Un saludo cordial a los dos amigos responsables de este llamativo blog y a todos los "bloggistas" que en él concurren. Soy un principiante en esto de los blogs; espero no ser pesado y dar a las teclas correctas.
Veo que hay 4 opciones para elegir una identidad, pero no sé cómo darme de alta con un nombre. Hasta que lo averigüe, os podéis dirigir a mí, si queréis, como "Tertuliano aprendiz".
Me interesan mucho los temas que tratan. No soy un experto, así que pido disculpas si cometo imprecisiones, divago o digo cosas que les parezcan inconvenientes o demasiado categóricas; en realidad sólo deseo participar con ánimo tolerante para compartir opinión y aprender.
Pienso que el Monopoly acabará en bancarrota irremisiblemente (la banca quedará liquidada) porque en este mundo, ni occidentales ni orientales devolvemos riqueza a esa banca, sino que, en realidad, se la quitamos continuamente. No es ya cuestión de que la redistribuyamos mal o bien, que tampoco lo hacemos (en realidad, la mano invisible de Adam Smith no reparte siempre bien), sino que por manejar un concepto de riqueza que no considero acertado, estamos conduciendo al colapso del sistema económico global.
Para mí, la riqueza de la banca no es exactamente el dinero ni los activos, como dice Gurú Mundi. El dinero es una convención humana; la riqueza procede de La Tierra, sin la cual no habría bienes ni servicios, ni finanzas, ni especie humana siquiera.
Empecemos el razonamiento en términos energéticos: el mundo no se mueve por el dinero; no es un combustible. Aparte de la mano de obra, los cerebros emprendedores y la regulación de los Estados, al mundo quien lo mueve realmente es la energía, que es un recurso natural del que la mayor parte procede de combustibles fósiles, los cuales, como todo recurso no renovable, se agotan, y lo están haciendo antes de que los sepamos sustituir a tiempo. Y esto no es por los especuladores, la OPEP, la crisis crediticia o los estallidos de burbujas inmobiliarias; es que la actual crisis es también una crisis de recursos porque se están consumiendo antes de que el mercado pueda poner más a disposición. Y eso que éste no es aún el fin. Todavía hay capacidad y tecnología para "ordeñar" más tiempo los esquilmados recursos y reconstruir los eslabones rotos de la economía en la actual crisis; el fin del mundo (como lo conocemos hoy) vendrá cuando por fin superemos o agotemos las fuentes de recursos y los sumideros para depurar nuestros residuos y emisiones, es decir, liquidemos los recursos y los procesos ecológicos esenciales. Y eso tiene que ocurrir por fuerza ya que nuestro crecimiento (de la población y de su demanda de recursos para el consumo) es exponencial, es decir, desbocado. Nada finito puede resistir un consumo exponencial de este tipo. No digo nada nuevo; es un argumento muy discutido desde la economía ambiental y ya lo decía Malthus, al que no paran de aparecer quienes le quieren enmendar la plana.
Para acabar de precisar algo sobre el concepto de riqueza, el segundo razonamiento que aporto es que la riqueza que puede suponer el dinero va saliéndose cada vez más de la realidad y entrando en una peligrosa virtualidad. Veamos un ejemplo que alguna vez leí: si del producto de mi trabajo pongo 100 euros en el banco, y este inmoviliza el obligatorio fondo de reserva o de garantía que marca la ley (pongamos 20 euros), moverá los otros 80 prestándolos o invirtiéndolos, de modo que ya no hay 100, sino 180 euros circulando. 80, pues, son virtuales y en esta situación pueden pasar varias cosas. Si los 80 euros se prestan a empresarios emprendedores y éstos crean bienes, servicios y empleo, respetando el medio ambiente que los sustenta, entonces se crea riqueza y se puede mantener la liquidez y rentabilidad financieras al devolver los préstamos. Pero si lo que se hace es de nuevo represtar lo prestado por el banco, reinvertir a base de lo invertido para multiplicar simplemente dinero y activos financieros y convertir a la economía en un casino de juego con unos altos riesgos, lo que hacemos es producir poca riqueza en bienes, servicios y medio ambiente, y sí crear burbujas de bienes virtuales que pueden estallar (las puntocom, las inmobiliarias, el fondo LTCM, p. ej). Es decir, los únicos euros reales eran 100 y ahora se pueden haber convertido en 1.000 artificialmente, comprando y vendiendo sólo dinero, valorando las cosas más de lo que valen realmente, usando mal las leyes de la economía, como las de la oferta y la demanda. Por tanto ¿cuánto de ese dinero es riqueza real y beneficiosa para el mundo? ¿no será ésta una verdadera forma de parasitismo y no la que propone el artículo que comentamos?
Así que, volviendo al principio, no sólo algún oriental o árabe derrochador liquidará mal su riqueza (en realidad, creo que muchos son muy listos, como en Dubai, donde se están reconvirtiendo al ver que se les acaba el petróleo, u otros, que están invirtiendo decididamente en Occidente); somos todos los humanos los que, creyendo riqueza lo que no es, estamos liquidando la verdadera, sin haber conseguido ni siquiera desterrar el hambre y la miseria de buena parte del mundo, a pesar de que la globalización las haya disminuido.
Bueno, perdón por haberme extendido en mi primera intervención. No comencé muy bien, pues. Intentaré mejorar aprendiendo a resumir; lo prometo.
En otras intervenciones me gustaría hablar sobre dos cosas:
1) El polémico modelo huésped-parásito. El artículo comentado parece hablar de ricos altruistas a los que no importa beneficiar a “parásitos”. Creo que no es adecuada la comparación por razones obvias. Creo entender lo que dice Guru Mundi, pero no veo acertado ni necesario introducir el término parásito, aunque sólo sea para casos ajenos a Win-win, ni para enlazarlo con el peligro del uso de la riqueza por los nuevos ricos. Es vital que haya empresarios emprendedores, que creen riqueza, empleo y contribuyan al estado de bienestar y es lícito que se hagan ricos, pero necesitan entrar en "simbiosis" -y no parasitismo- con "pobres", que les proporcionan la mano de obra y son consumidores de sus productos, de modo que cada parte aporta algo a la otra. Los vagos y parásitos, sean trabajadores o empresarios, sólo pueden existir si el modelo de Estado los permite. Los empresarios no están tan indefensos y, desde luego, los echan de su empresa.
2) El Estado tampoco debería permitir hacerse a nadie infinitamente rico, ni que aparezcan monopolios y superempresas con un poder superior al que dan las urnas a los Estados, aunque luego brinden algunas ayudas a las ONG y demás, pero esto es ya otro complejo tema para analizar en otra ocasión, tal vez cuando hablemos de modelos keynesianos y neoliberales.
Saludos cordiales.