Estudio monográfico. Cambio demográfico y tasa de desempleo en el horizonte 2020
El aumento del desempleo en España en el primer trimestre de 2012, con 5,6 millones (un avance del 6,9% intertrimestral y 14,9% interanual), sitúa al mercado de trabajo español en una dinámica que, hace justamente un año, no parecía debería haberse alcanzado. Como se destacaba en este trabajo en noviembre del pasado año, ya partir del tercer trimestre de 2011 la dinámica del mercado de trabajo español comenzó un proceso de marcado empeoramiento, rompiendo la tradicional recuperación de la ocupación que, incluso en los años de crisis, se había producido en el segundo y el tercer trimestre de cada año. De hecho, a la luz de lo acaecido desde el pasado verano, y como este trabajo muestra, el empleo que se ha destruido en el país alcanza los 900.000 puestos de trabajo entre julio de 2011 a marzo de 2012, lo que permite calificar la situación de estos últimos trimestres como de una nueva crisis dentro de la recesión.
Las razones que subyacen a este brusco empeoramiento del mercado de trabajo a partir de julio de 2011 parecen relativamente evidentes, cuando se considera el clima de incertidumbre sobre el futuro del euro que se instaló en la Unión Europea a partir del pasado verano. Las discusiones que tuvieron lugar en aquellos meses en los foros internacionales y en la prensa mundial, donde se ponía en cuestión la supervivencia del euro, generó un clima de incertidumbre que se plasmó en caídas de la demanda interna y exterior y contracción del empleo.
El colapso de las condiciones de confianza se tradujo, en el tercer trimestre del 2011, en una súbita, e inesperada, contracción del empleo, de 146 miles (intertrimestral) y 387 miles (interanual), que prácticamente neutralizaba la totalidad de los creados en el segundo trimestre del año (unos 153 miles intertrimestral), de forma que, a la altura de septiembre de 2011, la pérdida acumulada en los tres primeros trimestres del año ya se había situado en los 243 miles puestos de trabajo. En este contexto, el cuarto trimestre de 2011 y los tres primeros meses de 2012 han implicado una profundización de las tendencias observadas en el tercer trimestre de 2011. Así, en este semestre, se han perdido 728 miles empleos, el desempleo total ha aumentado en 657 miles y la tasa de paro se ha situado, en el primer trimestre 2012, en el 24,6% de la población activa, 3,6 puntos porcentuales por encima de la existente en junio de 2011.

Es cierto que en el semestre octubre-marzo se produce una mayor contracción del empleo y un aumento del paro, reflejando particularidades del mercado de trabajo español vinculadas al sector turístico. Pero también hay que destacar que, en el semestre que transcurre entre octubre de 2011 y marzo de 2012, esta caída ha sido muy notable, de 728 miles de empleos, una cifra que sólo ha sido superada en un período similar desde el inicio
de la crisis en el que transcurrió tras la quiebra de Lehman Brothers, de octubre de 2008 a marzo de 2009, cuando se perdieron aproximadamente 1,4 millones de empleos. En cambio, desde octubre de 2009 a marzo de 2010 y de octubre de 2010 a marzo de 2011, las pérdidas fueron importantes, pero de menor entidad de 477 y 394 miles, respectivamente.
Este endurecimiento de la recesión del mercado de trabajo recoge, en primer lugar, la pérdida de confianza sobre el futuro del euro, pérdida que sólo comenzó a mejorar en diciembre de 2011, cuando el Consejo Europeo decidió aceptar las propuestas alemanas de un paquete de contención fiscal. Y cuando, a continuación, el Banco Central Europeo inyectó masivamente recursos a tres años y a un tipo de interés del 1%. A pesar de estas medidas, la recuperación de la confianza sobre el futuro del euro es un proceso lento, sobre el que, además, han operado las inevitables medidas de contención fiscal del nuevo gobierno del Partido Popular.
Esta combinación de incertidumbre y austeridad ayuda a entender esta nueva fase de la crisis que, en términos de actividad, parece ha situado la economía española en una segunda recesión. Cabe esperar que, a medida que las decisiones sobre contención del déficit público vayan plasmándose y se reduzcan las necesidades de financiación de nuestras administraciones públicas, los mercados mejoren la percepción sobre España, y que esta recuperación de la confianza permita, aunque sea lentamente, resituar el mercado de trabajo español en una situación similar a la existente en los momentos previos a la crisis de la deuda de verano de 2011.

Como en ediciones anteriores de estos mismos trabajos desde que se inició la crisis, este volumen se ha dividido en dos partes. En la primera se analizan con detalle los cambios operados en el mercado de trabajo español en el último semestre, desde octubre de 2011 a marzo de 2012, con especial énfasis en el papel contractivo desempeñado por las AAPP. En la segunda parte, y continuando con las monografías que analizan aspectos específicos de nuestro mercado de trabajo, se analiza un aspecto, a menudo muy olvidado, de la evolución de la tasa de paro. Éste no es otro que el de los cambios que está experimentando la base demográfica del país. A partir de las previsiones del INE sobre la evolución a corto plazo de la población española en el horizonte 2020, se han simulado diversas hipótesis de crecimiento del empleo, evaluando los impactos que la caída demográfica van a tener esas previsiones. Desde este punto de vista, cabe destacar que, incluso en ausencia de creación de empleo, la tasa de paro debería reducirse de forma relativamente importante, hasta valores próximos al 14% en el horizonte 2020, aunque las diferencias por sexos, comunidades autónomas u origen de estos parados son, ciertamente, notables.