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Versos sueltos

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Versos sueltos
Página
584 / 638
#4665

Re: Versos sueltos

¡¡Nieto se tenía que apellidar, genial, Nieto, genial!!

 

 

  SER HOMBRE

Ser hombre es competir con la amargura,
lidiar con la tristeza, abrirle brecha
a Dios desde la cruz hasta la fecha
de la muerte. Ser hombre es la postura

sabida y siempre nueva. ¿Hay quien acierte?
¿Hay quien lo haga mejor, quien la figura 
componga ante el silencio, ante la altura
de Dios? ¿Hay quien alegre se despierte

sabiéndose hombre, y hombre sin remedio,
amenazado siempre y siempre en medio
de esta contienda a muerte que es la vida?

¿Hay hombre frente al hombre que responda?
¿Hay quien escuche al hombre y no se esconda
para dar la pregunta por no oída?

autógrafo
José García Nieto

 

 

Y el que no lo haga, pues la viceversa, jajajaaa

 

 

 

¡¡Sed muy felices!!

 

 

 

 

 

Si un amigo es de verdad, su amistad perdura en el tiempo y con la distancia.

#4666

Re: Versos sueltos

.

        HIMNO AL MESÍAS

Baja otra vez al mundo,
¡Baja otra vez, Mesías!
De nuevo son los días
De tu alta vocación;
Y en su dolor profundo
La humanidad entera
El nuevo oriente espera
De un sol de redención.

Corrieron veinte edades
Desde el supremo día
Que en esa cruz te vía
Morir Jerusalén;
Y nuevas tempestades
Surgieron y bramaron,
De aquellas que asolaron
El primitivo Edén.

De aquellas que le ocultan
Al hombre su camino
Con ciego torbellino
De culpa y expiación;
De aquellas que sepultan
En hondos cautiverios
Cadáveres de imperios
Que fueron y no son.

Sereno está en la esfera
El sol del firmamento;
La tierra en su cimiento
Inconmovible está:
La blanca primavera
Con su gentil abrazo
Fecunda el gran regazo
Que flor y fruto da.

Mas ¡ay! que de las almas
El sol yace eclipsado:
Mas ¡ay! que ha vacilado
El polo de la fe;
Mas ¡ay! que ya tus palmas
Se vuelven at desierto
No crecen, no, en el huerto
Del que tu pueblo fue.

Tiniebla es ya la Europa:
Ella agotó la ciencia,
Maldijo su creencia,
Se apacentó con hiel;
Y rota ya la copa
En que su fe bebía,
Se alzaba y te decía:
«¡Señor! yo soy Luzbel».

Mas ¡ay! que contra el cielo
No tiene el hombre rayo,
Y en súbito desmayo
Cayó de ayer a hoy;
"Y en son de desconsuelo,
Y en llanto de impotencia,
Hoy dama en tu presencia:
«Señor, tu pueblo soy».

No es, no, la Roma atea
Que entre aras derrocadas
Despide a carcajadas
Los dioses que se van;
Es la que, humilde rea,
Baja a las catacumbas,
Y palpa entre las tumbas
Los tiempos que vendrán.

Todo, Señor, diciendo
Está los grandes días
De luto y agonías,
De muerte y orfandad;
Que, del pecado horrendo
Envuelta en el sudario,
Pasa por un Calvario
La ciega humanidad.

Baja ¡oh Señor! no en vano
Siglos y siglos vuelan;
Los siglos nos revelan
Con misteriosa luz
El infinito arcano
Y la virtud que encierra,
Trono de cielo y tierra
Tu sacrosanta cruz.

Toda la historia humana
¡Señor! está en tu nombre;
Tú fuiste Dios del hombre,
Dios de la humanidad.
Tu sangre soberana
Es su Calvario eterno;
Tu triunfo del infierno
Es su inmortalidad.

¿Quién dijo, Dios clemente,
Que tú no volverías,
Y a horribles gemonías,
Y a eterna perdición,
Condena a esta doliente
Raza del ser humano
Que espera de tu mano
Su nueva salvación?

