Desde el 2024 me (nos) debe el dinero de un préstamo participativo. Hablaba con Guillermo por teléfono, por correo electrónico, en persona y traté (tratamos) de solucionar por todos los medios amistosos posibles, pero lo único que conseguí fue desesperarme. Como os imagináis, toca gastar dinero en abogados, procuradores, burofax, demandas y perder aún mucho más tiempo.
Una pena porque al principio había una buena relación, pero llegó el momento de recuperar la inversión y entonces fue cuando empezó a darme (darnos) motivos diferentes para no pagar. Y ya un día, casi dos años después, se lo pedí de manera formal y solo obtuve silencio por su parte.
Guillermo, en qué situación más fea nos has dejado y más sabiendo la edad que tienen. Pon un poco de cordura a la situación, por favor.
Sé que a muchos os suena lo que comento. Que sois varios los que estáis en esta situación y que también os ha tocado pasar por aquí o quizá os tocará pasar. ¡Mucho ánimo a todos!