versos sueltos
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#4953

Re: Versos sueltos

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   EL SUEÑO DE LA MUERTE O EL LUGAR DE LOS CUERPOS POÉTICOS

Esta noche, dijo, desde el ocaso, me cubrían con una mortaja negra en un lecho de cedro.
Me escanciaban vino azul mezclado con amargura.
EL CANTAR DE LAS HUESTES DE ÍGOR

Toda la noche escucho el llamamiento de la muerte, toda la noche escucho el canto de la muerte junto al río, toda la noche escucho la voz de la muerte que me llama.

Y tantos sueños unidos, tantas posesiones, tantas inmersiones, en mis posesiones de pequeña difunta en un jardín de ruinas y de lilas. Junto al río la muerte me llama. Desoladamente desgarrada en el corazón escucho el canto de la más pura alegría.

Y es verdad que he despertado en el lugar del amor porque al oír su canto dije: es el lugar del amor. Y es verdad que he despertado en el lugar del amor porque con una sonrisa de duelo yo oí su canto y me dije: es el lugar del amor (pero tembloroso pero fosforescente).

Y las danzas mecánicas de los muñecos antiguos y las desdichas heredadas y el agua veloz en círculos, por favor, no sientas miedo de decirlo: el agua veloz en círculos fugacísimos mientras en la orilla el gesto detenido de los brazos detenidos en un llamamiento al abrazo, en la nostalgia más pura, en el río, en la niebla, en el sol debilísimo filtrándose a través de la niebla.

Más desde adentro: el objeto sin nombre que nace y se pulveriza en el lugar en que el silencio pesa como barras de oro y el tiempo es un viento afilado que atraviesa una grieta y es esa su sola declaración. Hablo del lugar en que se hacen los cuerpos poéticos –como un cesta llena de cadáveres de niñas. Y es en ese lugar donde la muerte está sentada, viste un traje muy antiguo y pulsa un arpa en la orilla el río lúgubre, la muerte en un vestido rojo, la bella, la funesta, la espectral, la que toda la noche pulsó un arpa hasta que me adormecí dentro del sueño.


¿Qué hubo en el fondo del río? ¿Qué paisajes se hacían y deshacían detrás del paisaje en cuyo centro había un cuadro donde estaba pintada un bella dama que tañe un laúd y canta junto a un río? Detrás, a pocos pasos, veía el escenario de cenizas donde representé mi nacimiento. El nacer, que es un acto lúgubre, me causaba gracia. El humor corroía los bordes reales de mi cuerpo de modo que pronto fui una figura fosforescente: el iris de un ojo lila tornasolado; una centelleante niña de papel plateado a medias ahogada dentro de un vaso de vino azul. Sin luz ni guía avanzaba por el camino de las metamorfosis. Un mundo subterráneo de criaturas de formas no acabadas, un lugar de gestación, un vivero de brazos, de troncos, de caras, y las manos de los muñecos suspendidas como hojas de los fríos árboles filosos aleteaban y resonaban movidas por el viento, y los troncos sin cabeza vestidos de colores tan alegres danzaban rondas infantiles junto a un ataúd lleno de cabezas de locos que aullaban como lobos, y mi cabeza, de súbito, parece querer salirse ahora por mi útero como si los cuerpos poéticos forcejearan por irrumpir en la realidad, nacer a ella, y hay alguien en mi garganta, alguien que se estuvo gestando en soledad, y yo, no acabada, ardiente por nacer, me abro, se me abre, va a venir, voy a venir. El cuerpo poético, el heredado, el no filtrado por el sol de la lúgubre mañana, un grito, una llamada, una llamarada, un llamamiento. Sí. Quiero ver el fondo del río, quiero ver si aquello se abre, si irrumpe y florece del lado de aquí, y vendrá o no vendrá pero siento que está forcejeando, y quizás y tal vez solamente la muerte.

La muerte es una palabra.

La palabra es una cosa, la muerte es una cosa, es un cuerpo poético que alienta en el lugar de mi nacimiento.

