A la atención del Consejo de Administración, Accionistas y Grupos de Interés de Grifols S.A.,
#reflexión #opinión #gobernanza
La ética corporativa se ha convertido en una disciplina omnipresente en el entorno empresarial actual. Las corporaciones invierten millones en redactar códigos de conducta, comités de cumplimiento y memorias de responsabilidad social. Sin embargo, la actual crisis de credibilidad que atraviesa Grifols nos obliga a formular una pregunta tan incómoda como urgente:
¿De qué sirve la ética empresarial si no hay decencia?
1. La frontera entre el formalismo ético y la decencia real
La ética formal se limita a menudo a cumplir la normativa y asegurar que los papeles no infrinjan la ley. La decencia, en cambio, es una actitud moral profunda: es la autorregulación voluntaria para no caer en el conflicto de intereses, es el pudor financiero y el respeto absoluto a los accionistas minoritarios. Cuando una empresa cotizada confunde sus propios estados contables con los de un vehículo inversor privado de sus directivos (como ocurre con la supuesta y criticada por Gotham) doble consolidación de activos entre Grifols y Scranton Enterprises, la ética formal puede buscar resquicios legales para justificarse, pero la decencia se rompe por completo.
2. El caso de Raimon Grifols y Tomás Dagá: Actualmente un lastre reputacional
Aunque la cúpula familiar dió un paso atrás parcial al abandonar las funciones ejecutivas del día a día, la persistencia de Raimon Grifols y, muy especialmente, de Tomás Dagá en el consejo sigue actuando como un muro que bloquea la recuperación del valor en Bolsa.
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Tomás Dagá ha sido señalado reiteradamente por fondos internacionales y firmas de gobernanza como el arquitecto de los controvertidos entramados financieros cruzados entre la farmacéutica y Scranton.
- Su presencia continua en el órgano de decisión difumina la línea de separación que debe existir entre la propiedad familiar y la gestión profesional e independiente que hoy lidera el CEO Nacho Abia. Además de la creación de la Comisión Estratégica con 3 miembros de Scranton de un total de 5 en Septiembre 2025.
3. La dimisión como el mecanismo esperado y exigido de reparación
Los mercados financieros no se guían únicamente por números; se guían por expectativas y confianza. Un inversor puede perdonar un año de mala deuda o un bache operativo, pero no perdona la sospecha de opacidad estructural. Para que Grifols recupere la calificación crediticia que merece y ahuyente definitivamente los ataques especulativos, necesita un cortafuegos estricto de gobernanza.
La dimisión irrevocable de Raimon Grifols y Tomás Dagá en el Consejo no debe interpretarse como una asunción de culpabilidad penal, no estoy juzgando si han hecho algo ilegal, sino como un acto necesario de decencia corporativa porqué estoy hablando de percepción. Es apartar los nombres propios en favor del bien común de una multinacional que es patrimonio estratégico de la salud global.
Conclusión
Si la dirección desea demostrar que los manuales de gobernanza de Grifols son reales y no simple tinta sobre papel, debe abrir paso a consejeros verdaderamente independientes y desvinculados de las sociedades patrimoniales de control. Es hora de anteponer la salud de la compañía al orgullo de sus históricos gestores. Por pura decencia, den un paso al lado.
Atentamente,
Jordi_Trader.
Accionista preocupado y defensor de la transparencia y el buen gobierno corporativo.