Las reglas de la economía han cambiado
Un debate abierto sobre la economía actual

¿Keynes responsable?; II.

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Publicado por Yo mismo el 10 de abril de 2012

 

Tras la primera aproximación a tratar de determinar la responsabilidad de políticas de inspiración Keynesiana en la situación actual, me quedaba pendiente hablar de la parte de las políticas fiscales.

En lo que se refiere a la parte de política fiscal, tenemos dos grandes partidas; por un lado los impuestos y por otro lado los gastos públicos. Por lógica pura y dura, los estímulos supondrían una bajada de impuestos o una subida del gasto.

Pero más allá de la identificación: “bajada de impuestos” con “estímulos”, tenemos que acordarnos que existen diferentes impuestos, originados por diversos motivos y por tanto con distintos efectos.  En este sentido, es cierto que se puede estimular la demanda bajando impuestos, pero para que se pueda considerar esto como cumplido nos tendríamos que encontrar en una situación en la que los impuestos a la demanda se hayan reducido.

Por el lado de los impuestos es sencillo entender que a pesar de que haya existido una bajada en la recaudación, la realidad es que los estímulos han consistido hasta ahora en la supresión de impuesto de patrimonio, la reducción por diversos motivos de la tributación de las empresas y la famosa deducción de los 400 euros, (durante un año y medio). Por otro lado han subido los impuestos al consumo, tanto IVA como la inmensa mayoría de los impuestos específicos y tasas.

De todo ello, lo que único que tiene cierta inspiración en las tesis keynesianas es la deducción de los 400 euros, porque las demás subidas de impuestos son claramente contraproducentes si lo que se busca es estimular la demanda. En este sentido tenemos que tener en cuenta que la deducción de los 400 euros, suponía oficialmente alrededor de 6.000 millones anuales, lo que palidece desde luego con las rebajas en impuestos de sociedades. Además tenemos que tener en cuenta que la deducción de los 400 euros, no fue otra cosa que un cuento chino para eliminar una subida fiscal encubierta que entró en vigor en 2008, (mismo año que los 400 euros), donde sin subir los impuestos se subían los impuestos cambiando la deducción del mínimo personal de la base a la cuota. (En este post antiguo trataba de explicar cómo y porque fue variando el IRPF).

En todo caso, si queremos ver los estímulos y como se produjeron, recomiendo echar un vistazo al repaso que hice de las recaudaciones de los distintos impuestos a lo largo de la década pasada, (incluidas las fases de la crisis). Con los datos y gráficas, (siempre se ven mucho mejor las cosas), es muy sencillo entender que la caída de la recaudación no tiene en absoluto que ver con ningún tipo de estimulo a la demanda, (ni tan siquiera los 400 euros tuvieron ningún tipo de repercusión por lo antes mencionado), y si con unos muy claros incentivos a la oferta. Por tanto, desde el lado de los impuestos es muy difícil entender que se han realizado políticas de corte keynesiano.

Nos queda la parte del gasto público; en este sentido, la teoría keynesiana, nos diría que el estado debe asumir la parte de la demanda que se retira en las recesiones, de forma que sustituya el consumo privado. Otra vez, la inspiración es apoyar la demanda para generar actividad con el multiplicador. Está claro que el gasto público se ha incrementado, por lo que otra vez podemos tener la sensación de que se hayan desarrollado políticas de inspiración keynesiana.

Pero otra vez tenemos que acudir a la letra pequeña; para esto primero hemos de distinguir entre tres tipos de gasto; Por un lado tendremos los que son automáticos o derivados de una situación determinada, y por otro lado son los gastos que se deciden en función de las circunstancias. La diferencia es muy obvia y se basa en que aquellos gastos automáticos son aquellos en los que el estado no interviene directamente, (por ejemplo las pensiones, prestaciones de desempleo o intereses de deuda pública), sino que son determinados por normas previas y por una situación determinada.  Por otra parte cuando el estado decide gastar dinero en determinada actuación con carácter excepcional, estamos ante el otro tipo de gastos.

Si vamos a los segundos, comprobamos que se han decidido numerosas partidas de gasto, pero en realidad siempre estamos hablando de rescates y no de estímulos. Cuando se inyecta dinero en determinadas empresas o sectores, lo que se está haciendo no es estimular la demanda, sino que se está realizando una política de oferta de manual. Y en este apartado son especialmente llamativos los planes E, (y lo mismo para unos cuantos planes de obra pública, energías renovables y similares).

El plan E, fue un plan vendido con un marcado carácter keynesiano, sin embargo, debemos tener en cuenta que dicho plan consistió en la inyección de ingentes cantidades de dinero para que los ayuntamientos acometiesen obras públicas. Sin embargo, la diferencia entre un plan de estimulo a la demanda y un plan de estimulo a la oferta está en la cantidad de dinero que llega a la demanda y a la oferta.  De esta forma la mayor parte de los fondos no acabaron en los trabajadores, por lo que por mucho marketing que lleve el nombre, lo cierto es que tampoco es demasiado keynes.