Sí, tú vendrás. Vencidos
Serán con nuevo ejemplo
Los que del santo templo
Apartan a tu grey.
Vendrás y confundidos
Caerán con los ateos
Los nuevos fariseos
De la caduca ley.

¿Quién sabe si ahora mismo
Entre alaridos tantos
De tus profetas santos
La voz no suena ya?
Ven, saca del abismo
A un pueblo moribundo;
Luzbel ha vuelto al mundo
Y Dios ¿no volverá?

¡Señor! En tus juicios
La comprensión se abisma;
Mas es siempre la misma
Del Gólgota la voz.
Fatídicos auspicios
Resonarán en vano;
No es el destino humano
La humanidad sin Dios.

Ya pasarán los siglos
De la tremenda prueba;
¡Ya nacerás, luz nueva
De la futura edad!
Ya huiréis ¡negros vestiglos
De los antiguos días!
Ya volverás ¡Mesías!
En gloria y majestad.

autógrafo

Gabriel García Tassara

 

 

 

Bellísimo poema...

 

 

¡¡Sed muy felices!!
 

 

 

 

 

Si un amigo es de verdad, su amistad perdura en el tiempo y con la distancia.

#4667

Re: Versos sueltos

.

 ORIENTAL

Hermosísima sultana
de los jardines de Hiram,
sonrisa de la mañana,
por mirarte a la ventana
diera su reino un sultán;

Sus jardines orientales,
sus alfombras y pebetes,
ruiseñores y turpiales,
sus cachemiras y chales,
sus Zegríes y Zenetes;

Diera sus galas y flores,
sus esclavas y su harén,
sus sueños embriagadores
y la existencia de amores
prometida en el Edén.

Más, ¡ah!, maldice su oro,
y su pompa, y su esplendor:
no puede el monarca moro
pagar, con todo un tesoro,
una sonrisa de amor.

Por eso lanza su gente
en algara a la frontera,
por eso nubla su frente
y va buscando impaciente
una lanza que lo hiera.

Por eso el monarca moro
quiere morir con honor,
pues ha tornado a desdoro
que no alcance su tesoro
para pagarte su amor.

autógrafo

José Gautier Benítez

 

Si un amigo es de verdad, su amistad perdura en el tiempo y con la distancia.

#4668

Re: Versos sueltos

Es de todos sabidos que los ciruelos, así como los mandarinos, son bastante delicaditos...

 

 

 

 LAMENTO POR EL CIRUELO DE CAB CUNNINGHAM

cab cunningham tenía cincuenta años y un ciruelo
cuando descubrió la maldad
los ojos se le pusieron verdes la boca gris y azul alternativamente
daba señales como al empezar el día

eso no es todo:
del vientre le empezaron a subir vientos que lo hacían volar
y girar alrededor del planeta y de su casa
como un alma maldita o en pena que trabajara a todo tren

¡oh! cab cunningham no se hacía ninguna ilusión
con lágrimas secas regaba el ciruelo
que florecía de espaldas al asunto
peleando con los pájaros que lo venían a romper

eso daba música que cab cunningham escuchaba a la tarde a modo de consuelo
entre ciruelo y pájaros había una especie de tratado o misión
y prolongaban temores ruidos
miedos luchas elecciones furias

“¡oh cab!” solía decir cab
“he aquí que las casualidades que organizan tu cuerpo
son como los monos santos de Panini
caprichosos y verdaderos tristes”

decía cab cunningham y más
“oh carbono y nitrógeno detenidos por mí” decía
“¿oro serán ahora que termine? ¿adónde irán ustedes huesos
o carne sangre ojo perfil dientes que era?”

nunca se supo adónde fueron o
qué fue de la congoja de cab cunningham los viernes por la tarde
cuando era hermoso y parecía encenderse
bajo el cielo imparcial

pero se supo lo siguiente:
toda la biología atada por cab cunningham
crepitó libre cuando murió
y áhi el ciruelo se detuvo
nunca más trabajó con los pájaros
nunca más hizo ruido, ciruelito

autógrafo
Juan Gelman

 

 

 

 

¡¡Sed ciruelitos, digo felices, mucho, a más no poder!!

