
El Gobierno aumentará la presión fiscal sobre las rentas del capital -rendimientos de productos financieros, plusvalías por ventas de acciones o viviendas o seguros de vida, entre otras- para paliar el déficit público, disparado por la crisis económica, pero no incrementará los impuestos sobre las rentas del trabajo -salarios y pensiones-. El Ministerio de Hacienda trabaja con este criterio político, ordenado por el presidente del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, que no quiere cargar el coste de la crisis económica sobre los trabajadores ni las clases medias, según aseguran fuentes gubernamentales.
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