Fernando3000
10/02/13 00:21
Ha comentado en el artículo
El error de El País, acerca de Escudero, explicado
Tanta tensión política como hay siempre por esto de la corrupción, en la que lo único importante realmente es desacreditar al opuesto ideológicamente, si es posible con verdades, y sino con mentiras (la izquierda a la derecha y viceversa), nos está haciendo perder el horizonte, y llegar a oír continuas declaraciones absurdas de los políticos y, por contagio, de todos nosotros, la gente normal, de forma que quien no se golpea con mucha fuerza el pecho diciendo que si todos fuéramos como él, es decir, el menos corrupto y más honrado del mundo, el mundo sería perfecto en absolutamente todo, y por supuesto, no existiría nada de corrupción.
En estos días, es lo más normal del mundo escuchar a la gente en la calle, o leer en los periódicos, o escuchar en las noticias, constantes opiniones de individuos de toda clase, políticos y gente del pueblo, en las que sólo les falta apuntarse con un puñal al corazón, para dejar más claro que hablan muy muy muy en serio, cuando nos dicen que: yo? Antes muerto que corrupto.
Y en este clima de efervescencia en la que todos somos los más honrados, los menos corruptos del mundo, creo que no estaría de más dar a más de uno una buena bofetada, para que despertara de su propio autoengaño, y comprendiera que los seres humanos no somos robots, sino simplemente animales, con cierta inteligencia, pero animales, y como tales animales, no somos perfectos y sin emociones, sino que a nueve de cada 10 de nosotros, se nos podría comprar --por supuesto, estoy hablando de simple corrupción económica-- (siempre que pensásemos que no hacemos demasiado daño a nadie con nuestra corrupción, y que, por supuesto, es muy poco probable que nos cojan).
Es decir, para nueve de cada 10 de nosotros, los seres humanos, entre los que se incluyen los de todas las profesiones: cualquier político, o cualquier fontanero (inflando facturas o no poniendo IVA), senadores, conductores de autobús, oficinistas de quinto grado en el escalafón, o absolutamente cualquiera de nosotros, ricos, pobres, listos o idiotas, si estuviéramos bastante seguros que existe una situación en la que podemos meter la mano y de la que, con bastante probabilidad, nunca nadie se enterará, lo haríamos, se diga lo que se diga.
Es decir, PARA SER UN CORRUPTO ECONÓMICO, NO HACE FALTA SER UN CHORIZO. SINO QUE HACE FALTA SIMPLEMENTE NO SER MUY MUY MUY HONRADO (Y SIEMPRE Y CUANDO PENSEMOS QUE NUNCA NADIE SE VA A ENTERAR DE LO QUE HEMOS HECHO, Y QUE NO HACEMOS UN DAÑO GRANDE A NADIE EN PARTICULAR).
Por eso, dentro de nuestras posibilidades, casi todos (nueve de cada 10 personas, entre ellos casi todos los que se golpean continuamente el pecho, diciendo que colgaban de un puente a todos los corruptos, porque se consideran a sí mismos todo lo contrario) cometemos pequeñas corrupciones continuamente: si creemos que en la oficina nadie se va a dar cuenta (al menos no el jefe, salvo que él también haga lo mismo, lo cual es bastante probable) nos llevamos para casa folios, o la grapadora, o bolígrafos, lápices... O si creemos que es posible no incluir algo que debiéramos incluir en la declaración de la renta, y pensamos que es bastante probable que pase desapercibido para los inspectores, nueve de cada 10 lo tenemos muy claro, y lo hacemos.
Los políticos (de todo signo político) simplemente hacen lo mismo, pero al tener mucho más poder, pues casi sin quererlo, se les quedan en las manos algo más que bolígrafos de la oficina... PERO NO SOMOS MEJORES QUE LOS POLÍTICOS DE LOS QUE TANTO RENEGAMOS POR SU SUPUESTA CORRUPCIÓN, SOMOS EXACTAMENTE IGUALES, CON ESA ÚNICA DIFERENCIA: ESTAMOS EN UNA SITUACIÓN MUCHO MENOS PRIVILEGIADA, POR DESGRACIA, PARA TRINCAR ALGO.
Recordad lo que pasó en el ayuntamiento de Marbella: los políticos de todo signo, es decir, desde la ultraizquierda a la derecha, prácticamente todos cayeron en la corrupción, pues pensaron que nunca trascendería nada de aquello, es decir, pensaron que quedarían impunes todos (pues cualquier político nuevo que entraba en esa ayuntamiento, veía en la corrupción una práctica tan generalizada, que casi todos ellos dieron por supuesto que aquello nunca tendría ninguna consecuencia penal, ni trascendería).
LO REPITO: NO HACE FALTA SER MUY POCO HONRADO PARA SER UN CORRUPTO ECONÓMICO; NADA DE ESO. SINO MÁS BIEN TODO LO CONTRARIO: HACE FALTA SER MUY MUY HONRADO, PARA NO SERLO (Y SIEMPRE Y CUANDO PENSEMOS QUE ES MUY PROBABLE QUE NUNCA NADIE SE ENTERE). ASÍ QUE MENOS GOLPES EN EL PECHO, QUE ESTO PARECE UNA OBRA DE TEATRO TRAGICÓMICA. QUE TODOS NOS CONOCEMOS A LA HORA DE LA VERDAD.
Lo que hace falta es crear normas que imposibiliten la corrupción económica, de forma que hagan muy difícil que ocurra; o que hagan muy difícil que si ocurre, no se descubra. Pero por favor, menos golpes en el pecho, que esto ya parece de risa.