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El Petróleo y Oriente Medio: Un problema económico global. ¿estamos a tiempo de cambiarlo?

Todos somos conscientes de que vivimos en un mundo cada vez más globalizado en que los sucesos que ocurren en una zona del planeta pueden influir en el resto del mundo. Algunos de estos sucesos tienen carácter económico y pueden dar lugar un efecto dominó con repercusiones globales.

Entre este tipo de sucesos se encuentran los que afectan al sector energético. Y al hablar de este tenemos que hacer referencia a tecnologías disruptivas, como las energías renovables, pero también a las energías fósiles. Ya que, aunque la importancia de estas últimas se reduce progresivamente como fuente de energía primaria, tal como hemos visto en un anterior post , aunque todavía sigan suponiendo la mayor cuota de energía primaria consumida. Entre estas destaca el petróleo, que aunque reduce su importancia como fuente de energía primaria pasando del 46,2% al 31,3% entre 1973 y 2014, su consumo se ha incrementado un 52% en dicho periodo. 

Al hacer referencia al petróleo no podemos dejar al margen a la OPEP y Oriente Medio, ya que la zona del Golfo Pérsico suministra el 30% del petróleo mundial . Esta zona del planeta ha sido conflictiva durante   décadas y ahora no es una excepción, prueba de ello son los conflictos armados de Iraq, Yemen y Siria o la reciente ruptura de relaciones entre varios países árabes y Qatar. Siendo subyacente a toda esta tensión la lucha por el poder en la región entre sunitas y chiitas, o lo que es equivalente, entre Arabia Saudí e Irán.

La región por tanto es un punto caliente del planeta, pudiendo condicionar el abastecimiento de crudo y gas natural con efectos globales, lo que indudablemente afectaría a la economía mundial como ya ha sido tratado anteriormente

En este aspecto, cabe destacar que a finales de 2016 la OPEP y once países no OPEP productores de petróleo llegaron a un acuerdo para recortar la producción en 1,8 millones de barriles diarios (mbd) durante el primer semestre de 2017 con el objeto de elevar el precio del barril, tomando como referencia para evaluar el éxito de la estrategia la evolución de los stock, siendo el objetivo llevar estos a la media de cinco años.

No se alcanzó dicho objetivo y la estrategia fracasó, motivo por el cual se extendieron los recortes hasta marzo de 2018, logrando dicho anuncio únicamente profundizar más en el precio, quizá porque los mercados esperaban una respuesta más contundente, como por ejemplo incrementar el tamaño de los recortes.

Este post, pretende analizar principalmente la repercusión de la variación de la oferta y del precio del petróleo sobre los países exportadores, particularmente los de Oriente Medio, que dependen en gran medida de los ingresos procedentes de las exportaciones de hidrocarburos para equilibrar sus presupuestos, utilizándose el break-even país para analizar esta dependencia, indicando este parámetro el precio que debe alcanzar el barril para que el país equilibre sus presupuestos.

Anteriormente al acuerdo mencionado, la producción de petróleo se incrementó impulsando una bajada significativa del precio del petróleo, en el WTI que llegó a un mínimo de 26,19$ en febrero de 2016 , lo que dio lugar , según la EIA, a que en el año 2016 los beneficios  de la OPEP procedentes de la exportaciones netas de petróleo ascendieran a 433.000 mill $, un 15% menos que los 509.000 mill $ de 2015, aunque de hecho, los ingresos por exportaciones netas se han venido reduciendo a partir del máximo observado en el año 2012 (figura siguiente). 

Figura.- EIA. OPEC net oil revenues in 2016 were the lowest since 2004

 

En cualquier caso, para los países exportadores es esencial el hecho de que los ingresos procedentes de las exportaciones de hidrocarburos sean suficientes para equilibrar sus presupuestos. Siendo las previsiones de Fitch para 2017 las mostradas en la figura siguiente, indicando para todos los países precios superiores a los actuales del barril, lo que implica déficits presupuestarios.

Figura.- Break even de países productores de petróleo en dólares por barril. Bloomberg :  Kuwait Is Best Off, Nigeria Worst in Fitch´s 2017 Oil Break Even

 

Los déficits presupuestarios han sido consecuencia de la reducción del precio del barril y de la resultante reducción de ingresos procedentes de la exportación de hidrocarburos. Hecho que ha tenido su reflejo  en el incremento de deuda y en los saldos exteriores de la balanza por cuenta corriente, que han pasado en la mayoría de los casos de superávits gemelos (déficit y cuenta corriente) en 2011 , periodo previo al pico del precio del barril, a déficits gemelos en 2016. No siendo las consecuencias de esta situación homogéneas entre los distintos países (figura siguiente). 

Swinging

Figura.- Suma de los balances de déficit publico y déficit por cuenta corriente para 18 productores de petróleo. How to Handle an Oil Shock

Por tanto, la reducción del valor de las exportaciones y los menores ingresos fiscales han dado lugar a que muchos países hayan tenido que llevar a cabo ajustes, tanto por el lado de incremento de ingresos como de reducción de gastos, al mismo tiempo que han tenido o prevén financiarse a través de vías alternativas como sus reservas, fondos soberanos, privatizaciones  o la emisión de deuda, doméstica y exterior.

Un claro ejemplo de esta situación es Arabia Saudí, que ha presentado un déficit presupuestario de 98.000 mill $ en 2015. Consciente de los problemas, el país ha elaborado un plan para cambiar el modelo productivo y hacerlo menos dependiente del petróleo (programa Visión 2030), al mismo tiempo que prevé incrementar los ingresos fiscales a través de privatizaciones (Aramco- empresa nacional de petróleo), la implantación de un IVA y tasas por la visita a las mezquitas sagradas. 

