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29 de junio de 2008

¿Ha llegado la hora de hacerse con una cartera de valores?

Nos encontramos en tiempos de mucha incertidumbre en la bolsa de valores a nivel global, un día nos levantamos con la euforia y otro con el pánico, no es para menos, corren malos tiempos para la economía y, al fin y al cabo, la bolsa es un reflejo de lo que ocurre en dicha economía. El problema es saber si la bolsa tiene descontado todo lo que se nos viene encima desde el punto de vista de la crisis economía, o quizás con más precisión, si hay muchas empresas que prácticamente tiene descontado toda la adversidad, provocada por la desconfianza que existe entre los intermediarios financieros y la escalada de precios de las materias primas.

Normalmente, el ciclo bursátil adelanta entre 6 y 12 meses al ciclo económico, ya que al ser un mercado “cuasieficiente” (teoría de los mercados eficientes), es decir, tiene incorporado en sus precios toda la información posible, tanto la presente como las expectativas futuras, además de la sobrerreacción que se produce en los mercados bursátiles en los momentos de miedo-pánico, es decir, las sobreventas de acciones que se producen exclusivamente por el efecto miedo y no por la realidad fundamental de la economía. ¿Ha llegado la hora de empezar a comprar miedo?

Llegados a este punto, uno se pregunta si ha llegado el momento de hacerse con una cartera de valores, ya se sabe, comprar barato, si uno echa un vistazo a los precios de las acciones, observará la caída tan brutal que han sufrido la mayoría de los valores empresariales, no correspondiéndose con sus bases estructurales. Si esto fuese así, sería el momento de plantearse en hacerse con una cartera de valores para medio y largo plazo. Una cosa a tener en cuenta, es que no nos debemos fijar en índices, por ejemplo, el ibex-35 ha bajado desde primeros de año alrededor de un 20%, esto en sí, nos dice muy poco sobre empresas en particular, porque hay empresas que han bajado un 50% o un 60% y muchos conocemos empresas que han bajado hasta un 90%. Por lo tanto, la variable fundamental a escrutar son las empresas en particular y no los índices en general.

Debo aclarar en primer lugar, qué este articulo está de más para aquellos inversores de corto plazo y que aplican el análisis técnico, es decir, hacen uso de la varita mágica (algún día escribiré sobre los magos y la varita mágica), por tanto, queda aclarado, que me dirijo aquel inversor de largo plazo, aquel que no suele mirar las cotizaciones más de una vez por semana, mirarla más de una vez por semana sería adicción, crearía sudoración y muchas veces palpitaciones en el corazón y la salud o tiene precio, es más, yo recomendaría no mirar la bolsa más de una vez por mes, una vez que se decida a entrar en ella. Otra recomendación es que cada uno analice su psique, aquellos que sean impulsivos con tendencia al pánico o a la euforia, mejor irse a los fontesoros, no está el horno para bollos, por tanto, esto va dirigido para personas calmadas, analíticas, que entienden que si se está en bolsa se está para ganar dinero al coste de asumir riesgo, no hay nada gratis, y que se preguntan si se debe entrar en ciertas empresas a muy largo plazo, para estas personas que piensan en el largo plazo el tiempo juega a su favor, buscando el ciclo alcista que tarde o temprano se producirá, ¿Cuándo? no lo sé, por eso digo que a muy largo plazo.

Pero, por dónde empezar a confeccionarse una cartera de valores.

Mi propuesta es la siguiente, analice la situación económica, después los sectores económicos y por último, las empresas en particular. Diversifique por empresas y por zonas geográficas, ya que el ciclo económico no está en la misma situación en una zona que en otra. Zonas geográficas que son interesantes son: Países Escandinavos, Dinamarca, Holanda, Suiza, Alemania, Canadá, Brasil, Chile, México, USA Canadá. Tenga mucho cuidado en los países emergentes, son muy vulnerables, evite España (por ser una bolsa pacata, estrecha y por tanto manipulable), Francia e Italia.