 

 

 

 

Si un amigo es de verdad, su amistad perdura en el tiempo y con la distancia.

#4669

Re: Versos sueltos

Como su número indica, hay varios cantos, quizá este me haya llamado la atención por lo que dice...

 

 

 

 CANTO IV

Lo que siento en mi sangre como un reloj de arena, 
cerca de algún retrato, del hilo y del salero; 
lo que escucho en mi sangre como un rumor del día, 
cuando una mariposa de la noche 
viene a besar la sombra de nuestro corazón; 
lo que escucho en mi sangre como acordes de luto, 
cuando todo se apaga y todo es un ayer, 
con rostros, con cenizas y manos en la sombra; 
lo que escucho en mi sangre como grano que cae 
en la penumbra de los aposentos, 
donde el espejo de hundida confidencia 
destruye vanamente las máscaras del hombre: 
lo que escucho en mi sangre como flautas del sol, 
cuando mis hijos danzan en torno a mi existencia 
como en una lejana colina de vendimias; 
cuando el pensamiento transforma mis secretos 
en abismos de yedras, 
y reclino mi frente sobre el vino nocturno; 
cuando siento mis pasos en la tierra, 
cuando digo: tierra, 
y sé que estoy aquí iluminándome, 
amándola y oyendo su mandato, que es el existir, 
en lo que desciende en secreto hacia mi muerte: 
rumor que me sostiene y me dibuja 
en mi retrato antiguo, 
con un halcón sobre el hombro, 
en la penumbra de tus olivares: 
marco de la conciencia, 
enigma de viejos muros, 
caída de la luz en la tristeza, 
heno en la tarde, nubes de soledad, 
higueras de la noche en forma de esqueletos, 
mirada hacia la sombra del jaguar. 
No somos habitantes de la luz. 
Hay lenguas de tinieblas y signos ardorosos 
danzando en torno nuestro. 
Se nos cae la mirada en anillos de luto, 
en juncales de miedo, en estrellas de plata. 
La frente va perdida, como ráfaga fría 
por la humedad nocturna de los espantapájaros. 
¿Cuando sale de ti mi oscuro andar? 
Atrás quedan abismos en que mis ojos caen. 
El hombre es de la noche que lo sigue, 
sueño que el sol defiende, 
paréntesis de incierta maravilla, 
imagen que derriba la tiniebla. 
Aún mi madre contempla tu retrato 
y en su cabello blanco se hace un lejano resplandor. 
Aquí en la tierra estoy, aquí en la tierra, 
y en tu muerte, disperso en mis sentidos. 
Y persisten los ojos, las brasas del peligro. 
Y el hábito de andar por los sonidos, 
por la humedad, la risa, las tinieblas, 
donde las lumbres danzan 
como reminiscencias de muertes familiares. 
Y todo avanza en mí y todo cae, y todo es un rumor, 
un acercarse y amar, y un sufrir por lo amado, 
y un llevarlo todo al sueño 
y hacer de la tierra un sueño. 
Y es lo que viene ardiendo, sonando como un trueno 
sobre un niño, 
desde tu vida dura, desde tu muerte sola, 
tu muerte semejante a una llanura, 
donde curva la noche su lentitud de estrellas, 
con un rumor de cascos, de piedras, de esqueletos, 
con guitarras caídas junto al corazón, 
con una copla del diablo, 
con el azufre del Tirano Aguirre 
danzando en las colinas 
y lejanos relámpagos antiguos 
en un denso horizonte con sombras de diluvio, 
y el viento que resuena sobre el sordo tambor 
de la tierra caliente, 
del agua del caimán y el venenoso diente. 
Padre mío, padre de mi huracán. Y de mi poesía.

autógrafo
Vicente Gerbasi

 

 

¡¡Sed muy felices!!

 

 

 

 

 

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#4670

Re: Versos sueltos

Y conozco a sus descendientes...

 

 

 

 NO VOLVERÉ A SER JOVEN

Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
—como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
—envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.

autógrafo

Jaime Gil de Biedma

 

 

 

¡¡Sed muy felices!!

 

 

Hasta que llegue la hora...

