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El gato muerto y otras cuestiones
09 de Octubre de 2009
A veces es más importante hacerse las preguntas adecuadas que llegar a una respuesta; a veces es más necesario ser capaz de formular un problema que dar con la solución del mismo; a veces resulta imprescindible profundizar en los sinsentidos para llegar a encontrar algo de sentido. Con todo, no crea que el artículo de hoy tiene que ver con cuestiones filosóficas; tan sólo pretende plantearle algunas preguntas inocentes. De todas maneras, no se preocupe si en el instante de la lectura o posteriormente no encuentra una respuesta apropiada; ya se la dará en algún momento el mercado.
El rebote del gato muerto se refiere a un movimiento alcista falso dentro de una tendencia bajista. La expresión alude, entre lo cínico y lo macabro, al hecho de que prácticamente cualquier cosa lanzada desde una gran altura, desde un balón a una piedra, desde un banco a un gato, rebota al estrellarse contra el suelo. El rebote, por tanto, supone tan sólo una recuperación o un alto efímero entre el panorama de caídas. En el gráfico correspondiente al Banco Santander, sobre el que pudo leer un análisis en los últimos días, puede ver cómo el precio retrocede de manera precisa hasta la directriz rota en el año 2008, ruptura que conlleva el fin de la tendencia alcista precedente y desata seguidamente un movimiento bajista relevante y violento. La cuestión es si realmente cabría hablar de gato muerto, dado que todavía no ha producido ninguna nueva caída desde marzo.
Los movimientos normalmente llegan a su fin cuando se ha completado el proceso de distribución de las manos fuertes a las manos débiles, de los grandes a los pequeños inversores. Para ello se tiene que dar una situación de extremo optimismo y de cierta euforia, la sensación de que el mercado no puede dejar de subir, de que los precios aún están baratos y que sólo pueden seguir ascendiendo, de que se puede multiplicar el dinero casi de la noche a la mañana. A propósito, una frase de Warren Buffet, que algo sabe de acumulaciones y distribuciones, de comprar cuando el mercado está infravalorado y de vender cuando está supravalorado: "La mayoría de las personas se interesa por los mercados bursátiles cuando ya hay mucha gente en ese mercado. Deberíamos entrar cuando el número de personas interesadas por los mercados sea bajo. Si compramos lo que es muy popular no ganaremos dinero."
La pregunta presupone que en la presente subida ha habido muchos fondos, instituciones y grandes inversores que se han perdido la gran revalorización producida y que están esperando, impacientes y con el dinero casi quemándoles en las manos, para acceder al mercado y beneficiarse. ¿Qué nivel le parecería a usted conveniente para entrar con un buen potencial de rentabilidad y una apropiada gestión del riesgo?
En el mercado las ganancias de uno suelen ser las pérdidas de otro, y ese otro normalmente suele ser un pequeño inversor. Su respuesta, como bien se habrá percatado, debería, si no estar en consonancia con las dos anteriores, al menos sí tenerlas en cuenta. ¿Qué podría ser peor, un recorte que permita la entrada de los grandes inversores y se lleve el mercado a las nubes dejándole sin reacción y fuera del movimiento; un tramo de subida adicional que superase resistencias importantes, como por ejemplo los 12.000 del Ibex, y desatase la euforia para solventarse a continuación una fuerte caída; una lateralidad que le impaciente o le deje adormecido; o qué?
Se suele decir que hay que vender en mayo y marcharse del mercado para volver a entrar en octubre, el famoso sell in May; es decir que el periodo bueno del año es el que abarca de octubre a mayo, y es cierto estadísticamente. En este blog, no obstante, ya se le comentó en abril que quizá este año fuera buena idea prescindir del dicho y no atenerse a la sabiduría popular, y se avisó del giro que proponía el mercado. ¿Cree usted ahora, que después de 6 meses de subidas y una revalorización de más del 50% en el Ibex, se ingresa en el mejor momento del año y en el más propicio para asistir a fuertes subidas y aumento de las rentabilidades? ¿Podría contemplar la hipótesis de que el momento positivo del año ya haya tenido lugar, precisamente cuando el consenso recomendaba estar fuera del mercado?
En las dos últimas semanas se ha producido algún rescate bancario en Estados Unidos y se ha hablado de la situación de Irlanda debido a las previsiones del FMI, pero ¿ha vuelto a escuchar algo de la quiebra de Islandia, de los problemas de Hungría, de los bancos belgas, austriacos o alemanes, o tal vez de la crisis de Letonia en los últimos meses? Si escribe la palabra crisis en Google trends, le aparecerá el siguiente gráfico: En el mismo se refleja cómo ha ido decayendo el interés por la crisis a medida que se recuperaban las bolsas. Sin embargo, el hecho de que las bolsas hayan subido, ¿significa que los problemas mencionados hayan sido resueltos, o que hayan mejorado notablemente los niveles de endeudamiento y déficit? Sobre el seguimiento de la palabra crisis puede leer más y ver otro gráfico en el blog Desde mi atalaya.
Quizá no haya visto Blade Runner, pero seguro que conoce la frase: "He visto cosas que no creeríais: atacar naves en llamas más allá de Orión..." En determinadas ocasiones puede ser aconsejable visitar foros de bolsa y economía para medir la temperatura y palpar el ambiente. En el de Rankia se puede constatar, tras varios meses de ausencias, un aumento de inversores novatos con ganas de invertir y acceder al mercado. En fechas cercanas se han podido leer algunos mensajes más o menos de esta índole: "compra estas acciones a 12 porque en un año pueden estar a 36; yo en tu lugar no vendería hasta que llegue a 15.000; compra este chicharro porque parece que se va a triplicar en los próximos meses; no dejes de echar un vistazo a las acciones de este banco, que ahora están bien para hacer intradía..." Desde luego, no se puede obviar que resulta muy difícil sustraerse del ambiente optimista o pesimista reinante, pero tampoco que uno mismo puede llegar a constituirse en un buen indicador contrario, al menos siempre y cuando uno sepa observar y discernir sus estados de ánimo y desánimo. Así pues las cosas, ¿cuál es su visión en este momento, ve el mercado caro o barato, le parece que habrá una ocasión mejor o se arde en deseos de comprar, lo ve más o menos negro o espera forrarse? Llegados al final del artículo, sería de esperar que las cuestiones planteadas no se perdieran entre las cotizaciones como lágrimas en la lluvia.
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