En cuanto a los sectores económicos, que es lo que más importa, es interesante la inversión en: Materias primas (agrícolas, mineras, energía), así como, las empresas auxiliares de estas: Abonos, semillas, montajes de plataformas, fabricantes de taladros para prospecciones, etcétera. Energías renovables, siderurgia, banca americana (esta con mucho prudencia, y siendo muy selectivo). Empresas farmacéuticas y de salud, telecomunicaciones e Ingeniera.

Debería evitar invertir en sectores como: Fabricantes de automóviles, líneas aéreas, construcción-inmobiliario, transporte, banca, sector turístico, textil, consumo minorista.

Y cómo hacerlo.

Cójase su liquidez ahorrada, (ni se le ocurra invertir sus ahorros en la bolsa que vaya a necesitar de aquí a 3 años, mínimo), divídela en dos partes, una parte transfórmela en dólares (abrase una cuenta), para invertir en el área dólar, la otra mitad, para el resto del mundo, invierta inicialmente el 50% de cada una de las partes (el otro 50% en liquidez), diversifique inicialmente entre 15 y 25 empresas, el 50% que mantiene en liquidez úselo con prudencia, para reforzar, promediar o comprar nuevos valores que empiecen a ser atractivos, cada 3 meses haga un balance de su cartera, aquellos valores que hayan ido muy mal, véndalos y refuerce con la liquidez obtenida de la venta, aquellos valores que vayan muy bien, ya sabe, aplique la selección natural de las especies de Darwin.

Pero tenga presente las siguientes recomendaciones:

Sea escéptico con los métodos que afirman haber hallado el camino rápido hacia el éxito, es decir, aléjese de los magos. Las corazonadas no sirven para nada a largo plazo.

Los mejores magos de Wall Street casi nunca superan a los índices medios (Ibex-35, Dow-Jones...).

Diversifique, a largo plazo, probablemente obtendrá un rendimiento de algunos puntos de porcentaje por encima de la inflación. Pero no se puede decir mucho más.

Si está dispuesto a soportar mayores riesgos, en acciones muy volátiles y pequeñas empresas, puede vencer en promedio al mercado. Pero sea consciente que cuando este baja (y lo hace una inquietante parte del tiempo) generalmente tendrá más perdidas que la perdida media de estas acciones más arriesgadas.

Si después de lee todo esto, todavía quiere probar fortuna en la bolsa, no se acobarde, pero no se olvide de la advertencia de uno de los grandes financieros de Estados Unidos, Bernard Baruch:
Si estás dispuesto a renunciar a todo lo demás, a estudiar toda la historia
y antecedentes de la bolsa y todas las principales compañías cuyas acciones se
cotizan, con el mismo cuidado con que un estudiante de medicina, estudia
anatomía, si puedes hacer todo eso y, además, tienes sangre fría de un gran
jugador, el sexto sentido de los videntes y el coraje de un león, entonces
podrás tener alguna remota posibilidad.

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10 de junio de 2008

De transportistas, intervenciones, subvenciones y demás canonjías

Huelga de transportistasYa tenemos aquí la huelga del transporte, además de, agricultores y pescadores, y lo que aún queda por venir, porque esto sólo acaba más que empezar, y todos pidiendo lo mismo, subvenciones, ayudas, tarifas mínimas, proteccionismo etc. y yo me pregunto ¿Quién paga todas esas prebendas?, ¿serán gratis? algunos dicen que será el Estado, y eso ya sí que me preocupa, porque lo que quiere decir eso, de que lo pagará el Estado, no significa ni más ni menos que lo pagará usted y yo, yo no sé, si a usted eso le fastidia, desde luego a mí sí.

En este país hay instalada una cultura, desde tiempos ancestrales, de intervención en los mercados y en la sociedad por parte del Estado (no podría ser de otro), como tal cosa, ya sea vía subvención, fijación de precios, protección, etc. canonjías en definitiva. Cultura que ha incentivado y sustentado el propio Estado interviniendo permanentemente en los mercados por doquier y si no ha ido a más, ha sido por la incorporación de España a la UE, que en muchos asuntos le ha parado los pies y no ha tenido más remedio que recular, aunque también, esta Europa nuestra deja mucho que desear en cuanto a intervencionismo se refiere.