Nunca de este modo lograrás circundarlo. Habla, pero sobre el escenario de cenizas; habla, pero desde el fondo del río donde está la muerte cantando. Y la muerte es ella, me lo dijo el sueño, me lo dijo la canción de la reina. La muerte de cabellos del color del cuervo, vestida de rojo, blandiendo en sus manos funestas un laúd y huesos de pájaro para golpear en mi tumba, se alejó cantando y contemplada de atrás parecía una vieja mendiga y los niños le arrojaban piedras.

Cantaba en la mañana de niebla apenas filtrada por el sol, la mañana del nacimiento, y yo caminaría con una antorcha en la mano por todos los desiertos de ete mundo y aún muerta te seguiría buscando, amor mío perdido, y el canto de la muerte se desplegó en el término de una sola mañana, y cantaba, y cantaba.

También cantó en la vieja taberna cercana del puerto. Había un payaso adolescente y yo le dije que en mis poemas la muerte era mi amante y amante era la muerte y él dijo: tus poemas dicen la justa verdad. Yo tenía dieciséis años y no tenía otro remedio que buscar el amor absoluto. Y fue en la taberna del puerto que cantó la canción.

Escribo con los ojos cerrados, escribo con los ojos abiertos: que se desmorone el muro, que se vuelva río el muro.

La muerte azul, la muerte verde, la muerte roja, la muerte lila, en las visiones del nacimiento.

El traje azul y plata fosforescente de la plañidera en la noche medieval de toda muerte mía.

La muerte está cantando junto al río.

Y fue en la taberna del puerto que cantó la canción de la muerte.

Me voy a morir, me dijo, me voy a morir.

Al alba venid, buen amigo, al alba venid.

Nos hemos reconocido, nos hemos desaparecido, amigo el que yo más quería.

Yo, asistiendo a mi nacimiento. Yo, a mi muerte.

Y yo caminaría por todos los desiertos de este mundo y aún muerta te seguiría buscando, a ti, que fuiste el lugar del amor.

autógrafo
Alejandra Pizarnik

 

 

 

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#4954

Re: Versos sueltos

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  AL DEJAR EL COLEGIO
Para una señorita. En una distribución de premios

Ciencia, venero de saber constante,
del Mártir-Redentor fúlgida palma.
Pitonisa de trípode brillante,
Tabor de luz que transfigura el alma.

Reina que todo sin luchar conquista,
maná del alma que entre luz desciende,
estanque de Siloe que da la vista,
blanquísimo fanal que Dios enciende

vestal cuya pureza no se iguala,
que el fuego inspirador guardas con celo
y eres ¡oh Ciencia! de Jacob la scala
que al espíritu audaz remonta al cielo.

Lindo sol que las nubes tornasola,
arcángel de grandiosa omnipotencia;
eres de Dios espléndida aureola,
eres el mismo Dios: Dios es la Ciencia.

              *

Años hace que yo, niña ignorante,
vine a este centro para mí bendito,
la virtud siempre aquí tuve delante,
un génesis de luz aquí vi escrito.

Aquí de la virtud al soplo leve
sentí correr mi plácida existencia,
bajo las alas, blancas como nieve,
del ángel tutelar de la inocencia,

escuché de moral voces divinas
como de harpa eólica los preludios;
aquí corté mis rosas sin espinas,
entregada al placer de los estudios.

Aquí al albor de mágicos abriles
brilló feliz mi virginal estrella,
y feliz en mis juegos infantiles
resbaló de mi vida la edad bella.

Por eso devorando mi amargura
de este plantel a mi pesar me alejo:
tiernas amigas de la infancia pura
al deciros adiós, el alma os dejo.