Y nos queda por último aquella parte de gastos automáticos. Entre ellos se encuentran los estabilizadores automáticos, (pensiones, prestaciones de desempleo…), que basan su existencia en la protección ante situaciones adversas. Evidentemente los estabilizadores automáticos sí que tienen una inspiración de tipo keynesiano. Por supuesto, al igual que otros gastos automáticos, (como los de intereses de la deuda pública), se han incrementado por las circunstancias. Pero sin embargo, contentarnos con esto para defender que se ha seguido una política keynesiana es tanto como decir que justificamos que hemos tomado una decisión en aquellos puntos en que no decidimos.

Es decir, mal podemos defender que se ha decidido algo sobre lo que en teoría no se decide. Y digo en teoría, porque en realidad sí que se han tomado algunas decisiones sobre estos estabilizadores automáticos, y en general han sido para reducir. Por tanto, aunque el volumen de gasto se haya incrementado, lo que está claro es que han existido toda clase de normas y decisiones que han debilitado los estabilizadores automáticos, de tal forma que es muy difícil defender que se han seguido teorías inspiradas en Keynes, cuando lo que se ha hecho es atacar de forma constante, el automatismo que Keynes proponía (ver el post al respecto).

En consecuencia, y tras estos dos post, creo acertado defender que independientemente de que Keynes estuviese o no en lo cierto, no es demasiado responsable de la situación actual ya que se ha hecho exactamente lo contrario a lo que se supone que habría que hacer. Realmente lo único de inspiración keynesiana ha sido el marketing.  

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Etiquetas: teorías keynesianas · estímulos de la economía · ley de say · politicas monetarias · trampa de liquidez · establizadores automáticos · Keynes



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Comentarios
1 Sasha
11 de abril de 2012 (11:18)

Te queda por adjuntar el nuevo vídeo de Aleix Saló: http://www.youtube.com/watch?v=Lu8FeuX8tt8&feature=youtu.be

Digamos que es una plasmación gráfica de los textos que has puesto con alta carga de sátira. Un buen vídeo vale más que mil powerpoins.

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2 Solrac
11 de abril de 2012 (12:31)

¡Pero como va a ser Keynes responsable si en España no se ha desarrollado una política de estímulo económico de verdad! Ni lo hicimos en el pasado con un Plan E que fue una porquería ni podemos hacerlo ahora sin llevar a Frau Merkel la contraria.

En los Estados Unidos de 1933 era posible pensar en hacer carreteras y ferrocarriles como medidas de estímulo porque verdaderamente hacían falta y podían ser aprovechadas para que la economía se desarrollara. Pero ochenta años después en España nos sobran autopistas y ferrocarriles, la prueba es que las concecionarias de las radiales están a punto de quiebra y que hay AVEs construidos sin ton ni son que apenas tienen viajeros. Por tanto no debemos resucitar a Keynes construyendo glorietas y polideportivos que no llevan a ninguna parte. Como decía Ortega y Gasset: "¡No es esto, no es esto!"

Si Keynes resucitara y tuviera oportunidad de estudiar la economía española le echaría sentido comúna a la cosa, creo yo. Primero miraría cuales son los puntos fuertes y débiles de la economía nacional y luego se dedicaría a pensar en como actuar sobre ellos, y pongo un par de ejemplos:

*Puntos fuertes*

1.- Industria hortofrutícola: España es exportadora neta de productos agrícolas, los cuales aún tienen precios bajos. Una mayor cuota de exportación aliviaría la penuria rural y serviría para equilibrar la balanza de pagos. Por tanto Keynes aprovecharía este sector que ya funciona para mejorarlo: Se necesitan inversiones para aumentar la productividad y cuota de mercado de exportación de estos productos y crear más empleo en el medio rural y agroindustrial. ¿Qué medidas tomar? Pongo algún ejemplo al socaire:

---> Inversiones para popularizar el aceite de oliva en paises emergentes. España produce nada menos que el 43% del aceite de oliva del mundo, Andalucía casi el 25%. Inversiones en plataformas logísticas, marketing, publicidad y recogida y transporte para poner el aceite de oliva en el lugar que se merece. China ya consume más aceite de oliva español que italiano, hay que aumentar esta diferencia y fomentarla en Brasil, Rusia, India, crear hábitos saludables de consumo, crera la cultura de aceite de oliva=salud. La mayoría de los puestos de trabajo de esta estrategia estarían en España.

Otro tanto se puede hacer con otra industria patria de éxito: el turismo. Anda que no hay ideas de la patronal turística en este tema...