No hay día que pase, que un ciudadano, desde que se levanta por la mañana, no mire al Estado de reojo cada vez que va a poner los pies en el suelo, ¿Estará prohibido?, ¿Me pedirán papeles?, ¿Me inspeccionarán?, ¿Estaré incumpliendo alguna normativa?, ¿Tendré derecho a ayudas?, ¿Me subirán los impuestos?, ¿Tiene el trigo mucha subvención o quizás mejor producir maíz? y así un largo etcétera inabarcable. Yo lo llamo la cultura estatista, cultura que tienen que soportar y sostener diariamente las clases medias, esas que se levantan a las 7 de la mañana, dejan a su hijo en la guardería, vuelven a su casa de noche, pagan casi el 50% de su salario en impuestos (IRPF, IVA, IBI.......), para sostener y alimentar a la maquinaria burocrática, advenedizos, espabilados, cazadores de subvenciones y demás canonjías, porque los pobres no pagan, no tienen, y los ricos ni aparecen. A estas clases medias sustentadoras de todo el entramado estatista, jamás les toca ni becas ni pisos de protección social, no son lo suficientemente pobres para optar a ello, son, en cambio, las familias sufridoras de hipotecas, aquellas que se van a la sanidad privada, pagando claro, porque en la pública la cola da dos vueltas a la manzana, aquellas que llevan a sus hijos a un colegio concertado o privado porque ya no creen en el público, son en fin, el motor que hace andar a este país, y el Estado, cada vez más, apretándoles más las tuercas porque sostener la red ineficiente que se ha tejido alrededor de este país es carísimo, quizás algún día las pasen de rosca.

De lo que debería hacer el Estado y no hace

Ser garante de la seguridad, la libertad y la justicia. El Estado nos debe dar seguridad física, ya que hemos decidido dar al Estado el monopolio de la violencia, y como tal es el único que puede ejercerla y siempre en aras del individuo que sea agredido. Nos debe garantizar la libertad, absteniéndose el poder de inmiscuirse en las vidas y propiedades de las gentes y nos debe garantizar la justicia, consistente en que a cada uno debería dársele lo que es suyo.

Y yo me pregunto: ¿Nos sentimos protegidos por el Estado?, ¿Nos sentimos libres cuando notamos al Estado a nuestro lado? o, por el contrario, ¿Nos sentimos vigilados por él?, ¿Los individuos notan que la justicia funciona con eficacia?

Estos tres elementos que son pilares de la función de todo Estado, es en realidad, donde realmente deja mucho que desear nuestra querida España.

Por poner un ejemplo, al hilo del título de este articulo, los transportistas han cogido como rehenes a los ciudadanos, no tengo nada en contra de ellos, ellos sólo han sido los primeros en iniciar las peticiones al Estado, pero vendrán más, y si no, al tiempo. ¿Y el Estado que ha hecho? simplemente mirar para otro lado, resulta que los transportistas y demás, piden canonjías que serán pagadas por esas clases medias y la vez esas clases medias son rehenes de ellos, ¿Dónde está el Estado? ¡Qué país!

De lo que no debería hacer el Estado y hace

El Estado no debería dar ni un solo duro en subvenciones a ninguna empresa, ¿Qué clase de empresa se es, si necesita subvenciones?, subvenciones, claro está, que salen de los bolsillos de las famosas clases medias. Las empresas que tienen iniciativa, son competitivas, emprendedoras, que producen bienes que los consumidores desean con un buen precio, florecen, se enriquecen, no necesitan de subvenciones, las empresas, en cambio, ineficientes mueren, alargar la muerte de una empresa ineficiente mediante subvenciones no tiene ninguna razón de ser, son carísimas y seguirán aún más ineficientes al olor de la subvención y son los ciudadanos mediante el voto en euros en el mercado los que deciden qué empresas merecen estar y que empresa tiene que desaparecer, son ellos, los ciudadanos, los que ya han dictaminado la empresa que tiene que sobrevivir, si esto es así, ¿qué razón le asiste a un Gobierno para dilapidar nuestros dineros en subvenciones?

