Espero que no te importe que haga un comentario a tu post. Esta es la gracia del mundo de los blogs no? El carácter bidireccional que tienen, de posteador a lector y viceversa, y es lo que los hace tan enriquecedores.
Si de lo que estamos hablando es de conseguir éxito financiero, no de convertirnos en gurús mundiales o genios directores de grandes multinacionales, creo que la suerte (entendida como el azar de que te sucedan determinadas cosas, buenas o malas) adquiere aquí, según mi entender, una índole despreciable, que se debe desestimar
Partimos de la base de que para conseguir la independencia financiera, hemos de dedicarnos en cuerpo y alma a dicha tarea, sembrando en multitud de terrenos, tales como inmobiliario, renta fija, renta variable. Pues bien, para recoger unos frutos grandes y sabrosos, el sembrador deberá antes estudiar las diferentes variedades cultivables existentes según el clima en que se encuentre, diferentes mecanismos de riego que puedan optimizar sus cosechas, fumigadores que eviten las plagas, productos que contribuyan a una maduración más rápida, etc. Mediante dicho estudio concienzudo de todas y cada una de las cosas que pueden influir sobre su cosecha y su posterior aplicación a la hora de cultivar, el sembrador está poniendo unas bases sólidas que, si bien se pueden ver afectadas por una plaga imprevista o por un año de escasa lluvia (suerte), a largo plazo le darán los frutos grandes y sabrosos que mencionaba al principio (buena suerte).
Es por ello, que si una persona se esfuerza por buscar su buena suerte, realizando un aprendizaje continuo sobre temas fiscales, inmobiliarios, bursátiles, aunque algún proyecto pueda salir mal, a largo plazo tiene todas las de ganar. Y me permito aquí una cita: "Aunque muchos no lo crean, hacer lo correcto y trabajar con rigor y sabiduría atrae la Fortuna. Quizá la buena suerte no sea tan aleatoria como los necios pretenden, y me atrevería a decir que a nivel económico ni siquiera tan injusta."
Dudo mucho, hablando de libertad financiera, que el 99% que no llega a su meta se haya propuesto en algún momento llegar. Puede que un ínfimo porcentaje haya dispuesto todos los medios para lograr su buena suerte y fracasado constantemente (en cuyo caso habría que preguntarse qué ha hecho mal sistemáticamente), pero la gran mayoría de gente que no obtiene esa libertad, es porque jamás ha dado ni siquiera el primer paso para lograrla.
Todo esto no quita para que haya que ser humildes, reconocer que siempre nos podemos equivocar y que nadie tiene la verdad absoluta. Si nos creemos perfectos tras realizar un par de inversiones satisfactorias, estaremos dejando de lado muchas variables que el inversor humilde siempre tiene en cuenta y que, a la postre, es lo que le convierte en financieramente independiente.
Con afecto