Pero mientras estas medidas se implantan, los gastos se acumulan, sobre todo a partir del gasto en seguridad y militar, lo que ha dado lugar al incremento de deuda y a la reducción de las reservas del país.

Con respecto a la deuda, según Moody´s, el ratio de deuda/PIB, que se situaba en el 2,2% en 2013, se espera que llegue al 22% en 2017 . Mientras que las reservas se han reducido en un 27% desde los 737.000 mill de $ de 2014 hasta los 535.900 mill $ en octubre 2016  (figura siguiente).

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Figura.- Geopolitical Futures.- The Fallout from Saudi Arabia´s Economic Downslide

 

 

El recurso a la deuda se ha vuelto habitual y ha dado lugar a la reducción de los rating crediticios de estos países. Situación que podría empeorar si el precio del barril no se recupera, ya que implicaría dificultades financieras que se podrían traducir en devaluaciones que incrementasen el valor real de la deuda y mayores rebajas de rating crediticio que hiciese más complicado el servicio de la deuda.

Sin embargo, la utilización de la deuda como recurso de financiación no ha sido común a todos los países del a OPEP. Entre las soluciones alternativas se encuentra la  impresión de dinero, como ha ocurrido en Venezuela, con nefastas consecuencias sobre la inflación.

La situación de estos países en el momento actual parece comprometida. Sin embargo, la existencia de estos déficits fiscales no significa que los países productores no obtengan ingresos importantes a partir de la exportación de hidrocarburos, ya que sus  costes operativos y de capital, el denominado break-even del barril (no confundir con break even país mencionado anteriormente),  que hace referencia al precio del barril necesario para equilibrar los costes totales de explotación, se encuentra muy por debajo del precio de mercado del barril, no siendo sin embargo esta diferencia suficiente para equilibrar los presupuestos públicos.

El Wall Street Journal ha publicado datos del breakeven del barril por país (figura siguiente), apreciándose en términos generales como son inferiores al precio del barril.

Break Even

Figura.- Break-even de producción por país desglosado por costes de producción. Wall Street Journal. Barrel Breakdown . Datos referentes a marzo de 2016 

La conclusión es que a pesar de no alcanzar los break even, se ha producido un flujo de petrodólares hacia estos países, no debiendo olvidar que el objetivo final no es  elevar el precio del barril, sino incrementar los ingresos de los países productores. En este sentido, la IEA estima que el cartel ha ganado casi 75 mill $ más diarios en el primer trimestre de 2017 que en el mismo periodo de 2016 (figura siguiente), incluso a pesar del recorte  de producción de 33,3 a 31,9 mbd, lo que no implica sin embargo que estos ingresos hayan sido distribuidos de forma homogénea entre los miembros de la OPEP (figura siguiente).
 

Money

Figura.- BLOOMBERG OPEC Wants to Carry on Pumping Less and Earning More 

 

RESUMEN Y CONCLUSIONES


Oriente Medio es una de las zonas de mayores reservas y mayor producción de petróleo del globo, al mismo tiempo que los países de la zona presentan una elevada dependencia de los ingresos procedentes de las exportaciones de hidrocarburos para equilibrar sus presupuestos públicos. 

Este hecho ha provocado que la reducción del precio del  barril  haya afectado al equilibrio presupuestario de estos países debido a que los break even país siguen siendo muy superiores a los break even del barril.  Hecho que no excluye que los ingresos procedentes de las exportaciones de petróleo no sigan contribuyendo todavía de forma importante a los ingresos públicos, como consecuencia de los reducidos break even barril en estos países,  significativamente inferiores al precio del barril.

La situación ha desembocado en la aparición de déficit gemelos (por cuenta corriente y presupuestarios) que ha hecho necesario llevar a cabo reformas estructurales para incrementar los ingresos fiscales y recurrir a formas de financiación alternativas, como los activos de los fondos soberanos, la emisión de deuda y privatizaciones de empresas públicas.

Pero debemos tener presente que estos problemas lejanos también pueden afectar a las economías desarrolladas importadoras de hidrocarburos de múltiples formas, tanto en los mercados como en cuanto a la seguridad energética. 

La situación puede afectar a los mercados desarrollados en cuanto a las desinversiones llevadas a cabo por los fondos soberanos para financiar los déficits; también en cuanto al incremento de riesgo de la deuda de dichos países, tanto por el incremento de su volumen, como por devaluaciones de las divisas, o a través de la reducción de los rating país como resultado de los menores ingresos/país  que incrementan el riesgo país. 

Pero además, la situación puede incrementar la inestabilidad social y política de la zona, lo que también puede llegar a poner en peligro la distribución del petróleo producido, afectando a la oferta, al precio del barril y a la inflación, y con ella a la política monetaria y al crecimiento. 

Simultáneamente, las dificultades financieras en los países de la zona pueden dar lugar  a menores importaciones, afectando al saldo exterior de las economías desarrolladas exportadoras, reduciendo su tasa de crecimiento al mismo tiempo que pueden afectar al empleo y los salarios.

En resumen,  la situación  se traduce en que una crisis en la zona, que afecta a una serie de países que han vivido a costa de otros países como resultado de las rentas generadas en petrodólares, puede afectar al crecimiento de los países desarrollados con repercusiones sobre empleo, salarios y calidad de vida.

 

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