 

 

 

 

Si un amigo es de verdad, su amistad perdura en el tiempo y con la distancia.

#4671

Re: Versos sueltos

Toda la razón, tiene toda la razón...

 

 

 

 

    CONTRA JAIME GIL DE BIEDMA

De qué sirve, quisiera yo saber, cambiar de piso, 
dejar atrás un sótano más negro 
que mi reputación —y ya es decir—, 
poner visillos blancos 
y tomar criada, 
renunciar a la vida de bohemio, 
si vienes luego tú, pelmazo, 
embarazoso huésped, memo vestido con mis trajes, 
zángano de colemena, inútil, cacaseno, 
con tus manos lavadas, 
a comer en mi plato y a ensuciar la casa?

Te acompañan las barras de los bares 
últimos de la noche, los chulos, las floristas, 
las calles muertas de la madrugada 
y los ascensores de luz amarilla 
cuando llegas, borracho, 
y te paras a verte en el espejo 
la cara destruida, 
con ojos todavía violentos 
que no quieres cerrar. Y si te increpo, 
te ríes, me recuerdas el pasado 
y dices que envejezco.

Podría recordarte que ya no tienes gracia. 
Que tu estilo casual y que tu desenfado 
resultan truculentos 
cuando se tienen más de treinta años, 
y que tu encantadora 
sonrisa de muchacho soñoliento 
—seguro de gustar— es un resto penoso, 
un intento patético. 
Mientras que tú me miras con tus ojos 
de verdadero huérfano, y me lloras 
y me prometes ya no hacerlo.

Si no fueses tan puta! 
Y si yo supiese, hace ya tiempo, 
que tú eres fuerte cuando yo soy débil 
y que eres débil cuando me enfurezco... 
De tus regresos guardo una impresión confusa 
de pánico, de pena y descontento, 
y la desesperanza 
y la impaciencia y el resentimiento 
de volver a sufrir, otra vez más, 
la humillación imperdonable 
de la excesiva intimidad.

A duras penas te llevaré a la cama, 
como quien va al infierno 
para dormir contigo. 
Muriendo a cada paso de impotencia, 
tropezando con muebles 
a tientas, cruzaremos el piso 
torpemente abrazados, vacilando 
de alcohol y de sollozos reprimidos. 
Oh innoble servidumbre de amar seres humanos, 
y la más innoble 
que es amarse a sí mismo!

autógrafo

Jaime Gil de Biedma

 

 

 

¡¡Sed muy felices!!

 

 

Como para traer más libros, jajajaaaa

 

 

 

 

 

 

 

Si un amigo es de verdad, su amistad perdura en el tiempo y con la distancia.

#4672

Re: Versos sueltos

¡Sorpresa! A este yo le recordaba con otro castellano, más antiguo...

 

 

 CANCIÓN

En el campo venturoso,
Donde con clara corriente
Guadalaviar hermoso
Dejando el suelo abundoso
Da tributo al mar potente;

Galatea, desdeñosa
Del dolor que a Licio daña,
Iba alegre y bulliciosa
Por la ribera arenosa
Que el mar con sus ondas baña,

Entre la arena cogiendo
Conchas y piedras pintadas,
Muchos cantares diciendo
Con el son del ronco estruendo
De las ondas alteradas:

Junto el agua se ponía,
Y las ondas aguardaba,
Y en verlas llegar huía;
Pero a veces no podía
Y el blanco pie se mojaba.

Licio, al cual en sufrimiento
Amador ninguno iguala,
Suspendió allí su tormento
Mientras miraba el contento
De su pulida zagala.

Mas cotejando su mal
Con el gozo que ella había
El fatigado zagal
Con voz amarga y mortal
De esta manera decía:

Ninfa hermosa, no te vea
Jugar con el mar horrendo;
Y aunque más placer te sea,
Huye del mar, Galatea,
Como estás de Licio huyendo.

Deja ahora de jugar,
Que me es dolor importuno:
No me hagas más penar,
Que en verte cerca del mar
Tengo celos de Neptuno.

Causa mi triste cuidado
Que a mi pensamiento crea:
Porque ya está averiguado
Que si no es tu enamorado
Lo será cuando te vea.