Antonio Plaza Llamas

 

 

 

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#4955

Re: Versos sueltos

Jajajaa,

 

 

    FUÑO Y FURAÑO

A pesar de que doña Petra estaba constantemente de mal humor, sus dos hermosos gatos llamados Fuño y Furaño siempre habían sido muy buenos amigos y muy celebrados por su amable carácter. Pero un día Petronila, la hija de doña Petra, les echó un pedazo de carne, y parece que el mismo Lucifer se les metió en el cuerpo, pues armaron un zipizape tan furibundo que parecía que hubiera setenta gatos en aquel cuarto, y Petronila gritaba de miedo de que le tocasen algunos de esos araños y mordiscos. Doña Petra, que oyó esto, entró más rabiosa que los mismos combatientes, y arrojó a Fuño por una ventana, a Furaño por la otra, y el pedazo de carne en la chimenea. Dos amigos no deben pelear jamás, y un momento de enojo suele costar muy caro, como lo prueban Fuño y Furaño, que se quedaron sin amigo y sin casa, y sin probar el bocado que debieron partir entre los dos como gente decente.

autógrafo

Rafael Pombo

 

 

 

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#4956

Re: Versos sueltos

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      LA MÚSICA

Cuando soberbia el alma dio en el cielo
            Grito de rebelión,
Dios con un ceño la humilló iracundo,
Cegó sus ojos, y le dijo: «¡Al mundo,
            Ve a sufrir tu expiación!>

El alma entonces se deshizo en llanto
            Por la primera vez,
E hincándose al umbral del firmamento
Así con un tristísimo lamento
            Dijo al Eterno Juez;

«¡Señor! pues que al cegarme tu justicia
            He perdido, ¡ay de mí!
El sumo bien de tu visión de gloria...
¿No llevaré siquiera una memoria
            Del bien que poseí?»

Apiadado el Señor díjole entonces:
            «Tu padre al fin yo soy
Y ablandan mis enojos tu gemido:
Como un recuerdo de tu bien perdido
            La música te doy».

autógrafo

Rafael Pombo

 

 

 

 

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#4957

Re: Versos sueltos

¿?

 

 PLEGARIA AL ORGASMO

Ajeno a mis pensamientos 
huiste a un casto silencio

Hoy 
que sedienta mi sangre te busca 
ni a golpes ni a ruegos 
te insinúas

enajenado prosigues 
riguroso y oprimido y largamente oscuro 
como pasillo de convento desolado

Tú 
ángel de dura delicia 
apático orgasmo rebelde 
erizado temblor 
pólvora vulnerable

regresa a mí 
y aniquílame

autógrafo
Dina Posada

 

 

 

¿?

 

 

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#4958

Re: Versos sueltos

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  JARDÍN CERRADO

Para mirar mejor la noche,
estoy parado a orillas de mi vida.

¡Ay, cuánta estrella cautiva!

Para mirar mejor la noche,
estoy parado junto al agua dormida.

¡Ay, cuánta estrella cautiva!

Para mirar mejor la noche,
estoy parado a espaldas de la brisa.

¡Ay, cuánta estrella cautiva!

Para mirar mejor la noche,
estoy parado al pie de una sonrisa.

¡Ay, cuánta estrella cautiva!

¡Ay, cuánta estrella cautiva
en el fondo de mi herida!
¡Ay, cuánta estrella cautiva
coronando mi agonía!...)

Para mirar mejor la noche,
estoy soñando junto al agua dormida.

¡Ay, cuánta estrella en la orilla!... 

Para sentir mejor la noche
voy a arrancarle al surtidor su espina. 

¡Ay, cuánta estrella partida!

...............................................

(Mueve el silencio las ramas
Un jazmín cae sobre el agua...

¡Ay, cuánta estrella en mi alma!) 

Para mirar mejor la noche,
voy a dormirme a orillas de la Nada.

autógrafo

Emilio Prados

 

 

 

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#4959

Re: Versos sueltos

Me descolocas poetisa

 

 