*Puntos débiles*
1.- Dependencia energética. España depende en un 82% de la energía foránea, sin contar la energía nuclear que importa el 100% del uranio. Se gastan 50.000 millones €/año en importar combustibles fósiles. Cada 10$ de aumento del precio del barril supone 6.000 millones €/año adicionales. Medidas a tomar, un ejemplo:

----> Plan estatal de ahorro energetico: Acometer todas las inversiones que supongan medidas de ahorro en grandes consumidores (centros comerciales, industrias, edificios de oficinas, aeropuertos, etc.) con carácter inmediato cuando su periodo de retorno sea menor a 6 años. Bonificación de hasta el 40% de la inversión por parte del Estado. Medidas específicas: Rehabilitación energética de edificios, introduccción de geotérmica de muy baja entalpía, monitorización en tiempo real de consumos, etc. Consecuencias: Menor dependencia energética, equilibrado de la balanza de pagos.

Esto es lo que yo entiendo por medida keynesianas: Invertir en estimular la economía para recibir a cambio una mayor actividad económica en un futuro que suponga más trabajo, mas salarios, más impuestos recaudados. Eso NO es construir glorietas a lo loco.

Saludos.

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3 Ramon13
11 de abril de 2012 (12:57)

Keynes mal aplicado mejor no aplicar
Keynes...y el tema del Bancor, los DEGs, la reforma financiera, los nuevos acuerdos BW
y sobre Keynes y la globalización teneis los videos del prf Pavon
http://www.youtube.com/watch?v=LLjFrZMNU2A
http://www.youtube.com/watch?v=mk6vgZGdar8

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4 Cambioyev
11 de abril de 2012 (21:29)

No, no se hace políticas keynesianas porque no parece ser ese el objetivo.

Durante todo el proceso que se ha vivido en estos años:

1) de bajada de tipos de interés hasta niveles mínimos

2) y de tremenda facilidad de las entidades financieras para conceder préstamos hipotecarios (sin apenas valorar garantía alguna) a cualquier promotor o comprador de viviendas,

que posibilitaron la burbuja inmobiliaria y su posterior estallido... se ha producido una increíble absorción del dinero de la economía real.

Esta absorción de grandes masas de dinero de la economía productiva a través de las herramientas de las que dispone el sector financiero tiene dos consecuencias inmediatas:

a) Concentración de una enorme cantidad de dinero en pocas manos que obtienen así la capacidad para abordar grandes proyectos (mejor no preguntar qué tipo de proyectos).

b) Empobrecimiento general de la sociedad que redunda en pérdida de independencia económica, en derechos y en autonomía para decidir.

Para llegar a este resultado que no creo que sea casual, es evidente que no se han tomado decisiones económicas keynesianas de estímulo a la demanda.

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5 azuleta
azuleta  en respuesta a  Solrac
12 de abril de 2012 (13:16)

Lo keynesiano sería dar dinero a las pequeñas fábricas de aceite de oliva, no hacer el mercadeo para dos o tres grandes firmas. Me parece muy importante desarrollar el turismo. Se producen bombillas ahorradoras de energía aquí en Berlín. Se pueden producir también en León o en otras ciudades de España, pero las olivas o el sol de la Costa Brava no lo pueden tener aquí en Alemania. Aquí no pueden comer naranjas todo el año. Esas ventajas que tenemos en los países del sur, que nunca podrán tener en los países nórdicos, es lo que tenemos que aprovechar. Pero para el bien común. No para un para de Bancos o de empresas grandes, la mayoría de las veces extranjeras.

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6 azuleta
12 de abril de 2012 (13:21)

No creo que keynes propondría bajar impuestos, pero si crear empleo pagado por el gobierno. Me parece que los Post Keynesianos tienen en la llamada MMT un instrumento que llaman "garantizar empleo", que se puede aplicar. Si hay muchas autopistas y trenes, entonces se pueden hacer más hospitales, escuelas y universidades. Se pueden crear y mejorar centros de investigación. Se puede dar ayuda directa a los que no tienen techo. Todo esto sin estar tan atentos al IBEX 35. O será, pregunto yo, que la gran mayoría del pueblo español tiene inversiones en las compañías que componen este índice?

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7 Maois
16 de abril de 2012 (21:28)

Esos estímulos Keynesianos son válidos si controlas el banco central y puedes imprimir el dinero para estimular la economía. Pero sin la máquina de imprimir solo se puede hacer políticas expansivas pidiendo el dinero prestado, y parece que no nos quieren prestar...

¿ de dónde puede sacar el dinero el estado Español para estimular la economía ?

Si no podemos imprimir,ni devaluar, ni nos prestan más, solo podemos hacer lo que lo que estamos haciendo. Es triste pero no veo otra forma.

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Mi nombre es Tomás Iglesias, y como todo el mundo sabe, no es fácil describirse a uno mismo. En mi caso es muy sencillo. Soy una persona que ha tenido la oportunidad y la suerte de estudiar Económicas y acabar apasionandome por una disciplina que entiendo como algo que ha de servir para que mejoremos todos.




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