Y está cierto, porque amor
Sabe desde que me hirió,
Que para pena mayor
Me falta un competidor
Más poderoso que yo.

Deja la seca ribera,
Do está el alga infructuosa:
Guarda que no salga afuera
Alguna marina fiera
Enroscada y escamosa.

Huye ya, y mira que siento
Por ti dolores sobrados;
Porque con doble tormento
Celos me da tu contento
Y tu peligro cuidados.

En verte regocijada
Celos me hacen acordar
De Europa, ninfa preciada,
Del toro blanco engañada
En la ribera del mar.

Y el ordinario cuidado
Hace que piense contino
De aquel desdeñoso alnado,
Orilla el mar arrastrado,
Visto aquel monstruo marino.

Mas no veo en ti temor
De congoja y pena tanta;
Que bien sé por mi dolor
Que a quien no teme al amor
Ningún peligro le espanta.

Guarte pues de un gran cuidado
Que el vengativo Cupido
Viéndose menospreciado,
Lo que no hace de grado,
Suele hacerlo de ofendido.

Ven conmigo al bosque ameno,
Y al apacible sombrío
De olorosas flores lleno,
Do en el día más sereno
No es enojoso el Estío.

Si el agua te es placentera,
Hay allí fuente tan bella,
Que para ser la primera
Entre todas, solo espera
Que tú te laves en ella.

En aqueste raso suelo
A guardar tu hermosa cara
No basta sombrero o velo;
Que estando al abierto cielo
El sol morena te para.

No escuchas dulces concentos,
Sino el espantoso estruendo
Con que los bravosos vientos
Con soberbios movimientos
Van las aguas revolviendo.

Y tras la fortuna fiera
Son las vistas más suaves
Ver llegar a la ribera
La destrozada madera
De las anegadas naves.

Ven a la dulce floresta,
Do natura no fue escasa:
Donde haciendo alegre fiesta
La más calorosa siesta
Con más deleite se pasa.

Huye los soberbios mares;
Vén, verás como cantamos
Tan deleitosos cantares
Que los más duros pesares
Suspendemos y engañamos;

Y aunque quien pasa dolores,
Amor le fuerza a cantarlos,
Yo haré que los pastores
No digan cantos de amores,
Porque huelgues de escucharlos.

Allí, por bosques y prados,
Podrás leer todas horas,
En mil robles señalados
Los nombres más celebrados
De las ninfas y pastoras.

Mas serate cosa triste
Ver tu nombre allí pintado,
En saber que escrita fuiste
Por el que siempre tuviste
De tu memoria borrado.

Y aunque mucho estés airada,
No creo yo que te asombre
Tanto el verte allí pintada,
Como el ver que eres amada
Del que allí escribió tu nombre.

No ser querida y amar
Fuera triste desplacer;
Mas ¿qué tormento a pesar
Te puede, Ninfa, causar
Ser querida y no querer?

Mas desprecia cuanto quieras
A tu pastor, Galatea;
Solo que en estas riberas
Cerca de las ondas fieras
Con mis ojos no te vea.

¿Qué pasatiempo mejor
Orilla el mar puede hallarse
Que escuchar el ruiseñor,
Coger la olorosa flor
Y en clara fuente lavarse?

Pluguiera a Dios que gozaras
De nuestro campo y ribera,
Y porque más lo preciaras,
Ojalá tú lo probaras,
Antes que yo lo dijera.

Porque cuanto alabo aquí
De su crédito lo quito;
Pues el contentarme a mí
Bastará para que a ti
No te venga en apetito.

Licio mucho más le hablara,
Y tenía más que hablalle,
Si ella no se lo estorbara,
Que con desdeñosa cara
Al triste dice que calle.

Volvió a sus juegos la fiera
Y a sus llantos el pastor,
Y de la misma manera
Ella queda en la libera,
Y él en su mismo dolor.

autógrafo

Gaspar Gil Polo

 

 

¿¿??

 

 

 

¡¡Sed muy felices!!

 

 

 

 

Si un amigo es de verdad, su amistad perdura en el tiempo y con la distancia.