El Estado no debe proteger a nuestros mercados de la competencia internacional, cualquier medida tomada en este sentido tiene un precio, que sale, otra vez, del bolsillo de los ciudadanos. Impedir que los tomates marroquíes, por ejemplo, lleguen a España para proteger a los agricultores españoles, significa que tenemos que pagar un precio más alto por los tomates autóctonos ya que evitamos la competencia, ¿por qué los ciudadanos tenemos que pagar esa protección con dinero de nuestro bolsillo para transferírselo a los agricultores?

El Estado no debe limitar los mercados, ¿Por qué no puedo abrir una farmacia si me place?, ¿Por qué no puedo tener un taxi?, ¿Para qué sirven los notarios?, estas limitaciones en los servicios, hacen que los precios sean más altos al estar dicho mercados exentos de competencia, adivinen quien paga ese precio más alto. ¿Por qué se protege al farmacéutico de la competencia? y ¿Por qué no al panadero? o al ferretero, que tiene de especial el farmacéutico que no lo tenga el panadero, ¿y los notarios? ¿Alguien sabe para qué sirve un notario?, aparte de hacer facturas.

En fin, todo un elenco de canonjías de prebendas, dentro del entramado mundo que gira alrededor del Estado, el cual, los alimenta permanentemente para no sufrir sus iras y todo a costa de esa, ya muy famosa, clase media que se levanta cansada, muy cansada a las 7 de la mañana. ¡Qué país!

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7 de junio de 2008

¿Nos encaminamos hacia la estanflación?

Estanflacion por J. Bradford DeLong

¿Nos encaminamos hacia la estanflación?

No es nada descabellado, en la situación económica de España, hacerse esta pregunta, de hecho, ya se oyen voces que no dejan de repetirla, y cada vez, suenan con mayor fuerza, de todos modos, no sería ni la primera vez ni probablemente la última en caso de que ocurriera, ya la sufrimos en los años 70 y en los 80. ¿En qué situación nos encontramos?, ¿hacia dónde vamos?, ¿existen políticas económicas que puedan dar solución o al menos paliar la gravedad de la estanflación?, a estas y otras preguntas intentaré dar respuesta.

Se entiende por estanflación aquella situación económica en la cual se acelera la tasa de inflación a la vez que la producción disminuye o, al menos no crece, es la peor de todas la situaciones económicas posibles, ya que por un lado, nos encontraríamos con aumento del paro y subida de precios y por otro, las políticas económicas son muy difíciles de gestionar, si es que hay alguna política posible que pueda gestionar la estanflación. ¿Es esta la situación?

Estancamiento

Veamos, la demanda agregada está disminuyendo debido a:

1º) La falta de liquidez del sistema financiero, ya que se ha instalado la desconfianza entre los bancos al no saber entre ellos como están sus balances, debido a las hipotecas suprime, esto ha supuesto un recorte del crédito tanto a familias como a empresas, lo que hace disminuir el consumo y el aplazamiento de inversiones. A este efecto se le ha añadido que el EURIBOR ha ido subiendo desde agosto de 2007, ya qué los bancos son reacios a prestarse entre ellos, por esa desconfianza que existe, por lo que pedir prestado sale ahora más caro, esta subida del Euribor, supone pagar más por las hipotecas que tienen las familias, ya que la mayoría están tomadas a tipo de interés variable, lo cual deja menos para consumir.

2º) La crisis del sector constructor-inmobiliario que ante una escalada desmesurada de la construcción de viviendas, alimentada por la subida espectacular de los precios de la vivienda ha creado un exceso de oferta de viviendas que no será posible eliminar en algunos años, teniendo unos efectos de caída en vertical de la producción de dicho sector, como la construcción supone el 9% del PIB y es intensivo en mano de obra, además de ser generador de demanda de otros sectores, como el mueble, electrodomésticos etc. el efecto sobre la economía tanto en la desaceleración de la riqueza como del desempleo será de gran impacto. Esta disminución de la demanda agregada supone una desaceleración del crecimiento económico muy cercano a la recesión. Tengamos en cuenta, que el primer trimestre crecimos el 0,3% y las cosas en este segundo trimestre van aún peor, por lo que no es descartable encontrarnos con crecimiento negativo en este segundo trimestre. Todo lo anterior supone en definitiva, estancamiento de la riqueza, aumento del paro pero a cambio debería implicar bajada de precios ante la menor demanda agregada.