TRÁNSITOS

¡Qué bien te siento bajar!
¡Qué despacio vas entrando,
caliente, viva, en mi cuerpo,
desde ti misma manando
igual que una fuente, ardiendo!
Contigo por ti has llegado
escondida bajo el viento,
—desnuda en él—, y en mis párpados
terminas, doble tu vuelo.
¡Qué caliente estás! Tu brazo
temblando arde ya en mi pecho.
Entera te has derramado
por mis ojos. Ya estás dentro
de mi carne, bajo el árbol
de mis pulsos, en su sombra
bajo el sueño:
¡Entera dentro del sueño!
¡Qué certera en mi descanso
dominas al fin tu reino!
...Pero yo me salvo, salto,
libre fuera de mí, escapo
por mi sangre, me liberto,
y a ti filtrándome mágico,
vuelvo a dejarte en el viento
otra vez sola, buscando
nueva prisión a tu cuerpo.

autógrafo

Emilio Prados

 

 

 

 

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#4960

Re: Versos sueltos

Voyme a cocinar, a ver qué sale con alguna de estas recetas o un mezclum revolutum de todas ellas, que suele ser lo que hago habitualmente...

 

 

La harina de garbanzos ha entrado definitivamente en mi vida. Ya tiene su propio bote hermético con etiqueta y todo, y me pongo nerviosa cuando empieza a escasear. Me gusta usarla para enriquecer masas o preparar recetas originales como unos  crackers o  tortitas de verduras. Hoy os enseño cómo hacer crêpes salados con harina de garbanzos, una receta muy nutritiva que además es vegana y sin gluten.

La mezcla básica es tan simple como combinar harina de garbanzos con agua. La proporción dependerá de lo que queramos preparar, y en este caso nos interesa una mezcla muy líquida. Me gusta añadir hierbas frescas o especias a la masa para darle más sabor y un poco de color, aunque la gracia de los crêpes es usarlos para rellenarlos con lo que nos apetezca. Es una buena alternativa a los  crêpes típicos para celebrar también la tradición la Candelaria.

Para 5 unidades

  • Harina de garbanzo 110 g
  • Agua 250 ml
  • Aceite de oliva virgen extra 15 ml
  • Sal 2 g
  • Cebollino o perejil al gusto
  • Pimienta negra molida 
  • Aguacate 1 
  • Cebolla morada 1 
  • Pimiento rojo dulce o picante1 
  • Levadura de cerveza 2 g

Dificultad: Fácil

  • Tiempo total15 m
  • Elaboración5 m
  • Cocción10 m
  • Reposo25 m

Disponer la harina de garbanzos en un cuenco, o mejor, en una jarra, y echar el agua. Añadir el aceite de oliva, la sal, el cebollino o la hierba que queramos bien picada y un golpe de pimienta negra. Mezclar muy bien con unas varillas hasta que no queden grumos, tapar con un paño limpio y dejar reposar unos 20-30 minutos.

Aprovechar mientras para preparar los ingredientes del relleno. Podéis usar lo que más os apetezca, aunque en mi caso he usado  aguacate maduro machacado, cebolla roja en juliana fina y un pimiento fresco picante. Mezclar el aguacate con el zumo de limón, algo de sal y la levadura en un cuenco. Disponer la cebolla en juliana en un cuenco con agua fría para que no sea tan fuerte. Cortar en rodajas finas el pimiento picante, desechando las semillas.

Calentar una buena sartén antiadherente a fuego alto. Cuando esté bien caliente, engrasar con aceite de oliva, bajar el fuego a potencia media y echar una porción de la masa. A mí me funciona bien echándola directamente con la jarra, en el centro, con la sartén caliente levantada y girándola para extender de forma natural la masa. Debe quedar bastante fina, ya que hacemos crêpes, no tortitas.

Cocinar cada lado un par de minutos, dando la vuelta con una espátula fina antiadherente, y retirar a un plato. Continuar hasta terminar con toda la masa, rellenar con los ingredientes preparados y servir.

Crêpes de harina de Garbanzo. Pasos

Me gusta preparar los crêpes de harina de garbanzos para cenar, dejando todo listo para solo tener que cocinarlos y montarlos poco antes de sentarnos a la mesa. La masa se puede guardar bien tapada en la nevera un par de días, y si nos sobra algún crêpe podemos envolverlo en plástico film, aunque tienden a secarse y se vuelven quebradizos.

 

 

 

 

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