Inflación

Por otro lado, nos hemos encontrado con unas subidas de precios del petróleo y las materias primas muy intenso en un corto periodo de tiempo, debido fundamentalmente, al aumento tan espectacular de la demanda de estos bienes por parte de los países emergentes en especial China e India y por un componente especulativo vía inversiones de futuros, que hace subir los precios de todos los bienes vía costes de producción o inflación por empujón de costes (contracción de la oferta agregada) que se traslada a los consumidores en forma de mayores precios.

Esta situación puede tener un efecto perverso porque podemos entrar en lo que se llama, espiral salarios-precios (suben los precios - se pide aumento de salario – aumentan los costes – suben los precios) y esto supondría por un lado aumento de la inflación y por otro aumento del desempleo debido al aumento de costes de producción y disminución de la competitividad internacional.

Llegados a este punto, lo que se tiene claro es que la desaceleración de la producción (el PIB), quizás recesión, y el aumento del desempleo es un hecho que estamos inmersos en él. Lo que queda por dilucidar es si estamos también ante una escalada de la inflación, todo dependerá de:

1º) si el efecto contracción de la demanda agregada es superior/inferior al efecto contracción oferta agregada (empujón de costes, vía precios del petróleo y materias primas) tal que, el primer efecto (bajada de precios) neutralice al segundo efecto (subida de precios).

2º) si el componente especulativo que tiene la subida del precio del petróleo y las materias primas se desinfla o estalla.

3º) si se es capaz de evitar la espiral salarios-precios, es decir, en otras palabras, si cada uno de nosotros asumimos que cuando suben los precios del petróleo y las materias primas (casi todo importado) somos todos más pobres, porque si intentamos evitar el coste de la parte que nos corresponde echándolos en las espaldas de otros y estos no se dejan o intentan hacer lo mismo, habremos instalado en la economía dicha espiral, perversa, salarios-precios. Empieza haber indicios de que esto pueda ya estar ocurriendo, sólo hay que echar un vistazo al programa de huelgas de sectores económicos (agricultores, pescadores, transportistas etc.) que intentan evitar la subida del precio de los carburantes y que alguien lo tendrá que pagar, si ese alguien se deja, claro está.

4º) La credibilidad del BCE en la aplicación de la política monetaria, si se instala la creencia en la sociedad de que el BCE va a ser contundente con la inflación, es decir, que subirán los tipos de interés todo lo que haga falta para contener la inflación se eliminará el efecto de las expectativas de subidas de precios, lo que esto supone para que los agentes, que tienen que negociar salarios-precios. Hasta ahora, ese es el mensaje que quiere hacer llegar el Gobernador del BCE y parece que lo puede conseguir, de hecho, ya ha amenazado que podría subir los tipos para el mes de julio independientemente de que la economía esté muy mal.

Política económica para luchar contra la estanflación

Y qué le quedaría al Gobierno por hacer en esta situación, poca cosa a corto plazo, muchas cosas para el largo plazo. Intentar reactivar la demanda agregada con políticas keynesianas de corto alcance (como los 400 euros) son, pan para hoy y hambre para mañana, no tendrían ningún efecto, los empresarios no se van a arriesgar a emprender proyectos de inversiones si sus expectativas del futuro de la economía son negativas, por muchos cuatrocientos euros que haya.

Ahora bien, se debería aprovechar la situación de crisis para realizar políticas de oferta, que tienen sus efectos a largo plazo en producción y empleo, y así, estar en condiciones óptimas de despegue cuando esta crisis acabe, dichas políticas deberían incluir, entre otras, fundamentalmente: la liberalización de los mercados, la flexibilización del mercado de trabajo, la modernización y ampliación de las infraestructuras, abrir los mercados a la competencia, incentivar la investigación y la innovación, adaptar la enseñanza a las nuevas realidades empresariales, mejorar y optimizar las telecomunicaciones y dirigir un plan energético creíble que elimine en parte la dependencia con el exterior.

Corren malos tiempos, estamos caminando hacia la recesión, lo único que cabe esperar es salir de ella lo antes posible y para ello, es condición necesaria aunque no suficiente, no realizar políticas erróneas que nos llevarían a alargar la agonía aún más.

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